OPINIÓN

Las baterías del barco, las grandes olvidadas a bordo

Los mantenimientos preventivos son la clave de éxito para garantizar el correcto funcionamiento de cada uno de los sistemas e instalaciones
JAVIER SÁENZ

Los humanos tenemos la tendencia de dar más importancia a lo exterior que a lo interior, en parte porque a través de la vista percibimos más del 90% de la información recibida. Esto nos ocurre en cada aspecto de nuestra vida, donde el concepto “estético” tiene gran relevancia en nuestra toma de decisiones, hasta llegado el momento que nos dicen que tenemos exceso de azúcar o colesterol, momento en que decidimos ver hacia adentro para mejorar dicha condición.


Port Adriano

En los barcos ocurre exactamente lo mismo, le damos más mportancia a lo que vemos que a lo que no. Mejoramos aspectos de la decoración, el mobiliario y el último modelo de equipamiento de navegación, aparentemente para garantizar el éxito de una navegación placentera y libre de situaciones que pudiesen comprometer la seguridad del barco y sus ocupantes, siendo esta visión muy lejos de la realidad.



Las “entrañas” de las instalaciones del barco son las grandes olvidadas, especialmente aquellas que tienen que ver con las condiciones de contaminación del combustible de los motores, los análisis espectrométrico de las condiciones del aceite de  los motores, o las instalaciones eléctricas y sus baterías.



El exceso de agua en el combustible no solo reduce la potencia del motor, sino que es capaz de parar el mismo por obstrucción de sus filtros debido a la contaminación por bacterias que se alimentan de los hidrocarburos, así como crear puntos de corrosión. Un análisis espectrométrico del aceite del motor o líquido hidráulico, son esenciales para revelar un desgaste prematuro de las partes internas del motor o sistema.



Unas baterías inadecuadas o con un estado de salud (SoH) o de carga (SoC) deficientes, serían los elementos que pondrían fin a esa navegación placentera deseada. Los mantenimientos preventivos, predictivos y proactivos son la clave de éxito para garantizar el correcto funcionamiento de cada uno de los sistemas e instalaciones del barco, ya que son el “corazón” del mismo.



La importancioa de elegir bien



La correcta elección de las baterías, bien sean de arranque o de servicio, es de suprema importancia. Una batería es como una “caja mágica” capaz de almacenar una cantidad de energía, cuya capacidad y diseño va en relación al consumo demandado por el sistema. Si se trata de un sistema de arranque, necesitamos baterías capaces de dar una gran cantidad de energía en el tiempo que tardamos en girar la llave de arranque del motor.



Estas baterías se conocen como CCA o MCA, en referencia a Cold Cranking Ampere o Marine Crancking Ampere, denominación que establece la cantidad de corriente eléctrica que la batería es capaz de ofrecer a una temperatura con el motor en frío y tiempo determinado. Si se trata de un sistema de servicio, necesitamos baterías capaces de generar una pequeña cantidad de corriente durante muchas horas.



Estas baterías se conocen como baterías de ciclo profundo, y la relación existente entre corriente suministrada y tiempo de suministro (Ah) es lo importante. Por regla general, esta relación entre corriente y tiempo se refiere a la curva de descarga C20, es decir, la corriente suministrada en amperios (A) durante 20 horas.



Para garantizar que la carga de la batería esté siempre en perfecto estado, el proceso de carga ha de ser igualmente bien diseñado, ya se realice la carga a través del alternador del motor o desde la conexión del puerto a través del cargador de baterías. La correcta configuración de ambos sistema de carga es fundamental para asegurar el buen estado de la batería y prolongar así su vida útil. La integridad de la vida de la batería se verá afectada por un exceso o defecto de la carga.



Existen varios factores que afectan negativamente el estado de las baterías. Los dos más significativos son; ciclos de carga y descarga incorrectos y las altas temperaturas del habitáculo donde se alojan las baterías. Ambos factores reducen la vida útil de una batería a la mitad de su vida útil, por ello, los ciclos de carga y descarga deben estar perfectamente diseñados y configurados, así como intentar mantener las baterías por debajo de los 25°C de temperatura.



Un mantenimiento predictivo es la mejor manera de conocer el estado de salud (SoH) y el estado de carga (SoC) de las baterías. Hay un error común de creer que por obtener 12,8 ó 13,2 voltios entre la borna positiva y negativa de la batería, la batería está en buen estado. Este valor lo único que nos dice es que la cantidad de tensión existente entre ambas bornas es la correcta, pero no determina si la cantidad de energía almacenada es la adecuada para ofrecer la corriente que el sistema necesita.



Para conocer la cantidad de energía que una batería es capaz de almacenar, especialmente en las baterías de servicio, es necesario realizar una prueba llamada Load Test, donde a la batería o grupo de baterías se le somete a una descarga a una intensidad y tiempo constante, determinando así la capacidad real  de almacenamiento de la  batería. En otras  palabras, si la cantidad de energía almacenada es capaz de arrancar el motor, o bien, si la relación entre corriente y tiempo es la adecuada para suministrar la energía que el sistema de servicio necesita.



Baterías ácidas o de litio



En el mercado naval existen dos tipos de baterías; las ácidas, sean líquidas o secas y las de litio. La batería ácida líquida no se recomiendan debido a que el ácido al encontrarse en estado líquido podría corroer lo que toca en caso de derrame. Las baterías secas, llamadas de Gel y AGM, contienen el ácido en estado de gel, en el caso de las primeras y dentro de burbujas de fibra de vidrio en las segundas, evitando de esta manera el peligro de derrames, así como la emanación de hidrógeno durante los procesos de carga por la válvula de control VRLA que disponen.



Las baterías de ácido son robustas, eficaces y por ende bastantes pesadas por el plomo que contienen todas ellas. Si lo que buscamos es reducir el peso y garantizar e incluso duplicar la cantidad de energía almacenada, la batería de litio es la solución. Para una misma o superior capacidad de Ah, el peso de la batería de litio se reduce a la mitad de la de ácido, siendo la solución perfecta para el suministro de corriente al sistema de servicio.



Las baterías deberían ser revisadas y mantenidos anualmente para garantizar su correcto estado de salud, siendo estas la primera y la última fuente de energía del barco.



Al igual que las baterías, los cuadros eléctricos deberían ser revisados y mantenidos anualmente, apretando los tornillos de los mecanismos de protección como magnetotérmicos y diferenciales, o bien, mecanismo de control como contactores, relés, bornas de conexión, etc. Esta acción evita la formación de chispas por arco eléctrico que puede dar origen a fallos del sistema o incendios. La limpieza periódica de los cuadros eléctricos es otro de los grandes olvidados, donde la electricidad estática atrae el polvo y fibras que se acumula en todos los mecanismos, favoreciendo así la acumulación de material combustible.



Una inspección termográfica anual en baterías y cuadros eléctricos, así como en otros equipos y componentes, facilitan la localización de puntos críticos por exceso de calor, advirtiéndonos de un problema a corto plazo.



Javier Sáenz Garcés (Ingeniero en tecnología industrial)