Francina Armengol está cometiendo con el sector náutico el mismo error que Francesc Antich, que nunca quiso recibirlo ni reconocerle la importancia económica y social que tiene en Baleares. La falta de diplomacia de la presidenta, encerrada seguramente en los prejuicios tradicionales de la izquierda sobre la náutica (elitismo, sector de ricos, etcétera), es muy poco inteligente.