SECTOR NÁUTICO

SUCESOS

Los tripulantes del Dream Land alegan que un temporal los arrastró hasta Sicilia

Quedan en libertad tras prestar declaración ante la Guardia Civil, que se ha incautado de 36 cartones de tabaco
JOSÉ LUIS MIRÓ

Estaban navegando unas 30 millas al SO o NO de Mallorca (depende de la versión), se levantó un gran temporal que les cogió por sorpresa porque no habían consultado los partes, se les rompió la vela mayor, el motor dejó de funcionar y decidieron correrlo (tomarlo por la popa). Cuando se quisieron dar cuenta estaban en el estrecho de Sicilia y buscaron abrigo al socaire de Malta y en los puertos de Siracusa, Palermo y Cagliari antes de que emprender la travesía de regreso a Mallorca. En la deriva perdieron todos los teléfonos que llevaban, incluido un Iridium con tecnología satelital.



Esta es a grandes trazos la versión que han ofrecido hoy los tres tripulantes del Dream Land a este periodico tras ser interrogados por la Guardia Civil, pagar una parte de la deuda a la empresa que les alquiló el barco y quedar en libertad. 



Antonio Pérez, de 66 años, la persona que tramitó el chárter, ha negado cualquier vinculación con el tráfico de drogas y ha advertido que denunciará a los medios que hayan publicado que tiene antecedentes por los delitos de “receptación y homicidio”, aunque sí ha admitido tenerlos por narcotráfico, “por una cosa de hace 20 años que no tiene nada que ver con lo que nos ha pasado”.  Según ha afirmado, la travesía del Dream Land pretendía ser de placer: “Sólo queríamos navegar”. La Guardia Civil, no obstante, se ha incautado de 36 cartones de tabaco de la marca Winston que el patrón, Álvaro Aguirre, afirma que le compró “a un negro en Palermo” para su propio consumo.



Los tripulantes aseguran que durante el temporal perdieron dos teléfonos convencionales y un Iridium propiedad de Antonio Perez, y que por esta razón no pudieron contactar con la familia ni Salvamento Marítimo hasta el día 23 de enero, tras haber zarpado de Palma el 4 del mismo mes. 



También navegaba a bordo del Dream Land Fernándo Mógica, de 48 años, quien ha confesado que carecía de experiencia. “Quería saber lo que es navegar a vela, pero después de esto, nunca más volveré a subirme a un barco”.



Álvaro Aguirre, de 65 años, ex marino mercante, ha explicado que no le quedó otra opción que correr el temporal, de Fuerza 10, ante la imposibilidad de capearlo. Ha dicho asimismo que decidió no activar la radiobaliza porque el barco seguía navegando y no quería pagar los 18.000 euros que, según él, cuesta ponerla en marcha si la situación no es desesperada. Tampoco se le ocurrió usar el teléfono satelital de su tripulante para informar de la situación a su familia, a la empresa de charter o a los servicios de salvamento. Este teléfono y los otros dos que llevaban a bordo cayeron al mar durante la tormenta.



Preguntado para que explicara por qué que un marino de su experiencia y competencia no consultó el parte meteo, Aguirre se ha excusado en que no tenía conexión a bordo.



La Guardia Civil seguía este mediodía apostada junto al barco amarrado en la estación Lonja María Charter de Palma. El dueño de la empresa armadora del Dream Land ha dicho que no se cree “ni una palabra” de la historia.



Álvaro Aguirre ha pagado 3.000 euros de una deuda que, en principio, a la espera de conocer los daños sufrido por la embarcación, asciende a 7.300. “Ahora voy al banco a buscar el dinero para sacar lo que falta y esta misma tarde, si encuentro pasaje, regreso a Allicante”, ha declarado el patrón. El motivo de la travesía, ha añadido, era “pasar unos días en el mar”, ya que Antonio “tiene un cáncer terminal de garganta” y le apetecía navegar por la zona de Baleares. Álvaro es amigo de los otros dos tripulantes, quienes, al parecer, no se conocían entre ellos antes de la extraña odisea del Dream Land.