Superado el efecto 2018

A veces somos olvidadizos. Este año, como si nada hubiera ocurrido, ha llegado 2018 y de repente no recordamos lo mal que lo pasamos durante años a partir de la aprobación de la Ley de Puertos de Baleares de 2005.

Esta norma confirmaba la fecha de caducidad de las concesiones portuarias recogida en el Reglamento General de Costas de 1992 que establecía el 30 de junio de este año, como fecha límite para renovarlas si se quería seguir disfrutando de su uso por otros treinta o más años. Recuerdo la gran incertidumbre que ocasionó dicha confirmación en nuestros puertos deportivos y recreativos. El grave enfrentamiento que trajo consigo entre estos hace 13 años. 



Nuestros clubes náuticos y marinas, hasta entonces, se llevaban estupendamente. Incluso estaban asociados todos en la Asociación de Instalaciones Náuticas y Deportivas (Anade), presidida en aquel tiempo por Ricardo Ferrer, una persona que, por cierto, hace poco que se ha jubilado. Los nervios aparecieron porque algunas de estas instalaciones náuticas tenían largas concesiones, superiores a los 50 años, anteriores a la Ley de Costas de 1988, y porque los clubes náuticos para renovar tenían también que pasar por un concurso público, lo cual, siendo como eran y son entidades sin ánimo de lucro que cuentan con unos ingresos limitados no podían competir con las marinas, empresas privadas y con gran liquidez, lo que obstaculizaba a los primeros poder competir con éxito y más todavía cuando los organismos oficiales portuarios favorecían con mucho más puntos la mejor oferta económica en los concursos. Lo que significaba para los clubes la posible y probable pérdida de sus renovaciones. Su desaparición.  



Ya pueden suponer. Los nervios andaban desatados. Los socios no se lo creían, optimistas confiaban  en su gran «tradición», pero los directivos y empleados estaban enormemente preocupados. Éstos no se quedaron con los brazos cruzados. Aquí, en nuestro archipiélago, los clubes se unieron y formaron la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares (ACNB) que se movió en donde hay que moverse. 



Tras hablar con todo el mundo oficial, consiguió que las autoridades estatales y autonómicas les escucharan y que éstas incluyeran en sus leyes de puertos una adición en el articulado de los concursos que permitía que los clubes náuticos que tenían que renovar pudieran hacerlo (y conseguirlo) antes de que se convocara un concurso. Todo un exitazo que hoy ha permitido sobrevivir a los clubes náuticos de las Islas Baleares.



Esta es la razón de que recuerde esto en este artículo. Que yo sepa, los socios de ningún club han organizado una reunión o una fiesta de agradecimiento a los miembros de la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares que se volcaron tanto en conseguirlo y que fueron los que consiguieron que se pudieran llevar a cabo las renovaciones.



Así que me pregunto, ¿cuándo piensan los socios de los clubes dar su muestra de gratitud a la directiva de la ACNB?.