OPINIÓN / PELILLOS A LA MAR

Antich se lava las manos

  • El presidente de la APB renuncia a todas sus funciones ejecutivas
  • No tendrá el poder para caducar concesiones del que gozaba su antecesor Juan Gual
  • TOMEU CAPROIG

    Por si a alguien le quedaba alguna duda sobre la intención de Francesc Antich de pasar por la presidencia de la APB sin hacer nada, en el último consejo de administración se acordó revocar todas las funciones ejecutivas delegadas en la presidencia y en la dirección del ente.



    Esto significa que todas las decisiones que afecten a los puertos de interés general, incluso las más nimias, deberán estar refrendadas por el órgano colegiado de decisión. O dicho en otras palabas, que el presidente se arroga un papel estrictamente figurativo, sin ningún poder más allá de hacer propuestas al consejo. Entre las atribuciones revocadas está la de caducar concesiones que asumió su predecesor en el cargo, Juan Gual, el 21 de diciembre de 2016.



    Pero no sólo es Antich el que se lava las manos. El acuerdo del consejo también revoca los poderes del director, Juan Carlos Plaza, que desde el pasado 26 de marzo ha visto drásticamente reducida su autoridad.


    BAEZA

    A nadie se le escapa que este ejercicio de «pilatismo» es consecuencia de la investigación de la Fiscalía Anticorrupción. Las funciones ejecutivas ejercidas por la presidencia y la dirección quedan diluidas en el consejo, igual que cualquier eventual culpa.



    Los funcionarios del ente temen que esta medida, de la que, pese a su trascendencia, la oficina de comunicación de la APB no ha informado a la opinión pública, ralentice, cuando no paralice, numerosos pequeños expedientes.



    Lo lógico sería que el consejo se reuniera con más frecuencia, al aumentar su carga de trabajo, o que los encuentros se alarguen más de lo habitual. Lo primero significaría, por lógica, aumentar el coste de las dietas que cobran los consejeros, cuya responsabilidad ha aumentado exponencialmente. Uno de ellos, que por supuesto reclama el anonimato, me cuenta que espera que el acceso a los expedientes se dé con más tiempo para poder estudiarlos «y saber lo que se vota».



    Me he quedado con esta última frase. ¿Acaso no lo sabían hasta ahora?


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