NAVEGAR FÁCIL

JUAN JOSÉ MERAYO

Comencé a navegar y participar en regatas allá por 1957. Me inicié como profesional velero en 1975, trabajando para North Sails y Hood Sailmaker. Actualmente dirijo la velería Quantum en Mallorca.He inventado y patentado el Sock-Jib®, un tormentin que puede ser izado sin arriar el génova de enrollar. Aprovecho mi experiencia de miles de millas y miles de metros de velas construidas para recomendar las velas que mejor se adaptan al barco y manera de navegar de cada proyecto.

El origen holandés de la navegación por placer

Los «jaght», o cazadores de piratas, nacieron en el siglo XVI y pronto derivaron en embarcaciones de recreo. Carlos II de Inglaterra, exiliado en los países bajos, adoptó la navegación por placer y adaptó la palabra «yacht». Allí empezó todo.

A la luz de la información disponible, el yachting en el sentido moderno nació en Holanda porque ya en el siglo XVI en los países bajos se empleaban pequeños y veloces (para la época) veleros destinados a ir tras los contrabandistas y piratas. Los llamaban «jaght», que significa perseguidor o cazador. Los acaudalados armadores de Amsterdam los usaban para ir al encuentro de sus barcos que volvían de las colonias y también como «public relation» para alardear.

La navegación holandesa, avanzada para la época, participó de la invención y perfeccionamiento de la vela cangreja, el aparejo de sloop, todavía vigente, y el schooner. Además las orzas laterales, nunca vistas en el resto de Europa, con lo cual se dio solución a uno de los problemas más serios de la navegación, al evitar el abatimiento de los barcos.

El yachting de Holanda estaba en su apogeo cuando el Rey Carlos II de Inglaterra, un navegante de alma y fortuna incalculable, se refugió en dicho país en calidad de exilado. Sintiendo gran pasión por los barcos, estaba muy interesado en la construcción y diseño de los jachts holandeses. Frecuentemente le invitaban a pasear en los mejores barcos y terminaron por poner a su disposición, desinteresadamente, el más hermoso jacht que poseían, el más grande de la flotilla en la que las personas del más alto rango practicaban el yachting por los ríos, canales y el mar. El rey Carlos quedó tan entusiasmado que expresó su deseo de mandar construir un barco para su uso particular. Al enterarse, el burgomaestre de Amsterdam le rogó que aceptara como recuerdo de la ciudad un yacht que se había terminado recientemente.

Se llamó a los mejores artistas para que decoraran su interior y a los más afamados escultores para ornamentar su exterior. El obsequio, llamado Mary, tenía 16 metros de eslora, 5.80 de manga  y 100 toneladas de arqueo, aparejo de mayor cangreja, trinquetilla y foque con una vela cuadra al tope.

Cuando Carlos II, en 1660, volvió a su patria y fue restablecido como rey de Inglaterra, no solo introdujo la práctica de la navegación de placer, sino también la palabra yacht. Los ingleses la aceptaron fonéticamente, viéndose obligados a cambiar la J por una Y, para mantener la misma pronunciación, dando así origen a la palabra yacht, universalmente divulgada.

Un año más tarde, el rey mandó construir un yacht con el nombre de Jaimie, diseñado por él mismo. La navegación por placer se difundió entre los aristócratas ingleses hartos de la cacería de zorro. En los 12 años siguientes se construyeron nada menos que 28 yachts, los dos primeros de este grupo, el Catherine del rey y el Anne, del duque de York, corrieron en 1662 en el río Támesis la primera regata de la historia de la que se tiene constancia.

En 1720 se fundó el primer club náutico de la historia en Cork, Irlanda, donde un grupo de barcos  se reunían para navegar haciendo regatas. La primera gran competición internacional nació en 1820, por la rivalidad entre éste club y el New York Yacht Club, dando lugar en 1851 a la Copa del América. Los ingleses inventaron el juego, pero pese a gastar pornográficas sumas de dinero nunca pudieron ganar la Copa.

Enrollando seguro

¡Cuidado! Las ventiscas propias de otoño o invierno pueden desenrollar y posiblemente destruir un génova mal enrollado o sin la tensión suficiente

Génovas enrollables: ventajas pero no todas

Con el Sock-Jib no es necesario ningún estay alternativo ni modificación en el aparejo o instalación previa

Navegando para atrás

Vieja pero imprescindible como la navaja marinera, esta efectiva maniobra utilizada durante siglos por la marina clásica para virar por avante, puede sacarlo de un imprevisto si la máquina no se decide a cooperar.

El duende de a bordo

La Asociación de Navegantes Racionalistas (ANR) niega rotundamente todo lo que aquí expongo y le opone una explicación científica, más aburrida que desmitificadora, atribuyéndolo a un efecto curioso entre las burdas y el viento de levante

Tablilla versus ollaos

Un punto que distingue el ollao prensado como la mejor opción para velas de crucero es que su tope redondo es mucho más fácil para cubrir con la funda de vela

‘Dory’, el bote absoluto

Esta pequeña embarcación era usada por pescadores norteamericanos y europeos que faenaban el bacalao en los bancos desde hacía siglos. Los carpinteros de ribera que producían esta maravilla lo fabricaban a gran velocidad montando las tablas, doblándolas a mano sobre una rústica cuaderna central, todo con clavos.  

La trampa de Euclides

Cuando tenemos dificultades en la maniobra de las velas, nuestra primera intención es agregar. Conviene pensar que, a veces, puede haber otra solución que esté basada en sacar y no poner.

Gennakers: ¿enrollarlos o no?

La nueva tendencia es tratar de enrollarlo todo, desde un tormentín o una trinquetilla, hasta cualquier vela de vientos portantes. Es cierto que los sistemas de enrollado encarecen la navegación, pero por otro lado la hacen más fácil, segura y, sobre todo, nos anima a izar velas cuando buscábamos cualquier excusa para no lo hacerlo.