SECTOR NÁUTICO

 

Antoni Mercant: «El sector náutico balear debería tener una fiscalidad del 8%»

El presidente de la Cámara de Comercio advierte a los empresarios de que deben estar preparados para el Brexit y pide más diálogo en el debate sobre los cruceros
ELENA PIPÓ



Antoni Mercant asumió a finales de junio de 2018 la presidencia de la Cámara Oficial de Comercio, Industria, Servicios y Navegación de Mallorca. Es el primer directivo de esta Corporación de Derecho Público con carrera de marino mercante. Asumir una mayor implicación en la organización  del Salón Náutico de Palma e implantar el arbitraje náutico están en la hoja de ruta de su mandato. Mercant trasmite con entusiasmo sus ganas de aportar y ayudar en el complejo sector náutico balear. 



Se suele olvidar que la Cámara de Comercio e Industria lo es también de Navegación. ¿Qué importancia tiene el sector náutico recreativo para esta institución



El sector náutico, además de compartir con nosotros la marca Mallorca, es dinamizador del comercio porque sus acciones y actividades generan que la gente se hospede en hoteles, realice compras en establecimientos, coma y beba en restaurantes y locales. Y no sólo me refiero a las sociedades anónimas o pequeñas empresas; incluyo a los clubes náuticos, entidades sin ánimo de lucro que también son motor de la economía.



¿Cuáles son las principales fortalezas y debilidades de la náutica en Baleares?



Su fortaleza radica, sin lugar a dudas, en que el destino es insuperable, el más atractivo y con mayor demanda. Competimos con otros emplazamientos con menor fiscalidad y mayores facilidades para desarrollar la actividad náutica. Por eso, nos ofrecemos para liderar en la Red de Cámaras Insulares de Europa (Insuleur) la propuesta de rebajar la fiscalidad del 21% al 8-5% en el sector turístico y náutico. Entre las debilidades, está la excesiva burocracia marítima en el despacho de embarcaciones y la gestión de certificaciones como también el escaso control a las embarcaciones que efectúan chárter náutico con banderas de otros países.



¿Debería la Cámara, por sus atribuciones, asumir la organización del Salón Náutico?



El Salón Náutico de Palma es un referente para el sector a nivel internacional. La Cámara de Comercio de Mallorca está en el comité organizador desde sus inicios y ha participado en su promoción en distintos programas (asistencia a ferias internacionales, organizando press trips…) y estamos muy satisfechos con su evolución y la gestión realizada por el IDI. Hemos manifestado interés por asumir un mayor papel en la organización del evento y, como no podría ser de otra manera, estamos a disposición de la administración.



Al subsector de la reparación de yates le está saliendo competencia muy fuerte en la península, donde hay más espacio y se pueden ofrecer precios más competitivos. ¿Existe el riesgo de morir de éxito?



La reparación náutica de yates es uno de los subsectores más atractivos y en Mallorca contamos con los elementos para que sea un destino único: el aeropuerto de Palma es uno de los de mayor conectividad europea, lo  que permite el desplazamiento de profesionales y técnicos de todos los ámbitos, además de la planta hotelera y las infraestructuras. Con esta sólida base, a la Cámara de Comercio le gustaría ayudar desde el punto de vista de la mediación y arbitraje. En este sentido, aspiramos a ser los primeros en practicar el arbitraje náutico, que es otro de los puntos que recoge el Plan Estratégico de la Cámara de Comercio.



¿Y qué haría falta para que esta aspiración se convierta en una realidad?



Necesitaríamos que el sector náutico lo pida. Es una alternativa a la vía judicial rápida, confidencial y que finaliza con una resolución (Laudo) que tiene los efectos de cosa juzgada. El año pasado se constituyó la Corte de Arbitraje de las Illes Balears. Habría que trabajar en la cláusula modelo para que se pudieran incorporar los contratos de construcción, reparación o de arrendamiento de embarcaciones que suscriban las partes, además del Reglamento para resolver los conflictos que puedan surgir.



En Baleares hay muchos yates con banderas de conveniencia de paraísos fiscales del Reino Unido y también muchos trabajadores británicos que disfrutan del estatus de ciudadanos europeos. ¿Qué consecuencias tendrá el Brexit para la náutica?



La Cámara de Comercio colabora en la campaña divulgativa que tiene en marcha desde 2018 el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Ya hemos acogido dos jornadas técnicas muy útiles para los empresarios, la última de ellas el pasado 22 de octubre. Es una incertidumbre cuándo el Reino Unido abandonará la Unión Europea y cómo lo hará, cómo será el periodo transitorio. Así que lo único que tenemos claro es que debemos preparar nuestras empresas para cuando llegue el momento, no podemos dejar todos los trámites para el último día. Debemos elaborar planes de contingencia: ¿qué relación comercial tengo con el Reino Unido? ¿Tengo trabajadores británicos? Está claro que habrá consecuencias y que supondrá en muchos casos, costes adicionales en cuanto a formalidades aduaneras, cambios de fiscalidad, homologación de títulos profesionales, licencias y autorizaciones… Y a todo ello, se añade la posible devaluación de la libra. Desde la Cámara ayudaremos a las empresas en todo lo que podamos.



Uno de los grandes debates que hay sobre la mesa es la compaginación del uso recreativo del mar como producto turístico y la conservación del medio ambiente ¿Cómo hacer que todo el mundo esté contento?



Puede haber un equilibrio entre el uso turístico y la protección medioambiental. Mi opinión personal es que podríamos haber avanzado mucho si los campos de boyas fueran gestionados por los propios clubes náuticos, que se encargarían de su mantenimiento y control con precios económicos. Es evidente que se pueden mejorar muchos aspectos como contar con una completa cartografía de los fondos marinos; no sólo por el medio ambiente, sino por la seguridad de los navegantes, que son los primeros que han demostrado su respeto por el mar.