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Adiós al buque Nura Nova, el amarillo japonés de Iscomar

Finalizado su flete con Trasmediterranea, el barco que unía Alcúdia con Menorca se despide de las aguas de Baleares. Su espectacular maniobra de reviro en el puerto interior de Ciutadella forma parte de la historia de los puertos de Baleares.
RAFAEL VELASCO FERNÁNDEZ*

Cuentan que, en tiempos de los fenicios, Nura era el nombre con el cual sus grandes navegantes conocían a la isla de Menorca. Siglos después, este guiño histórico era empleado por la hoy desaparecida Iscomar para bautizar a su primer ferry que desde 1998 uniría Mallorca y Menorca.



Difícil olvidar la siempre llamativa y esmerada maniobra de reviro que durante años realizó diariamente el buque Nura Nova en el interior del puerto natural de Ciutadella, hasta que en 2011 se inauguraran los muelles del puerto exterior (dique de Son Blanc).



Sus orígenes se remontan a cuando fue concebido su diseño para la compañía AG EMS, pensando en su proyecto de ofrecer, en la década de los 70, una nueva opción para el tráfico de vehículos de mercancías, directo, entre Países Bajos y Dinamarca, a través de la unión de los puertos de Eemshaven y Esbjerg.



La manifiesta guerra comercial existente en aquel entonces entre los astilleros europeos y japoneses llevaron a que fuera contratada su construcción a Usuki Iron Works Ltd. (ubicados en la isla de Kyushu,  al sur del archipiélago de Japón) por el equivalente a 8 millones de marcos alemanes, frente los 24 millones de marcos de la mejor oferta que recibió AG EMS de un astillero alemán.  



Sus 78,5 metros de eslora total, y 13,6 metros de manga, fueron botados en 1977 bajo el nombre de Emsland. Con el paso de los años también recibió los nombre de Bohus, St. Julien, Örtersjön, Jon, Elba Nova y, finalmente Nura Nova. Fue inscrito en el registro especial canario  y registrado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife clasificado por la sociedad DNV-GL.



La conexión interinsular entre Alcudia y Ciutadella no fue su primera singladura entre puertos españoles. En 1979, durante unos meses fue fletado por la también desaparecida naviera, Isnasa (Isleña Marítima de Navegación, S.A.) operando en la ruta entre Algeciras y Ceuta.  



Provisto de dos motores principales Niigata modelo 6MG31FZE de 2.000 C.V. cada uno, solía realizar dos conexiones con una capacidad máxima de 377 pasajeros hasta el definitivo y completo cese de actividad de la marca Iscomar. En 2006 se libró de la devastadora rissaga acontecida aquel año. También era un habitual de los astilleros de reparaciones navales ubicados en la localidad de Burriana, en la provincia de Castellón, donde realizaba sus revisiones y mantenimientos anuales en seco.



Su primera retirada del servicio en la línea se produjo en septiembre 2016, cuando figuraba inscrito en sus certificados de clase a nombre de la sociedad limitada Nascentia Internacional. Quedó al poco tiempo amarrado en los muelles del puerto de Gandía para ser posteriormente subastado por la agencia tributaria.



La naviera ibicenca Formentera Cargo, S.L., se hizo con su propiedad en pública subasta, pasando a ser fletado al poco tiempo por la Compañía Trasmediterranea, que lo destinaría nuevamente a su ruta, en la cual había navegado durante los 18 años anteriores. Durante estos últimos dos últimos años, este ferry ro-pax tipo day-ferry ha navegado bajo el mando de los capitanes Damià Torres y Sabino Galdós. Su tripulación mínima, en función de la época del año y bajo pabellón español, oscila en una cifra entre 15 y 17 personas.



Finalizado su flete con Trasmediterranea, y vendido a una compañía italiana, el “groguet” japonés se despide de aguas de Baleares, a la espera de órdenes de su nuevo propietario que llevará a aguas italianas sus 3.134 toneladas de arqueo GT.



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Rafael Velasco Fernández es ingeniero Naval y Oceánico


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