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¿Un megapuerto frente a La Seu?

Ayuntamiento de Palma y APB ven «inviable» el proyecto de la promotora Portonova para construir una gran marina para barcos de 25 a 215 metros, un ‘yacht club’ de lujo y una zona de ocio en el Moll Vell
J.L. MIRÓ / J. POYATOS

Más de 400 amarres de 25 a 215 metros. Un yacht club privado con restaurantes, salones y bares «de la más alta calidad». Un centro de negocios y conferencias. Comercios, piscinas de interior y exterior, gimnasio, spa, escuela de vela… «Parking cubierto y subterráneo» (3.500 plazas) y hasta un museo marítimo «de primer nivel mundial». Esta es, a grandes trazos, la propuesta que la empresa Yacht Club Portonova, S.L., bajo la denominación comercial de Palma Superyacht Marina, pretende llevar a cabo en la parte exterior del Moll Vell de Palma, frente al Palacio de La Almudaina y la Catedral de Mallorca.



Es, con diferencia, el proyecto más gigantesco y ambicioso que se ha diseñado jamás para el puerto de Palma. Su coste, según Miguel Juliá, portavoz de la promotora, sería de 400 millones de euros. El canon a pagar a la Autoridad Portuaria de Baleares, dueña de los terrenos, no bajaría de los 150 millones en 35 años, 75 a la entrega del puerto y la mitad restante prorrateada durante el periodo de concesión.



Puede parecer una broma, pero no lo es. El megapuerto ha sido dibujado con detalle por el estudio de arquitectura de Jaime Ros Blanes, cuenta con un informe económico financiero a cargo del despacho de Aniceto Fornaris y Silvia Segovia, y, según consta en el folleto que ya circula entre los capitanes de grandes yates del Mediterráneo, tendría el apoyo financiero de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), una de las mayores constructoras de obra pública de España.  



Prácticamente nadie en Mallorca –ni siquiera en el sector de los puertos deportivos– tenía idea de la existencia de este proyecto hasta que, el pasado mes de marzo, el periodista Juan Luis Ruiz Collado adelantó en exclusiva en el diario Última Hora que la empresa promotora estaba «vendiendo» amarres a cambio de un depósito del 1% por la reserva. 



Miguel Juliá explica a Gaceta Náutica que la idea de construir un «puerto de referencia para yates» y un «área de ocio y servicios abierta a la ciudad» data del  año 2010, si bien Yacht Club Portonova no se constituyó hasta el mes de septiembre de 2013. El promotor reconoce que, con el fin de analizar la demanda, a finales del año pasado se envió una carta comercial a numerosos potenciales clientes de la marina pero aún «no se ha firmado ningún contrato». En el caso de que alguien quisiera reservar un amarre, afirma, «se le explicaría la situación real en la que se encuentra la tramitación del proyecto y, si el puerto no se llegara a construir, se le reintegraría el dinero».



Jonathan Syrett, empresario británico afincando en Mallorca y conocido en el sector por ser representante de la firma Camper & Nicholson, ha sido el encargado de sondear el mercado en diferentes ferias y a través de sus contactos entre los capitanes de grandes yates. Su conclusión es que existe mucha demanda de amarres de lujo y la Palma Superyacht Marina es «buena para Palma» e incluso «necesaria» para la economía de la Isla. «Es algo que Mallorca pide a gritos», cree Syrett, para quien la elevada cifra de barcos de gran eslora en construcción es un claro indicativo de que «debemos posicionarnos aún mejor de lo que estamos de cara a este mercado».



No lo ve así Antoni Noguera, del partido nacionalista Més, concejal de Urbanismo de Palma, consejero de la Autoridad Portuaria y futuro alcalde de la capital balear. Habla muy claro. Considera el proyecto un «despropósito» y lamenta que pueda «confundir a la opinión pública». A su juicio, el puerto es sencillamente «inviable» porque se ha planificado sobre una zona donde  en ningún caso se contemplará una marina de este tamaño en el futuro plan director del puerto de Palma que está elaborando la APB en colaboración con el Ayuntamiento, el Consell de Mallorca y el Govern balear. 



Tanto Noguera como Juan Gual, presidente de la APB, aseguran que no conocían el proyecto hasta que apareció publicado en la prensa. «En todas las conversiones, reuniones y contactos que mantenemos de forma periódica con la Autoridad Portuaria nunca se ha hablado de ello, ni se nos ha informado de manera directa por parte de los promotores», afirma el concejal de Urbanismo. 



Gual, en la misma línea, afirma que no sabía nada y que, en cualquier caso, no cree que un puerto de estas características ­–«200.000 metros cuadrados ganados al mar»– se ajuste a la legalidad de los instrumentos de planificación existentes y menos aún al plan director que se está preparando y que, según adelanta, no prevé ampliaciones, sino una redistribuición de los usos.



Miguel Juliá, sin embargo, cree que la Superyacht Marina es compatible con el Plan Especial del Puerto de Palma aprobado en 1997 y que, además, responde a la filosofía de desarrollo urbanístico denominada Front Marítim Palma Litoral. También tendría cabida, siempre según la empresa promotora, en la Delimitación de Espacios y Usos Portuarios (DEUP) del año 2005. En cuanto al plan director del puerto, Juliá dice que no está vigente y que ninguna de las numerosas iniciativas presentadas en este sentido ha llegado a fructificar. Este es un hecho incuestionable. A pesar de los numerosos intentos, el puerto de Palma carece de plan director, puesto que en cada nueva legislatura se descarta el del gobierno anterior.  



Hasta qué punto sería legal construir un puerto privado de estas dimensiones sin convocar un concurso público es otro de los aspectos que generan controversia. Según Juliá, no hay impedimento legal para que la iniciativa privada proponga una actuación «siempre que se ajuste a la Ley» y que, a partir de que ésta se admita, se abra el plazo pertinente de exposición pública y se convoque un trámite de competencia de proyectos para que puedan optar a la concesión diferentes empresas. Fuentes jurídicas señalan, sin embargo, que una obra de las características de la Palma Superyacht Marina no es factible sin que medie un concurso previo, convocado a instancias de la administración competente.



«Todos los requisitos jurídicos»



En la carta dirigida a los potenciales clientes de la marina, firmada por el CEO de Palma Superyacht Marina, Enric Peidró, se admite que «la concesión administrativa debe ser aprobada por las autoridades competentes en la materia», si bien agrega que «el proyecto cumple todos los requisitos técnicos, jurídicos y financieros» para obtener el permiso. «La duración de la concesión -añade- sería de 35 años desde la fecha en que se entreguen los amarres».



La venta de los amarres, de acuerdo con el mismo documento, «se formalizaría una vez obtenida la concesión administrativa». «En la actualidad –dice la carta– estamos aceptando reservas de amarres que se confirman abonando el 1% de su valor. Un 49% se abonará una vez obtenida la concesión, garantizado mediante un seguro de caución, y el 50% restante a la firma del certificado final de obra».



La empresa Yacht Club Portonova se constituyó como sociedad limitada el 11 de septiembre de 2013 con un capital de 3.000 euros. Su administrador único actual es Enrique Peidró Carbonell. En el mes de junio de 2015 cesó en este mismo cargo Rafael Garau Obrador, ex teniente de alcalde de vivienda y servicios del Ayuntamiento de Calvià entre 2003 y 2007.


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