Puerto Portals celebra este mes de julio su 40 aniversario. Inaugurado en 1986 por el empresario alemán Klaus Graf, recientemente homenajeado por el Ayuntamiento de Calvià con el nombre de una calle, el puerto fue pionero en Baleares al combinar en una misma instalación una amplia oferta náutica, con 701 amarres, y una propuesta de ocio y restauración de alto nivel. Desde hace casi 15 años, la CEO de Puerto Portals, Corinna Graf, ha dado continuidad a este legado impulsando la transformación de la marina. Bajo su dirección se ha ejecutado una completa remodelación de las instalaciones, que ha incluido la construcción de un aparcamiento subterráneo y la creación de nuevas áreas comerciales. También ha promovido el concepto Blue Marina, un proyecto que une iniciativas sociales, culturales y medioambientales, y que ha contribuido a definir la identidad actual de Puerto Portals.
¿Qué aprendió de su padre?
Me enseñó que, con una idea clara, ilusión y perseverancia, los sueños pueden hacerse realidad. En su caso, fueron diez años de trabajo antes de inaugurar el puerto: cinco años para conseguir la concesión y otros cinco para construirlo. También me transmitió valores fundamentales como el esfuerzo, la responsabilidad y la importancia de dar siempre lo mejor de uno mismo. Aunque, quizá, la mayor aportación de mis padres fue su visión. Entendieron que un puerto no debía ser únicamente una infraestructura náutica. Detrás de cada barco hay personas, y esas personas tienen necesidades. Esa idea de combinar la actividad náutica con una dimensión social y comercial fue muy innovadora en su momento.
¿Qué hitos destacaría de estos 40 años?
El principal es el reconocimiento de nuestros clientes y el prestigio que ha alcanzado Puerto Portals tanto dentro como fuera de Baleares. También destacaría la creación de Blue Marina, un proyecto que nos ha permitido dar coherencia y continuidad a muchas iniciativas vinculadas a la sostenibilidad y la protección del mar. Y, por supuesto, la Escuela de Vela, que ha acercado el mar y los deportes náuticos a miles de niños y familias a lo largo de los años.
¿Cómo imagina Puerto Portals dentro de otras cuatro décadas?
Me gustaría que siguiera siendo un puerto reconocido internacionalmente, apreciado por sus clientes y capaz de adaptarse. Siempre digo que lo que amas, lo cuidas. Si conseguimos acercar el mar a más personas y despertar ese vínculo emocional, estaremos contribuyendo a su conservación. Dentro de 40 años nos vemos con el mismo objetivo: ofrecer lo de siempre, pero como nunca. Es decir, cumplir expectativas y, al mismo tiempo, sorprender.
¿Qué es lo más gratificante y lo más complicado de su trabajo?
Curiosamente, la respuesta es la misma para ambas preguntas: las personas. Lo más gratificante es trabajar junto a personas extraordinarias, aprender de ellas y crecer profesionalmente a su lado. Y lo más complicado es gestionar equipos, afrontar conflictos o tomar decisiones difíciles nunca resulta sencillo pero forma parte de la responsabilidad de dirigir una organización.
¿Cómo nació Blue Marina?
Desde hace muchos años colaboramos con fundaciones, asociaciones y organizaciones sociales y ambientales. Teníamos la sensación de que hacíamos cosas valiosas, aunque faltaba una estructura que les diera continuidad y mayor impacto. Blue Marina nació precisamente para unificar, profesionalizar y hacer más eficientes todas esas iniciativas.
¿Qué resultados concretos ha generado este proyecto para Puerto Portals?
Nos ha permitido integrar la sostenibilidad en la gestión diaria del puerto. Aprovechando la remodelación de las instalaciones, hemos incorporado sistemas de eficiencia energética, placas solares, recogida de aguas grises y negras mediante tecnología Flovac, depósitos de tormenta, sistemas de regeneración de agua y mejoras en el riego y el consumo de recursos, entre otras. Sin embargo, lo más importante es el trabajo educativo que realizamos con niños y jóvenes. Colaboramos con entidades como Save the Med, Fundación Palma Aquarium y otras organizaciones para desarrollar talleres y actividades de sensibilización ambiental.
La Escuela de Vela también ocupa un papel importante dentro de esa estrategia. ¿Qué balance hacen?
Para nosotros es un proyecto fundamental, aunque no tenga una rentabilidad económica directa. Creemos que invertir en la infancia es invertir en el futuro. El deporte enseña valores, fomenta hábitos saludables y permite conectar con la naturaleza. Además, en una época marcada por las pantallas y las redes sociales, es especialmente importante que los niños tengan experiencias reales en contacto con el mar y el entorno natural.
¿Qué opina de la entrada de nuevos operadores internacionales en las marinas de Baleares?
Personalmente, me gustaría que el sector mantuviera una fuerte presencia local, pero también creo que la competencia obliga a mejorar. Nos obliga a observar qué hacen otros operadores y a seguir evolucionando. Al final, lo importante es que la gestión esté en manos de quienes puedan ofrecer el mejor proyecto y el mejor servicio.
¿Cómo ve el futuro de las marinas de Baleares?
Creo que Baleares tiene una ventaja incomparable, y es su entorno natural. Ese es, sin duda, nuestro principal activo y debemos protegerlo. Las marinas y clubes náuticos de Baleares ofrecen un nivel muy alto, tanto en infraestructuras como en calidad de servicio. Sin embargo, hay que estar atentos a los concursos de las concesiones portuarias, ya que algunos parecen subastas. Si lo que se busca es continuar modernizando instalaciones y manteniendo la competitividad internacional de Baleares, deberían valorarse más aspectos como la calidad y sostenibilidad del proyecto presentado, la experiencia en el sector del licitador y la capacidad de gestión. La experiencia tiene un gran valor porque demuestra que determinadas cosas ya se han hecho y han funcionado. Es una garantía.