El fondo de inversión CVC Capital Partners ha llegado a un acuerdo para vender el gestor de puertos deportivos D-Marin al grupo francés InfraVia, una operación que, según ha publicado el periódico británico Financial Times, valora la compañía entre 1.000 y 1.500 millones de euros. La transacción, pendiente todavía de la autorización regulatorias, pone de manifiesto el creciente interés de los grandes fondos de inversión por el negocio portuario de las marinas deportivas de lujo.
La venta supondría un importante ingreso para CVC, que adquirió D-Marin en 2020 a la empresa turca Dogus Group por una cantidad que no se hizo pública pero que diversas fuentes cifraron entonces en unos 200 millones de euros. Durante estos años, la compañía ha ampliado su presencia internacional, ha crecido y se ha consolidado como uno de los principales operadores de puertos deportivos del Mediterráneo y Oriente Próximo.
Actualmente, D-Marin gestiona un total de 28 marinas repartidas en nueve países, con más de 14.300 amarres, de los que más de un millar están destinados a superyates. La empresa atiende a unos 50.000 clientes al año y explota además doce astilleros especializados en mantenimiento y reparación de embarcaciones.
Especializado en infraestructuras
El comprador, InfraVia, es un fondo francés de inversión especializado en infraestructuras con sede en París. Fundado en 2008, gestiona alrededor de 20.000 millones de euros en activos y centra su actividad en sectores como el transporte, las infraestructuras marítimas, la energía, las telecomunicaciones, los centros de datos y el sector inmobiliario. Entre sus inversiones figuran plataformas de fibra óptica, centros de datos, proyectos de energías renovables y compañías vinculadas al negocio marítimo, una cartera de negocios que encaja con su apuesta por impulsar el crecimiento de D-Marin.
Según explica el Financial Times, el fuerte interés inversor por este tipo de activos responde al crecimiento sostenido del mercado de los grandes yates y a la escasez de amarres en el Mediterráneo, una región que concentra cerca del 70 % de la actividad náutica mundial. La limitada posibilidad de construir nuevos puertos deportivos ha generado un desequilibrio estructural entre la oferta y la demanda, circunstancia que ha convertido las concesiones portuarias en activos especialmente codiciados por los fondos de inversión.
Presencia creciente en Baleares
La operación tiene especial interés para Baleares por la estrategia de expansión que D-Marin ha desarrollado en las islas durante los últimos años. La compañía desembarcó en el puerto de Palma tras adjudicarse en 2025 la gestión del pantalán de la Cuarentena, una concesión otorgada por la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) mediante una oferta económica récord de unos 2,2 millones de euros anuales para la explotación de alrededor de 70 amarres.
Desde entonces, el grupo ha reforzado su presencia en el mercado español y ha mostrado un firme interés por seguir creciendo en el sector náutico balear. D-Marin ha concurrido a distintos concursos promovidos por la APB: el de Marina Port de Mallorca, en el que no resultó seleccionado, y en el de la nueva marina unificada de Formentera, que está actualmente en licitación. El respaldo de CVC, y ahora de InfraVia, le sitúa como uno de los nuevos actores con mayor capacidad financiera para competir por concesiones de instalaciones náutico deportivas en las islas.

Su desembarco ha coincidido con la entrada de grandes fondos internacionales en el sector portuario español, una tendencia que ha despertado preocupación entre algunos operadores tradicionales, que consideran cada vez más difícil competir con grupos respaldados por importantes recursos financieros en los concursos públicos para la gestión de puertos deportivos.
Una nueva fase de crecimiento
Con la compra, InfraVia pasará a controlar D-Marin a través de su fondo InfraVia European Fund VI, manteniendo al actual equipo directivo. La firma francesa, especializada en inversiones de largo recorrido en infraestructuras estratégicas, ha avanzado que continuará invirtiendo en la modernización de las marinas, la digitalización de sus servicios y la expansión selectiva de la compañía en un mercado todavía muy fragmentado.
La operación se suma a otras grandes inversiones realizadas recientemente por fondos internacionales en el negocio de las marinas deportivas, considerado uno de los segmentos con mayor potencial de crecimiento dentro de la economía náutica.