OPINION

TINTA DE CALAMAR

 

Libros bajo la toldilla  

DIEGO RIERA HEVIA
La antología de cuentos de Jack London; "Allí donde se acaba el mundo", de Catherine Poulain, y "Una història de la nàutica a Mallorca", recomendaciones literarias para este verano

¡Hey! Este año no llegué a tiempo a Sant Jordi para darles la tabarra con los libros. Y no es que haya leído poco, pero han sido sobre todo libros técnicos que he usado para preparar las clase para los monitores de vela. De estos, les recomiendo dos: El correcto trimado del aparejo, de Peter Schweer (editorial Tutor), muy ameno y completo –ideal para hacer andar más el velero-, y Seguridad en las actividades náuticas, publicado por Salvamento Marítimo, que también se pueden descargar en PDF de la propia web y llevarlo en una tablet a bordo. Consejos antes de zarpar, durante la navegación y cómo actuar en caso de emergencia, además de recomendaciones en cualquier actividad náutica: windsurf, kayak o, simplemente, baño veraniego.



Aun así me ha dado para leer lo que más me gusta, historias de aventuras. El año pasado se publicó el primero de los tres volúmenes de los Cuentos completos de Jack London (editorial Reino de Cordelia). En total sumarán casi 200 cuentos ordenados cronológicamente y esto es lo importante: el señor London tiene tantos cuentos y se han publicado de tantas maneras que puedes leer la misma historia en tres libros distintos y no dar con otra nunca. No son todos marítimos, pero el primero de todos, el primer cuento publicado, es un relato de un tifón en la costa japonesa y sigue con un baño nocturno en la bahía de Edo donde un marinero borracho se gana el respeto llegando a nado a su barco. Voy leyendo cuentos de poco en poco para no acabar buscando a Malamute Kid con una traílla de perros por Alaska.



Sin salir de esta región, a quien sí he seguido la pista ha sido a Catherine Poulain con su libro Allí, donde se acaba el mundo (editorial Lumen), una señora que en su juventud dio media vuelta al mundo para acabar en la isla de Kodiak pescando fletanes, bacalaos y lo que le echaran. Las descripciones que hace son de una sensibilidad espectacular e incluyen pasajes como este: “Veintiséis pies, quilla esbelta para navegar por aguas profundas y un casco redondeado como el vientre de una chiquilla para aguantar la mar gruesa y ahusado con gracia hasta la roda”. ¡Quiero ese velero y ni si quiera lo he visto!





Para acabar, un librazo recién publicado, no llevo ni un tercio del mismo, Una història de la nàutica a Mallorca, de Bernat Oliver (Documenta balear). Sólo el glosario ya es de quitarse el sombrero, pero para llegar hasta allí hay barcos griegos, naves, cocas, carracas, jabeques, vapores, pailebotes, llaüts, bots, gussis y hasta Snipes, como el Canuto II, con el que navego Gonzalo Hevia, mi abuelo. Es increíble que una alícuota de la navegación me toque tan de cerca. Corran a comprar y leer este libro, todos –de una forma u otra– salimos en él.



 

Procedimiento de salida

La historia del auxiliar del comité de regatas que casi se perfora el tímpano limpiándose el oído con una brida en los momentos previos a una salida del Princesa Sofía


RELATO

Persecución de jabeques en la Bahía de Pollença

Nueva entrega de las aventuras de Bermudo y Pedrete a bordo del falucho Francisca con enlaces al Diccionario Marítimo Español de 1831.


LECTURAS

Joan Romaguera, Juanito Manresa y la mitología

El autor reflexiona sobre cómo se construyen ciertos mitos a partir de la obra "De animales a dioses", de Y. Harari.


MODA

Peacoat

¿Los han visto? Es lo que tiene la moda, que algunas prendas reaparecen al cabo de los años tal como desaparecieron aunque, en este caso, ya no se suben a los barcos; no tienen nada que hacer al lado del nylon, el goretex y otras fibras sintéticas.


 

El tesoro de Al-Quir-Oga

Bermudo todavía no sabía cómo se había embarcado en este viaje, pero lo cierto es que bajaba con un levante bonacible toda la costa mallorquina con los cuatro tigres de Mompracem. Habían invitado a don Luis –un antiguo oficial de la Armada– a una parada naval en Palma y entre éste y Juan, el jefe del puerto, habían pensado que la goleta Arcángel sería el velero perfecto para engalanar con un pavés y saludar a las autoridades pero, ¡ay!, ellos iban por tierra, así que, como era verano, Bermudo formó una tripulación con Pedrete, Xavi, Mateo y Biel.


 

Tras la estela del Adamastor

Alguna vez les he hablado de Jacinto Antón. En sus artículos es capaz de comenzar en el Rift Valey africano y acabar con algún príncipe austrohúngaro. Al estilo de los 6 grados de separación pero incluyendo hechos y cosas en los eslabones intermedios. Prepárense.


LITERATURA

Libros de aventuras para Sant Jordi

¿Qué les voy a contar que no sepan? Me chiflan las novelas de aventuras, pasar una tarde con Sandokán, Yáñez y el resto de Tigres de Mompracem no tiene precio.


RELATO

Bermudo Bocanegra, de Orán a Pollensa

Tras varias entregas sobre sus andanzas por el norte de Mallorca, conocemos por fin el origen del personaje creado por Diego Riera


 

Tigres de Mompracem

16 de julio, Virgen del Carmen, patrona de los marineros y fiesta en casa de los Capllonch. Se reunían unas cuantas familias para comer y Bermudo estaba invitado. La cocina hervía de trabajo y unos cuantos hombres contaban historias y aventuras mientras cortaban las verduras.


 

Libros por Sant Jordi

Abril es un mes magnífico, ha llegado la primavera, han cambiado la hora, se puede navegar hasta tarde y, además, tenemos Sant Jordi, una excusa perfecta para regalar libros. Les voy a recomendar los últimos libros que he leído, una relectura y un libro que no he leído pero he regalado.


 

La montaña y los políticos

La montaña es atractiva, por eso atrapa a tanta gente. Desde los que sólo quieren sentarse en el porche de su casa y ver cómo estallan los colores de la alborada en el Puig Tomir hasta los que hacen trial. Y, en medio, todos los demás, los que les gusta caminar, los que acampan, los que corren, los cazadores y también los espeleólogos.

 

Ciutat de Palma, cuestión de cariño

Una regata así sólo sale si se pone cariño, dedicación y muchos esfuerzo, y porque todo está orientado a que el deportista sólo se preocupe de competir.


 

Un cuento de agosto (I)

Lo cierto es que este ginet estaría mejor con un poco de hielo, sentenció Bermudo. Hubieras cogido de la caja, betzol!– respondió entre risas Dominique, el francés. El día llegaba a su fin, Pedrete jugaba entre las piedras del puerto de Ciutadella, Bermudo y Dominique bebían un trago y el Arcángel descansaba abarloado al Coloma de Cosme Orell con el que habían coincidido en el puerto.

 

Un cuento de agosto (II)

Hacía ya una hora que había salido el sol y toda la paleta de azules, añiles, morados y rojos habían dado paso a un medallón dorado colocado cuatro dedos sobre el horizonte. El Arcángel se arrastraba con los últimos coletazos del terral ya en el extremo de la bahía.

 

El "salva"

Algunos artículos se escriben solos. Simplemente hay que relatar lo que ocurre e, incluso, echar de menos a Juan Enseñat y a Jaime Darder durante el happening. Estos son capaces de hacer una chirigota en el momento.

 

Patos de goma, náufragos de plástico

Reseña del libro Moby Duck de D. Hohn