HISTORIA, PATRIMONIO, LITERATURA

MENSAJES EN BOTELLAS

Un marinero experto en setas

El autor rememora su primer cruce del Atlántico en 1983 acompañado de un belga con "algo de experiencia"
OSCAR SICHES

Buen día a todos. He leído los comentarios sobre tácticas y usos de los regatistas oceánicos para sobrellevar singladura tras singladura de viajes que a veces acojonan por lo largos que son. Comparto con ustedes una experiencia propia que viene al caso: mi travesía de Fort de France (Martinica) a Ponta Delgada (Azores).



Había llegado desde Buenos Aires el 14 o 15 de febrero de 1983 a Saint Lucia, a unas 30 millas al sur de Martinica. Me asignaron uno de los tres barcos de la empresa Ocean Cruising, el Virgo Maris, de bandera holandesa, un 40 pies de fibra que podría confundirse con un Swan de más o menos la misma eslora por calidad y prestaciones. Mi contrato (un telegrama) duraba hasta fin de marzo.  Hacíamos rutas de dos semanas subiendo a Fort de France para avituallar y luego bajando dando saltitos hasta Granada.  Hacia fines de marzo vino el dueño de la empresa (un cirujano) y me pidió que consiguiera dos tripulaciones y me ocupara de traer los tres barcos a Mallorca, donde tenían una base con 10 veleros de 25 pies en Portocolom.