HISTORIA, PATRIMONIO, LITERATURA

BOTÓN DE ANCLA

El menorquín que creó el Arma Aérea de la Armada y murió ejecutado en una cuneta

Pedro María Cardona y Prieto se negó a asumir el mando de la escuadra republicana y fue represaliado por milicianos en un lugar sin concretar de la carretera de Madrid al Escorial
ANTONIO DEUDERO

Pedro María Cardona y Prieto, capitán de navío de la Armada (Menorca 25/IX/1872; carretera comarcal El Escorial Madrid, 15/VIII/1936). De familia tradicional de marinos menorquines cuyos servicios se remontan a la Corona de Aragón tanto en marina mercante como de guerra, armados en corso. Es descendiente de Juan Cardona Pons, práctico del puerto de Mahón a finales del siglo XVIII.



Nacido en el apostadero de Mahón, su infancia se movió entre Ferrol, Mahón y Madrid. Ingresó en la Armada en 1891, estudiando en la Escuela Naval Flotante en la fragata Asturias, fondeada en el Arsenal de Ferrol. Estudiante brillante, el director de la Escuela Naval decidió pasarlo de alumno a profesor de los guardiamarinas, saliendo como número uno de su promoción. Con 27 años ganó el premio del Certamen Naval de Almería, convocado tras la pérdida de nuestras posesiones de ultramar, con un escrito que llevaba por título «Paz y trabajo». En sus destinos en buques y en tierra fue perfeccionando su preparación naval en ingeniería, cartografía, artillería, torpedos, etc., mejorando sistemas y participando en el plan de modernización de la marina del almirante Ferrándiz.



Destinado en Mahón durante siete años, puso al día las defensas submarinas de la base con elementos de su invención. Con la Ley Miranda de Bases Navales, se le encargó la de Mahón, siendo nombrado jefe de la base al ascender a capitán de corbeta. De prolija actividad escritora e investigadora, en el Ateneo de Mahón dio conferencias que causaron admiración.



En 1920 se le encargó la creación del Arma Aérea de la Armada. Se le asignó el muelle de Morrot en el puerto de Barcelona y el aeródromo del Prat de Llobregat, donde se levantaron los hangares y talleres y se creó la Escuela de Aeronáutica Naval. Se compraron hidros y globos, trayendo a los mejores pilotos europeos para formar a los españoles, igual con los mecánicos. Le adjudicaron un buque, convertido en el portahidros Dédalo, que junto al destructor Audaz y el crucero Río de la Plata formaron la flota aeronaval denominada División Naval Aeronáutica.



En 1924 fue nombrado director de la Escuela de Aeronáutica Naval. Con la proclamación de la Segunda República, se percató de que sus servicios ya no eran valorados, presentando su dimisión al nuevo Ministro de la Guerra, que la aceptó sin más. 



Decidió presidir la Liga Marítima Española y la Junta Permanente de Navieros del Norte de España. Ocupando estos puestos se produjo el alzamiento, estando en El Escorial, donde fue detenido por milicianos del Frente Popular. Al día siguiente fue llevado ante un comité, donde le exhortaron a que asumiera el mando de la Escuadra republicana, a lo que se negó. Aquella madrugada fue sacado del calabozo en una de las tristemente célebres «sacas», siendo asesinado en algún punto de la carretera comarcal de Madrid a El Escorial el 15 de agosto de 1936. Con el conflicto se perdió al setenta y cinco por ciento de los aviadores navales en activo. Memoria histórica.



Cardona le tenía especial cariño a una condecoración: la Cruz de 2ª clase de la Orden de Beneficencia, premio a su participación en los salvamentos en la riada del Turia en Valencia en 1897, por la que se salvaron muchas vidas. El Ayuntamiento de Mahón le nombró Hijo Ilustre. Sus restos descansan en el panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, trasladados con todos los honores un 19 de septiembre de 2000. Honor y gloria a nuestros marinos.