Los efectos negativos del cambio climático se hacen notar cada vez con mayor intensidad en el mar y su entorno. Una de las consecuencias más dañinas de este fenómeno es la subida del nivel del mar que desde principios del siglo XX se está experimentando, un hecho que puede desembocar en inundaciones, rotura de diques o infraestructuras de contención (debido a tormentas que pueden ser cada vez más fuertes), destrucción de ecosistemas de cotas bajas o pérdida de superficie de playa.