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Náufragos y varados

Un velero y un contenedor de basura permanecen varados durante semanas en las rocas de un islote de la playa de Es Trenc y en Es Dolç (Colonia de Sant Jordi) sin que las autoridades, pese a saberlo, hayan hecho nada.
DULCE FONOLLÁ CORRÓ

Allá por el 21 de diciembre hubo un temporal brutal que azotó la costa sur de Mallorca. Duró cerca de tres días.  El mar estaba muy, muy enfadado y las olas ocultaban con furia el archipiélago de Cabrera para venir a estrellarse contra las rocas. Durante esos días el viento fustigó con un genio terrorífico ese cachito de paraíso. Pasear por la costa entonces se convirtió en un deporte de riesgo. Aprovechando la fuerza y la dirección de viento, ese fin de semana la playa se tiñó de velas de colorines que dieron un aire tropical al triste paisaje que cubría la isla.



En ese escenario, tan romántico como terrorífico, un contenedor de papel (de esos azules y grandes que alguien estará echando de menos) decidió zarpar y arruinarse entre los embates que golpeaban nuestro perfil mediterráneo. La misma suerte corrió un velero (que un día fue grande y significó mucho para alguien), que se estrelló sin remedio en otro tramo de esa misma costa, de ese mismo municipio, dejando ambos a su paso una imagen siniestra.





El velero 'Solitari' varado en la playa de Es Dolç, en la Colonia de Sant Jordi. // Fotos: Dulce Fonollà.



Informamos oportunamente del desastre para evitar que ambas propiedades volviesen al mar con el próximo temporal y arrasasen de nuevo contra el fondo que tanto se pretende proteger.



El 27 de diciembre, cuando la tormenta abandonó la isla y el sosiego dejó la superficie del mar en una calma infinita, hasta casi el desmayo, salimos a pasear con la barca y nos encontramos con el panorama que se refleja en las fotos: el contenedor encallado y abandonado a su suerte en un pequeño islote frente a la playa del Trenc y el velero panza arriba dejando ver las entrañas en la playa del Dolç.



El 31 de diciembre, intrigados, pasamos de nuevo frente a la Isla de sa Gavina. Mismo escenario. Volvimos a dar aviso del avistamiento. Ni caso. El domingo 12 de enero de este recién estrenado año nos acercamos de nuevo a ambos espacios, para comprobar con tristeza que una y otra propiedad siguen aún descansando sobre las rocas.



He pensado que tal vez, con esta llamada de socorro, alguna autoridad se implique y consideren oportuno dar a esos náufragos el destino que se merecen.