MEDIO AMBIENTE

CONTAMINACIÓN

Los navegantes piden explicaciones al Govern por las cianobacterias

ADN Mediterráneo reclama información sobre las actuaciones llevadas a cabo por la Conselleria de Medio Ambiente tras las revelaciones de Gaceta Náutica
JOSÉ LUIS MIRÓ / JUAN POYATOS

El descubrimiento de cianobacterias en los fondos marinos del Parque Natural de Dragonera, revelado el pasado mes de diciembre en exclusiva  por Gaceta Náutica, ha motivado una nueva solicitud de información al Govern balear por parte de la Asociacición de Navegantes Mediterráneo (ADN), que quiere saber si se han tomado medidas para frenar este fenómeno y, en caso de que la respuesta sea afirmativa, conocer cuáles son.  



Gabriel Dols, presidente de ADN, ha confirmado este mediodía la presentación el pasado 11 de enero de un escrito a través del registro electrónico del Ministerio de Hacienda y Función Pública, en el cual se requiere a la Conselleria de Medi Ambient i Territori del Govern balear para que explique las actuaciones realizadas para frenar la proliferación de cianobacterias en aguas costeras de Baleares.



En el documento, al que ha tenido acceso este periódico, ADN recuerda que Gaceta Náutica informó en 2016 sobre la aparición de estas bacterias en la desembocadura del emisario de Ciudad Jardín, así como que la Universitat de les Illes Balears confirmó que se trataba, efectivamente, de este tipo de organismos. “El pasado 1 de diciembre –añade el escrito de ADN-, la misma publicación señala que se han detectado las mismas manchas entre Mallorca y Dragonera, en una zona bajo la influencia de un emisario (tubería submarina de aguas fecales)”.





La Asociación de Navegantes pide a la Conselleria que le remita información sobre las acciones desarrolladas hace tres años y tras las revelaciones de Gaceta Náutica del pasado mes de diciembre, al considerar que se trata de un asunto que afecta de manera grave al medio ambiente marino.  La solicitud parte de la base de que el hallazgo de las manchas en Dragonera habrá dado lugar a alguna medida “si cabe más contundente que en el caso anterior (Ciudad Jardín) por tratarse de una zona situada en un Parque Natural”. ADN, por último, pregunta a la Conselleria de Medi Ambient que comunique si tenía constancia de la presencia de cianobacterias antes de que este periódico publicase la primera noticia al respecto, en septiembre de 2016.



Las cianobacterias aparecidas en la Bahía de Palma y Dragonera tienen idéntica forma circular.  En ambos casos se relaciona su presencia con vertidos de aguas residuales. Según los expertos, las fecales humanas acumuladas en zonas sin muchas corrientes o a resguardo de temporales, como pueden ser calas o bahías, se “autodestruyen”, pero para ello utilizan el oxígeno disuelto como comburente, lo que impide la vida de plantas y animales y sólo es posible la proliferación de seres vivos que apenas necesitan oxígeno, como pueden ser las bacterias y los virus. 



La Universidad  de les Illes Balears (UIB) confirmó científicamente en un experimento de laboratorio que las cianobacterias descubiertas en la Bahía de Palma desaparecían cuando dejaba de producirse aporte de fecales, lo que descarta como origen otros posibles focos contaminantes con los que se había especulado, como barcos, piscifactorías, combustibles de avión, acuarios y otros elementos próximos a la zona afectada.  



Siguiendo directrices de profesores del departamento de Biología de la Universidad, un grupo de submarinistas de Gaceta Náutica rellenó dos tubos-probetas con arena del fondo contaminado. Los primeros análisis realizados sólo 24 horas después de la recogida, obtenidos a partir de la observación con el miscroscópio electrónico de la universidad, probaron que las manchas rojas eran cúmulos de cianobacterias, en concreto de Spirulina.



El origen de estas manchas dispersas de hasta un metro de diámetro, y que ocupaban entonces una extensión aproximada de un kilómetro cuadrado, se atribuyó desde un principio a la falta de oxígeno. El emisario de aguas sucias de Palma, gestionado por Emaya, está situado a unos 450 metros de la zona entonces afectada.