PIRAGÜISMO

GENERACIÓN DE ORO

Un fenómeno digno de estudio

Pocos deportes han sufrido en la última década un grado de progresión tan enorme como el piragüismo en nuestras islas.
FERNANDO FERNÁNDEZ

Pocos deportes han sufrido en la última década un grado de progresión tan enorme como el piragüismo en nuestras islas. Más allá de resultados y fenómenos puntuales, el trabajo iniciado años atrás desde la formación, con los clubes y el programa de tecnificación como bases, han servido para plasmar en forma de medallas y grandes logros un momento histórico.  



El no contar con una pista de referencia no ha sido hándicap para la generación de oro del piragüismo balear. La que a lo largo del último lustro ha ido reivindicándose en eventos de calibre estatal y mundial, alcanzando su cénit en la final olímpica del K1 1.000 metros que consagró y descubrió a muchos la figura de Marcus Cooper Walz.  Río marcó un punto de inflexión en forma de medalla, pero por el camino, quien mostró el camino y demostró que era posible pelear con los mejores fue Sete Benavides. Doble diploma olímpico, el cambio de programa en Tokio le obliga a cambiar de ‘chip’ y distancia. Los mil metros, y el prometedor C2 junto a Toni Segura, o la opción del C1, son sus bazas al asalto de la presea olímpica que ha acariciado hasta en dos ocasiones.  



Quien vuelve a apuntar alto en este ciclo es Marcus. Campeón europeo y mundial en 2017, doblar distancia en 2020 es algo más que una motivación. Lo es el potente y mediático K4 500 con el que ha tocado techo y que se ha erigido en una firme baza de podio para el piragüismo español, siempre con la bala del K1 1.000 en el bolsillo y presente.  



Rebasado el ecuador del ciclo olímpico, también las chicas han empezado a reivindicar su cuota de protagonismo dentro de la eclosión del piragüismo balear. Una muestra es un K4 500 que invita a ilusionarse. Y con él, Alicia Heredia aspira a pelear por un podio que ya han pisado en la Copa del Mundo. Por detrás, Aida Bauzá espera su oportunidad, avalada por la plata mundialista júnior en esa distancia.  La canoa ha abierto sus puertas a las mujeres en Tokio 2020. Y esa oportunidad no la quiere desperdiciar Adriana Paniagua. El hueco que deja Sete en C1 200 lo puede cubrir ella, sin dejar de lado la buena conexión que con Patricia Coco (C2 500) ha mostrado en los últimos meses.  



Ellos son los nombres propios del ‘boom’. Protagonistas y estandartes de la edad dorada del piragüismo, en la que la labor y dedicación de los técnicos y los clubes -sin dejar de lado la figura de las familias, el gran ‘patrocinador’ de nuestros deportistas- resulta indispensable para entender a qué punto se ha llegado. Al escenario de situar al piragüismo como otro de los ejes del momento histórico que vive el deporte balear, apoyado en las gestas de sus palistas para seguir siendo un fenómeno digno de estudio. Y su piragüismo, también.



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Fernando Fernández es periodista deportivo del diario Última Hora.