La Policía Nacional ha desarticulado una organización dedicada presuntamente al blanqueo de capitales procedentes de estafas online en toda Europa que utilizaba como pieza clave una falsa empresa de alquiler de embarcaciones radicada en Mallorca. La operación, dirigida por el Grupo de Blanqueo de Capitales de la Jefatura Superior de Policía de Baleares, se ha saldado con nueve detenidos de nacionalidad alemana en Mallorca y Barcelona, algunos de ellos también investigados por falsedad documental.
La denominada Operación Náutica culmina una investigación de dos años que se inició a raíz de dos comunicaciones remitidas por fiscalías alemanas. Ambas alertaban sobre transferencias realizadas por víctimas de estafas en compraventas de diversos artículos, desde teléfonos móviles hasta maquinaria pesada, cuyos fondos acababan en una empresa supuestamente dedicada al charter náutico en Mallorca.
Los investigadores comprobaron que dicha sociedad carecía de actividad real. No disponía de empleados, oficinas ni embarcaciones, por lo que fue considerada una empresa pantalla creada para dar apariencia de legalidad a los movimientos de dinero. Según la Policía Nacional, la organización aprovechaba la intensa relación turística entre Alemania y Mallorca para justificar pagos que supuestamente correspondían al alquiler de barcos por parte de turistas alemanes, una operativa que permitía sortear los controles antiblanqueo.
Las pesquisas revelaron asimismo que el administrador de la mercantil era una persona en situación de indigencia y que varios de los implicados habían falsificado documentación para presentar la actividad empresarial como legítima.
A partir de esta primera sociedad vinculada al sector náutico, los investigadores descubrieron una estructura mucho más amplia compuesta por 16 empresas y 54 personas relacionadas con la trama, la mayoría asentadas en la provincia de Barcelona.
Estafas a miles de víctimas europeas
La investigación permitió determinar que algunos de los integrantes del grupo habían participado en diversas modalidades de fraude online. Entre ellas, la creación de 26 páginas web falsas que simulaban ser comercios electrónicos y con las que habrían estafado a más de 3.500 ciudadanos alemanes.
Los investigados también se hacían pasar por departamentos de seguridad de entidades bancarias para obtener acceso a la banca online de sus víctimas. En uno de los casos detectados consiguieron transferir 100.000 euros de un empresario belga en una única operación.
Según la Policía Nacional, todas las víctimas residían fuera de España, mientras que el entramado empresarial destinado a blanquear los fondos operaba desde territorio español. La investigación contó con la colaboración de Europol y de las autoridades policiales belgas.
Registros e incautaciones
La fase de explotación de la operación se desarrolló principalmente en una villa de lujo de Sitges donde residía el presunto líder de la organización junto a su pareja. En el dispositivo participaron agentes de Palma y Barcelona, unidades de intervención policial, guías caninos y especialistas en investigación tecnológica.
Durante los registros fueron intervenidos más de 100.000 euros en efectivo, 1.300 dólares, alrededor de 200.000 euros en criptoactivos, más de tres bitcoins, seis lingotes de oro, 18 relojes de lujo, numerosas joyas y artículos de alta gama, además de dos deportivos italianos, otros cuatro vehículos de alta gama y dos motos acuáticas.
La Policía también había bloqueado previamente más de un centenar de cuentas bancarias con saldos superiores al medio millón de euros. El valor total de los bienes intervenidos podría aproximarse a los dos millones de euros.
Asimismo, los agentes localizaron once terminales de punto de venta (TPV) y más de cien tarjetas bancarias de diferentes países a nombre de miembros y colaboradores de la organización.
Una compleja red para blanquear dinero
Las investigaciones apuntan a que la falsa empresa de alquiler de barcos radicada en Mallorca fue el primer eslabón de una compleja red mercantil diseñada para introducir en España fondos procedentes de actividades ilícitas. Posteriormente, los responsables habrían creado sociedades de distintos sectores para simular operaciones comerciales, justificar ingresos y mover el dinero entre empresas antes de invertir parte de los beneficios en criptomonedas o destinarlos a sufragar un elevado nivel de vida.
La Policía Nacional destaca que la organización contó con asesoramiento legal y mercantil especializado para constituir y gestionar el entramado empresarial, dificultando así la detección de las operaciones de blanqueo.
