PUERTOS

OPINIÓN

Club Náutico vs Beach Club en El Molinar

El plan de la APB no garantiza en absoluto que el histórico club marítimo vaya a conservar su actual concesión
RAFAEL PALMER RAMIRO

El mes pasado, en un acto organizado por la asociación Al Molinar Port Petit, el presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), Joan Gual, presentó el proyecto de ampliación de puerto del Molinar que hoy explota el Club Marítimo del Molinar de Levante (CMML). Varias son las cuestiones que se plantean a la luz de esta iniciativa. En primer lugar, la APB prevé el inicio de las obras el mes de febrero y pronostica un plazo de ejecución de unos 18 meses. En relación a este comienzo de la reforma, de acuerdo con la memoria del proyecto ganador, existen serias dudas sobre si se pueden empezar en tan breve plazo, debido a que la tramitación exige varios informes previos, como el estudio del impacto medioambiental, que, si bien el proyecto no lo considera necesario, se ha exigido en varios puertos.



Asimismo, la APB cree que la solución al problema del oleaje es la construcción de un dique sumergido y de una trampa de arena. Como quiera que la ubicación de estas dos estructuras estaría situada con toda seguridad en una zona fuera de la zona de servicio del puerto, se precisaría de la autorización de la Demarcación de Costas, órgano competente. Por otro lado, se exigiría también un informe arqueológico. Todo ello nos lleva a pensar que es harto complicado que el nuevo Molinar se pueda iniciar el próximo mes de febrero. Otro aspecto importante es que la construcción de un dique sumergido y una trampa de arena puede afectar a la posidonia oceánica, especie protegida  y abundante en la zona a pesar de los estragos causados por los emisarios  submarinos situados en sus cercanías. En este caso, ¿qué dirán los de Port Petit? Seguramente alegarán la tesis del mal menor.



Otra cuestión es la del futuro del club. La idea de la Autoridad Portuaria es que, una vez esté concluido, el puerto salga a trámite de competencia de proyectos para ser adjudicado. Es importante destacar que, a pesar de lo que dice el proyecto, no podrá ser limitado a clubes náuticos o deportivos sin ánimo de lucro, ya que no se puede impedir que acuda cualquier interesado, como ya se ha visto en el caso del Club Náutico de Ibiza. 



Por otro lado, en el proyecto no queda claro si habrá amarres de más de 8 metros ni si el concesionario podrá disponer de varadero. Esto hace que la viabilidad económica del puerto quede en entredicho. No así si quien se presenta a la licitación esté más interesado en la explotación de un beach club o similar y que la actividad náutica sea accesoria. También queda por dilucidar qué pasará con los actuales usuarios del club, a los que durante las obras se les ubicará en otras dársenas, pasando por delante a la actual lista de espera de gestión directa, y no se les ha garantizado que tengan prioridad en caso de que el club no sea el próximo gestor. En definitiva, parece que los del Port Petit pueden haber conseguido su objetivo: habrá un puerto tan pequeño que no cabrá en él ningún club, pero puede que tengan un beach club, que encaja perfectamente en un barrio tradicional como el Molinar.



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Rafael Palmer es abogado especialista en derecho portuario y gerente de la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares.