El Real Club Náutico de Palma (RCNP) amarró ayer definitivamente su futuro. El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) aprobó la ampliación y la prórroga de la concesión de la histórica entidad deportiva por un total de 20 años. El máximo órgano de decisión de los puertos de interés general en el archipiélago votó a favor de ejecutar ya, sin más demora, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Baleares que considera acreditada la condición de concesionario del RCNP y reconoce, en consecuencia, su derecho a permanecer hasta 2046 en las instalaciones que viene ocupando en el puerto de Palma desde su fundación, en 1948.
La noticia, aunque esperada dada la claridad de la sentencia judicial, fue acogida con gran satisfacción por la Junta Directiva del club, que esta misma mañana comunicó a sus miembros la decisión de la APB. En una carta remitida a los asociados, Rafael Gil, presidente del RCNP, destaca que la aprobación definitiva tiene «una enorme relevancia para el presente y el futuro del club», ya que garantiza su estabilidad durante las próximas dos décadas en los términos previstos en el expediente y en ejecución de la resolución judicial favorable al RCNP.
La ampliación no es gratuita
La ampliación de plazo y la prórroga no son gratuitas. Para obtenerlas, el club se ha comprometido a realizar una importante reforma que incluye el derribo y construcción de varios edificios, así como la creación de un aparcamiento subterráneo en la calle Contramuelle Mollet.
Este proyecto fue acordado con la APB en 2019, pero, por razones que nunca han sido aclaradas del todo por el organismo portuario, quedó paralizado durante más de seis años, hasta la resolución judicial favorable al club. El tribunal, en su fallo, obliga a recuperarlo en sus exactos términos. Esto significa que no habrá cambios respecto a lo ya previsto, salvo en el coste de las obras, que podría verse duplicado debido al paso del tiempo y el encarecimiento de los materiales.
La Junta Directiva recordó que detrás de este desenlace hay «años de trabajo institucional, jurídico y técnico, desarrollado con rigor, discreción y sentido de responsabilidad». Rafael Gil señala que este nuevo escenario permitirá avanzar en «la mejora de las instalaciones, la modernización de los servicios y la promoción del deporte náutico».