Los guardianes de los tesoros submarinos

La Guardia Civil crea patrullas para proteger el patrimonio arqueológico sumergido en Baleares

Agentes del GEAS localizaron en 2019 en el norte Mallorca un ancla y un cepo de la época romana.

La Guardia Civil patrullará ahora también por debajo del agua para cuidar de los tesoros arqueológicos que guarda nuestro mar desde hace milenios. Equipos de buceadores de los GEAS, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas, se encargarán de vigilar los pecios que ya han sido localizados y a la vez colaborarán con las instituciones insulares en la búsqueda de nuevos hallazgos.

El nuevo Plan Operativo para la protección del Patrimonio Cultural Subacuático de la Benemérita introduce la novedad de las patrullas subacuáticas de agentes del GEAS que se ocuparán de velar por la integridad de los yacimientos subacuáticos baleares. También cobra importancia en el dispositivo la incorporación de la capacidad de localización aportada por el sistema SIVE de radar, que vigila las costas de las islas. 

El responsable del operativo es el comandante Enrique Gómez Bastida, jefe de operaciones de la Guardia Civil en Baleares, que contó en exclusiva a Gaceta Náutica los detalles operativos del nuevo plan. «Nuestro objetivo es la búsqueda, localización y protección de pecios en colaboración con los distintos consells insulars, que son los responsables de este patrimonio», explica el comandante. 

«El plan tiene varios elementos», concreta el comandante, que añade que «el primero consiste en concienciar a toda la población y sectores profesionales relacionados con el mar de la importancia de comunicar, en este caso a la Guardia Civil, cualquier posible descubrimiento. Otro aspecto es el de la colaboración con las instituciones para que la coordinación sea eficaz y, por último, articular las actuaciones operativas, de las que se encargará, entre otras unidades, el Servicio Marítimo y los GEAS».

Según las cifras facilitadas por la Guardia Civil, en Baleares hay registrados 130 pecios. 55 de ellos se sitúan en aguas de Mallorca, 52 en Menorca, 7 en Ibiza, 2 en Formentera y curiosamente, 14 en la zona marítima de Cabrera. «Todos tienen un elevado riesgo de sufrir daños por actividades pesqueras, turísticas o de ocio como el buceo», detalla el responsable del servicio de protección del patrimonio subacuático.  El plan también fija un protocolo que perseguirá en tierra los posibles expolios en estos pecios en colaboración con la policía judicial que se encarga de vigilar posibles intentos de venta de material arqueológico a través de internet o de otros canales de mercado.

Investigadores y exploradores

«La protección del patrimonio histórico es una prioridad para la Guardia Civil, tanto en el ámbito balear como en el nacional», destaca el comandante Gómez Bastida. Sin embargo, resulta evidente que «en el caso de Baleares la huella dejada por las civilizaciones fenicia, púnica y romana es especialmente relevante».

Gracias al departamento de Patrimonio de los consells insulars, los agentes de la Guardia Civil disponen de información sobre las rutas de cabotaje que frecuentaban los barcos romanos. El SIVE, el sistema de radar costero utilizado habitualmente para detectar pateras también se convierte en una herramienta tecnológica adicional para localizar comportamientos anómalos por parte de embarcaciones en ubicaciones próximas a pecios ya conocidos.

El trabajo de la Guardia Civil tiene así una doble vertiente. Por un lado, los buceadores del GEAS realizan reconocimientos de zona en las ubicaciones de tránsito de esas antiguas rutas de mercancías, en las que ya han descubierto nuevos hallazgos. Por otro, en el ámbito policial, persiguen a expoliadores del patrimonio. Precisamente en el mes de febrero se juzgó en Palma a un submarinista alemán que había expoliado piezas del pecio romano de ses Llumetes, en Portocristo. Los agentes de la Benemérita le atraparon con las manos en la masa, cuando salía del agua con tres piezas de plomo y una de cerámica.

 

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