CRUCERO

EL ESPECIALISTA

El nylon manda

Diseñar un spinaker tiene muchas dificultades, se podría decir que más que una mayor o un génova, porque tiene una curvatura tridimensional mucho más pronunciada que la vela para vientos de proa.
JUAN JOSE MERAYO

La guerra aceleró las nuevas tecnologías y los plásticos fueron uno de sus increíbles avances. Las fibras de nylon se presentaron como inmejorables para la fabricación de velas por su imputrescibilidad, una gran ventaja en comparación con textiles de fibras vegetales. Con la experiencia de algunos años se comprobó que el nylon no se pudría pero se estiraba muchísimo, sobre todo los génovas y mayores. Para los spinnakers y otras velas portantes resultó perfecto. Hay que tener en cuenta que el spinnaker es hijo del pararcaídas, razón por la que algunos navegantes veteranos le siguen llamando parachute. 



Ha corrido mucha agua bajo las quillas y el políester, con menos estiramiento, reemplazó al nylon en mayores y génovas, pero el nylon, 70 años después de su aparición, sigue siendo el material correcto en spinnakers y gennakers, sin alternativas. En la actualidad también se utilizan laminares y fibras de poliester para velas volantes, pero es un porcentaje mínimo y para funciones específicas.



Diseñar un spinaker tiene muchas dificultades, se podría decir que más que una mayor o un génova porque tiene una curvatura tridimensional mucho más pronunciada que la vela para vientos de proa.



Los patrones de flujo de aire alrededor del spinnaker varían dramáticamente desde el tope al pujamen porque la sección del tope es casi horizontal y en la base es casi vertical. Para complicarlo aún más, sus tres bordes no están sujetos a nada y se mueven constantemente.



La mayor elasticidad es, en algunos aspectos, un activo del nylon porque ayuda a absorber las cargas de choque (desinflarse e inflarse) y que no explote, aunque si se insiste se puede lograr. También hace que sea más fácil de volar en condiciones de rebote (marejada). Por supuesto, una mayor elasticidad también tiene una desventaja: la distorsión de la forma de la vela en vientos más fuertes que tiene que ser controlada con mayor onzaje y con mejor diseño. Además de un hilado correcto con las fibras adecuadas, un factor básico en la producción del tejido para spinnakers es su acabado, que comienza sometiendo a la tela a alta presión y temperatura elevada haciéndolo pasar entre rodillos calientes. El calor aprieta y estabiliza el tejido, mientras que la presión fuerza el polímero profundamente en las fibras y, literalmente, aplana el material. 



Idealmente, la tela acabada será completamente hermética, porque porosidad cero significa  menor paso del aire a través del tejido. Además resinas especiales sellarán los poros remanentes y harán que el agua resbale para que la vela no aumente de peso. Los spis de regata son muy sensibles al peso por lo que una vela liviana es más veloz, hasta que se rompe. La elección de la tela con el peso adecuado para condiciones extremas es fundamental aunque cuando se trata de competición siempre se arriesga un poco. Una técnica para reforzar un spi es escalonar telas pesadas en las zonas criticas y más livianas donde hay menor esfuerzo.



Un nylon adecuado junto con el diseño es fundamental para que un spinnaker o gennaker cumpla con las expectativas de ángulos e intensidades de viento propuestos, por lo que antes de hacer una vela defina claramente su uso, sea regata o crucero. Lamentablemente la vela multipropósito es solo una frase publicitaria, en la práctica será un globo epiléptico o, en el mejor de los casos, una tela que se mantiene inflada.