REPORTAJES

DONES DEL VENT

María Bover, la perfecta combinación entre estudios y deporte

Medallista mundial de las clases Optimist y 420, el CSD la eligió en 2016 como mejor deportista en edad escolar por su extraordinario expediente académico. Ha dado el salto al 470 mixto con la vista puesta en los JJOO de París.
EMPAR ISABEL BOSCH

María Bover Guerrero, bronce en el Campeonato del Mundo de Optimist 2013 y plata y bronce en clase 420 en 2016 y 2018, respectivamente, fue galardonada además en 2016 como la mejor deportista en edad escolar por el Consejo Superior de Deportes por su extraordinairio expendiente académico. Bover estudia en la actualidad Derecho y Adminsitración de Empresas en la Universitat de les Illes Balear y mantiene su ritmo de entrenamiento

En el horizonte de la joven mallorquina, los Juegos Olímpicos de Paris en 2024, en los que espera ser una de las debutantes en el nuevo programa de barco mixto con el que ya se ha estrenado en el Princesa Sofía Iberostar, disputado recientemente en la Bahía de Palma. Apunta que su objetivo es ganar experiencia junto con el que es su actual compañero de regatas, Julio Alonso, un joven canario que reside en Inglaterra y con quien manifiesta sintonía e ilusión por competir y aprender.

Bover se inició en la vela a los 8 años de edad en el Real Club Naútico de Palma. Llegó a este deporte estimulada por los éxitos de su hermano mayor, Pedro,  y por herencia familiar: «Toda la vida de mi familia está ligada al mar». Sus hermanas menores, las mellizas Paula y Clara, también navegan. Jugadora de paddle ocasional, disfruta del esfuerzo físico y concentración que requiere la práctica deportiva. Ha conquistado títulos nacionales, continentales y mundiales de los que no lleva cuenta: «Mi madre es quien lo tiene todo anotado».

Es una de las regatistas españolas con mayor proyección y su solvencia deportiva está estrechamente ligada a su personalidad perfeccionista. De sus estudios prefiere las asignaturas de tipo práctico, explica: «Me encanta la contabilidad aunque sea dificil y,  de Derecho,  casi todas las materias me gustan mucho». Concluido este ciclo, pretende cursar el máster en Abogacía y, en el futuro, dice preferir enfocar su carrera profesional hacia la consultoría.

Asegura que le gusta estudiar pero que, después de una competición, le cuesta «volver al mundo real» y concentrarse en los apuntes y los libros. Cuando la vela así lo exige, solicita cambiar las fechas de sus exámenes y aúna esfuerzo y disciplina para obtener notables resultados en las pruebas deportivas y en las académicas.

A partir del próximo mes de julio competirá en Galicia y en Eslovenia, respectivamente y junto con Julio Alonso,  en el Europeo y en el Mundial Sub 24 en 470, la modalidad en la que se ha estrenado apenas hace un mes. 

Entre risas explica que en el reciente Princesa Sofía Iberostar «espiaban» a los barcos adversarios contra los que competían para aprender. Insiste en que su objetivo actual es el aprendizaje por lo que no aspiran a la obtención de títulos.

Del mundo de la vela dice que «es súper pequeño» y que esa cualidad es la que la ha reunido con su actual compañero de regatas.

Fue el actual director deportivo del RCNP, Manu Fraga, quien le propuso ingresar en la modalidad en la que ahora entrena. Explica que la mayor dificultad estriba en la complicación que es encontrar a alguien dispuesto, como ella misma, a competir en clase olímpica a su edad y que, en su actual compañero, halló el entusiasmo y disposición requeridos.

La distancia de sus respectivas residencias es un condicionante que sortean con cierta facilidad y optimismo: «Entrenaremos en aguas de Santander, de Baleares o Canarias, ya veremos», y asegura que irán planificando sus entrenamientos a la medida de ambos.

Como buena estudiante que es dice que,  ahora mismo, su interés es aprender lo máximo, sea sobre táctica o sobre meteorología, que la vela es una fuente de conocimiento inagotable. Navega como quien, de cada instante, obtiene la alegría propia de quienes se saben en la cresta de la ola.  Siempre dispuesta a mejorar, asegura con tranquila madurez que no cree que «las olimpiadas sean lo máximo a lo que aspirar».