Los incendios a bordo se han convertido en una de las emergencias más recurrentes y difíciles de gestionar en la náutica de recreo. Los últimos sucesos registrados en Baleares vuelven a poner el foco sobre un problema que preocupa cada vez más a armadores, navegantes y servicios de emergencia. Los incendios de embarcaciones comparten una característica: una vez que las llamas se propagan, las posibilidades de salvar el barco son mínimas.
El navegante, escritor, periodista y especialista en derecho marítimo Pipe Sarmiento considera que el fuego es probablemente el accidente más temido por los navegantes. Sostiene que el incremento de estos siniestros está relacionado con la creciente complejidad tecnológica de las embarcaciones modernas.
Según explica en este artículo de su sección de opinión en Gaceta Náutica, los barcos actuales incorporan neveras, hornos, pilotos automáticos, radares, AIS, sistemas de comunicaciones y numerosos equipos electrónicos que dependen de extensas redes de cableado. «Se han incorporado a las embarcaciones un sinfín de aparatos electrónicos dotados de complejas estructuras de cableado para darles servicio», señala.
Fallos eléctricos
Para Sarmiento, muchos incendios tienen su origen en fallos eléctricos o electrónicos que resultan imposibles de verificar una vez que la embarcación queda destruida. El problema se agrava porque los sistemas trabajan en un entorno especialmente hostil, caracterizado por la humedad, la salinidad y las vibraciones constantes.
El experto recuerda que numerosos incendios ocurren cuando los barcos están fondeados o incluso amarrados en puerto. Por ello recomienda extremar las precauciones con las conexiones eléctricas a tierra, revisar periódicamente las instalaciones y reducir, en la medida de lo posible, el consumo eléctrico innecesario. «No dejéis jamás enchufado el barco a tierra», advierte.
La prevención también pasa por mantener en buen estado las instalaciones de gas, controlar posibles fugas de combustible, revisar los bornes de las baterías y disponer de medios de extinción adecuados. Sarmiento considera imprescindible contar con varios extintores y mantas ignífugas a bordo, ya que la rápida combustión de materiales como el poliéster, las resinas y algunos componentes de los interiores puede convertir un pequeño foco en un incendio incontrolable en cuestión de minutos.
La pregunta de por qué arden tantos barcos no tiene una única respuesta. Sin embargo, la combinación de sistemas eléctricos cada vez más complejos, materiales altamente combustibles y una revisión insuficiente de las instalaciones aparece como uno de los denominadores comunes de muchos de los siniestros ocurridos en los últimos años.