La pesca deportiva y recreativa de atún rojo echará el cierre este 20 de junio, tan solo cuatro días después de su apertura, y lo hará una vez más sin que exista una confirmación definitiva de que la cuota asignada al sector se haya agotado por completo.
La Secretaría General de Pesca ha decidido prohibir la captura, la tenencia a bordo y el desembarque de atún rojo a partir del próximo sábado, al considerar que las 44,11 toneladas reservadas para la temporada 2026 están “próximas a agotarse”. Sin embargo, la propia resolución reconoce que la medida tiene carácter “precautorio” y se basa en las estimaciones y datos disponibles hasta el momento.
En otras palabras, la actividad se suspende porque la Administración entiende que el límite está cerca de alcanzarse, no porque haya constatado oficialmente que ya se ha superado. De hecho, el documento deja abierta la posibilidad de rectificar más adelante, ya sea levantando la prohibición o confirmándola definitivamente.
La situación no es nueva. Año tras año, el seguimiento de la cuota para el sector deportivo en cierres prematuros bajo premisas no objetivables. Se trata de un mecanismo previsto en la normativa para evitar sobrepasar los límites establecidos –esa es la teoría–, pero que genera críticas lógicas entre quienes consideran que se restringe la actividad sobre la base de meras suposiciones, casi de una manera automática y sin ningún aval científico.
También llama la atención la rapidez con la que se aplica la medida. La resolución está firmada hoy, 18 de junio, apenas dos días antes de la entrada en vigor de la prohibición total. La pesquería se autorizó el martes, de modo que la “ventana” para pescar atún rojo en formato deportivo ha permanecido abierta menos de 100 horas.
La Administración defiende que el objetivo es garantizar la sostenibilidad del recurso y evitar que España exceda la cantidad asignada a la pesca recreativa. Dicho argumento casa mal con el hecho de que los pescadores profesionales tengan asignada una cuota de más de 5.900 toneladas; es decir, que la medida “precautoria” sobre la parte de la pesca recreativa afecta a menos de 1% de las capturas totales estimadas.
