MEDIO AMBIENTE

EMERGENCIA MEDIOAMBIENTAL

La UIB diseña un filtro para evitar que los emisarios viertan plásticos

El Grupo de Sistemas, Robótica y Visión busca financiación para construir un prototipo y poner a prueba el sistema que evitaría el vertido masivo de residuos sintéticos cuando la lluvia desborda las depuradoras
JUAN POYATOS

Investigadores de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) pertenecientes al Grupo de Sistemas, Robótica y Visión (SRV) han diseñado un «filtro contenedor» cuyo  objetivo es reducir de manera significativa la contaminación por plásticos provocada por los emisarios submarinos. En especial los días de lluvia, cuando la depuradora no puede tratar la suma de las aguas fecales y pluviales, y las vierte directamente al mar sin ningún tipo de depuración. 



Según ha demostrado Gaceta Náutica con numerosas imágenes y vídeos, el fondo de la Bahía de Palma próximo a los emisarios y aliviaderos se ha llenado en los últimos años de toneladas de toallitas húmedas, bastoncillos para los oídos, compresas, pinzas de tender la ropa, colillas y toda suerte de desperdicios sintéticos cuyos periodos de biodegradación son en algunos casos superiores a un siglo.



Los ingenieros de la UIB, asesorados por submarinistas profesionales expertos en la reparación y mantenimiento de emisarios, llevan trabajando desde hace meses en el diseño de un enorme filtro modular recambiable y reutilizable que capturaría la mayor parte de desechos humanos procedentes de vertidos y emisarios. Además, expertos del laboratorio de Microbiología colaboran con los de Sistemas, Robótica y Visión con objeto de diseñar, en un futuro a medio plazo, filtros especiales mucho más tupidos para reducir la difusión al mar de restos fecales, materia que consume el oxígeno y promueve a largo plazo la proliferación de cianobacterias. También se intentarían filtrar los metales pesados, que podrían ser discriminados y eliminados si se consigue diseñar una malla-filtro específica y adecuada.



El «filtro contenedor submarino», una vez que el contenedor sumergido estuviera próximo a llenarse, vigilado remotamente por cámaras submarinas, sería reemplazado por submarinistas profesionales, ayudados de un barco de trabajo. Los restos recuperados, almacenados en los filtros, serían posteriormente trasladados a centros de descontaminación e incineración, donde se podría generar energía eléctrica con ellos. 



El estudio de la UIB está en una primera fase de consultas, investigación y diseño, aunque ya se han dado los primeros pasos para su proceso de patente nacional. 

La segunda fase del trabajo constaría de la construcción de un prototipo a escala para pruebas de colmatado e instalación de distintos tipos de filtros, enmallados y empaquetado. La colmatación es la clave en este tema, ya que si se colapsara el filtro podría producirse un taponamiento en el emisario. Precisamente ese riesgo, el de colmatación, es lo que impide colocar los filtros en tierra firme. Unos filtros similares en tierra no son viables, dado que se podría colmar y provocar daños mayores, inundaciones. Sin embargo, si el filtro está en el fondo del mar, con unos sistemas automáticos de desenganche, que ya se han diseñado y se están probando, no se puede producir el efecto de taponamiento, de acuerdo con los cálculos de los ingenieros.



El «filtro contenedor submarino» estaría rodeado en su perímetro por una «valla de confinamiento», que permitiría a los submarinistas profesionales recoger manualmente, con una especie de «aspiradoras» especiales, los desechos que no pudiera capturar el filtro. El objetivo final del plan de descontaminación de las costas es mantener los restos sintéticos en una zona muy concreta y delimitada, donde se pueda recoger de modo casi automático con el filtro modular y confinar con una valla submarina.