OPINION

TINTA DE CALAMAR

DIEGO RIERA


 

Vela: ningún deporte nos da tanto

Contemplar la ciudad silenciada desde el mar te hace ver los problemas de forma distinta

El último mes ha sido, para mí, especialmente raro, preocupante y con mucho estrés. Esta circunstancia, sumada a un año que para todos ha sido especialmente raro, preocupante y con mucho estrés, hizo que aceptara sin pensármelo dos veces la propuesta de Cala Gamba de dar llegadas en un campeonato de Optimist.


¿Qué puede haber mejor que pasar tres días a bordo de una neumática? Ya sé que para un terrestre no será reconfortante el saberse separado por unos milímetros de fibra de 15 metros de agua y a una distancia a la costa suficiente para no alcanzarla a nado, y menos con lo fría que está ahora. Tampoco les ayudará saber que estás unido al fondo por un ferretó mientras en la superficie soplan 20 nudos y debes aguantar la posición para no acabar Dios sabe dónde. Sin embargo, contemplar la ciudad disminuida y silenciada desde el mar da un cambio de perspectiva. Las olas te mecen y ves los problemas de forma distinta. Sí, el mar lo cura todo.



Sin embargo, de estos tres días me quedo con una imagen -la que ilustra este texto- que supuso una epifanía. Juanito Manresa explicando a sus regatistas que el sábado iba a soplar embat porque tanto Cap Enderrocat como Cap Cala Figuera se veían claros a esas horas de la mañana, no había calima. La introducción a la táctica y estrategia del día de la mano de una pincelada de meteo y otra de geografía. ¿Qué otro deporte nos puede dar tanto?



Lo he dicho en esta columna otras veces, los monitores y entrenadores tienen una responsabilidad increíble, deben trasmitir su pasión, hacer que los chicos se enganchen a la vela, al deporte, al mar y que sea para siempre. Que no se asusten con los días duros -como fue el domingo- o con las jornadas interminables -como fue el sábado- y que estén preparados para superar los retos. Saber que hacen un deporte individual pero que vuelven a ser un equipo al acabar las pruebas del día, compartir furgoneta, ayudar a cargar el remolque entre todos. Saber ganar y aceptar la derrota. Ser buenos navegantes y mejores personas.



¡Qué trabajazo hacen Juanito y tantos otros!



 

ABoK: la biblia de los nudos marineros

Este librazo es una obra de consulta tan académico como poético, que incluye los nombres, usos, categorías y, en algunos casos, la historia de los nudos. Imprescindible.


 

Hexágono de invierno



TINTA DE CALAMAR

Vela latina, nuestros clásicos populares

La flota de Cala Gamba es súper amigable y siempre hay hueco para un tripulante en sus regatas mensuales de llaüts y botes con historia


MODA

La Slam       

La cazadora náutica por excelencia es un ejemplo de metonimia, como los kleenex o los danones, que tanto sirve para navegar como para uniformar escolares




TINTA DE CALAMAR

Una joyita llamada Flicka 20

Es un diseño de Bruce Bingham, un señor que cansado de pensar en barcos y no navegar lo envió todo a paseo, se compró una goleta y se puso a dar vueltas por el mundo


TINTA DE CALAMAR

Confinado Sant Jordi

Este enrole forzoso me ha pillado a contrapié, sin visitar librerías y con la biblioteca náutica en la casa de mis padres de Port de Pollença.


TINTA DE CALAMAR

Tatuaje

Un barco aparejado significa que el marinero ha cruzado el Cabo de Hornos; una golondrina, que ha navegado 5.000 millas; un ancla, que ha cruzado el Atlántico


TINTA DE CALAMAR

Tintín y los barcos

El autor repasa las obras de Hergé y descubre que en la serie del reportero más famoso del mundo hay referencias a 18 embarcaciones


TINTA DE CALAMAR

Sirius se ve más brillante gracias a Gloria

En Grecia su aparición se asociaba a los días caniculares, los de mayor calor y ya es citada en el siglo VII a.C. por los muchos colores con los que brilla

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