Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de los Océanos, el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, UIB-CSIC) ha hecho un llamamiento a reforzar la protección de las praderas marinas, unos ecosistemas clave para la salud de los mares europeos que continúan sufriendo una importante regresión debido a la presión humana y al cambio climático.
El centro de investigación balear participa en la Alianza Europea para la Restauración de Praderas Marinas (ESRA), que acaba de presentar las Recomendaciones Europeas sobre Praderas Marinas 2026, el primer documento de consenso científico a escala continental dedicado a la conservación y recuperación de estos hábitats.
El texto ha sido elaborado por más de medio centenar de investigadores de 17 países europeos y recoge ocho recomendaciones destinadas a orientar las políticas públicas, la gestión ambiental y la financiación de proyectos de restauración tras décadas de pérdida de superficie y deterioro ecológico.
Las praderas marinas, consideradas auténticos bosques submarinos, desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas costeros. Además de servir de refugio y zona de cría para numerosas especies marinas, contribuyen a sostener la pesca artesanal, protegen las costas frente a la erosión y los temporales, mejoran la calidad del agua y actúan como importantes sumideros de carbono.
Contaminación y calentamiento global
Sin embargo, factores como la contaminación, la degradación de la calidad de las aguas, el desarrollo urbanístico del litoral, las especies invasoras, determinadas enfermedades y los efectos del calentamiento global han provocado un acusado retroceso de estos hábitats en buena parte de Europa.
«Disponemos del conocimiento científico, las herramientas y la experiencia necesarias para revertir esta tendencia», señala la investigadora científica del IMEDEA, la doctora Fiona Tomas. No obstante, advierte de que alcanzar ese objetivo requiere una combinación de voluntad política, financiación estable y marcos normativos que faciliten tanto la conservación como la restauración de las praderas marinas.
Las recomendaciones presentadas por la ESRA pretenden servir de apoyo a la aplicación del Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza, aunque sus directrices también pueden ser adoptadas por países no pertenecientes a la Unión Europea.
Entre las medidas propuestas figuran la protección efectiva de las praderas existentes, la reducción de las presiones humanas sobre estos ecosistemas, la restauración activa mediante plantaciones a gran escala, el seguimiento científico a largo plazo y el desarrollo de cadenas de suministro sostenibles para la obtención de material vegetal destinado a los proyectos de recuperación.
Coordinación entre legislación y necesidades
El documento también reclama una mayor coordinación entre la legislación ambiental y las necesidades reales de los proyectos de restauración, así como la simplificación de los procedimientos administrativos y un incremento de los recursos económicos destinados a estas actuaciones.
Asimismo, los investigadores subrayan la importancia de implicar a las comunidades locales, garantizar criterios éticos en las intervenciones y fomentar el acceso abierto a los datos científicos generados.
Para la investigadora postdoctoral del IMEDEA, la doctora Beatriz Marin-Diaz, la restauración de las praderas marinas a gran escala continúa siendo un desafío complejo. «Aunque se ha avanzado significativamente en los últimos años, todavía se necesitan más recursos, investigación y menos barreras administrativas. La colaboración entre instituciones, científicos y sociedad es fundamental para avanzar, y estas recomendaciones ofrecen una hoja de ruta para conseguirlo», destaca.
La publicación de este documento coincide con una creciente preocupación por el estado de conservación de las praderas de fanerógamas marinas, entre ellas la posidonia oceánica, uno de los ecosistemas más emblemáticos y valiosos del Mediterráneo.