Los navegantes que esta mañana faenaban o disfrutaban de una jornada de recreo en las aguas del sur de Mallorca se encontraron con una escena poco habitual hasta hace pocos años, pero que cada vez será más frecuente. Un remolcador llevaba a cabo el traslado de varias pateras procedentes del puerto de Cabrera, a donde fueron a parar tras la última oleada de inmigración ilegal lanzada por las redes argelinas de tráfico de seres humanos.
Las claves
Destrucción de pateras
Coste de la gestión
Incremento de inmigración
Las embarcaciones, que aún se encontraban en buen estado de conservación, fueron remolcadas hasta el puerto de Sa Ràpita. Allí, el travelift del club náutico las fue sacando del agua una a una. Una vez depositadas en tierra, fueron cargadas en un camión para su traslado a una planta autorizada, donde serán desguazadas.
La operación movilizó un remolcador equipado con grúa y dos neumáticas de la Conselleria del Mar, que prestaron apoyo durante las maniobras de remolque y atraque.

La destrucción de estas embarcaciones forma parte del procedimiento habitual que sigue Ports de les Illes Balears (PortsIB) cuando las pateras quedan depositadas en puertos de su competencia. En este caso, sin embargo, el remolque desde Cabrera se realizó debido a las obras que realicen en el puerto del Parque Nacional y que obligaban a tenerlas fondeadas en las boyas destinadas los barcos de recreo. El coste medio de gestionar cada una asciende a unos 616 euros, una cantidad que incluye el transporte, el desguace, la limpieza y la descontaminación de las zonas afectadas.
Desde 2020, Ports IB ha gestionado la retirada de más de 350 pateras en los puertos de Baleares, con un coste acumulado superior a los 200.000 euros, según han informado fuentes de la Conselleria del Mar. No obstante, no todo el material acaba convertido en chatarra. Cuando su estado lo permite, algunas embarcaciones y motores son cedidos a centros de formación del sector náutico para que el alumnado pueda utilizarlos en sus prácticas.
Cabrera se ha convertido en uno de los principales puntos de acumulación de estas embarcaciones. Entre 2020 y 2025 se retiraron 106 pateras del puerto del Parque Nacional, solo por detrás de la Colònia de Sant Jordi, con 120, mientras que Portocolom ocupa el tercer lugar con 69.
Según el Ministerio del Interior, el pasado año llegaron a Baleares 7.321 personas a bordo de 401 embarcaciones, el mayor registro desde que existen estadísticas, tanto por número de inmigrantes como de pateras. No existe un registro oficial de las personas fallecidas en la ruta balear, pero se estima en cifras superiores a varios centenares.