PUERTOS

 

Multa de 60.000 euros al Club del Molinar por no cerrar el restaurante

Arrecia la presión de la Autoridad Portuaria de Baleares contra la entidad náutica más antigua de Mallorca. Además del expediente sancionador, que deberá ser refrendado por el consejo, ha iniciado la caducidad de la autorización temporal del club.
JOSÉ LUIS MIRÓ

La Autoridad Portuaria de Baleares, presidida por Juan Gual de Torrella, ha arreciado su presión contra el Club Marítimo Molinar de Levante (CMML) con la imposición de una multa de 60.000 euros por desobedecer los requerimientos de cierre y “no cesar la actividad en el edificio” de la entidad, donde ya sólo opera el restaurante. 


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Según consta en el expediente, al que ha tenido acceso Gaceta Náutica, la APB asegura primero que el importe de la sanción ascenderá a 60.000 euros, si bien a continuación matiza que “será impuesta, en su caso, por el Consejo de Administración” del ente, es decir, que no se podrá hacer efectiva hasta la próxima reunión del máximo órgano de gobierno de los puertos de interés general de Baleares.



Aunque ha trascendido hoy, la multa fue comunicada al CMML el pasado 16 de mayo.  El plazo para recurrirla era entonces de 15 días. El instructor del expediente es el ingeniero Fernando Berenguer.



La tensión entre el CMML y la APB no ha cesado de ir en aumento desde que el club presentó alegaciones al proyecto de reforma del puerto. Este plan contempla mantener las dimensiones y el número de amarres, así como la construcción de dos muros: uno en el puerto y otro frente a la bocana. En principio, este segundo dique iba a estar sumergido, pero el 10 de mayo se supo que la Capitanía Marítima había recomendado que sea visible (es decir, que salga del agua) para evitar accidentes.



El CMML criticó que la APB pretendiera construir este dique exento sin informe de impacto ambiental, algo que sí se le exigió al club en su frustrado proyecto de ampliación. El presidente del Club Marítimo, Rafael Vallespir, acusó a Juan Gual de haber mentido a los socios de la entidad, a los que prometió 50 años más de concesión si  retiraban su proyecto y aceptaban el plan que él les proponía. Esa promesa, sin embargo, no se puede cumplir: por un lado, la ley no contempla plazos de medio siglo y, por otro, impide otorgar adjudicaciones a dedo. Si el CMML, fundado en 1917, quiere seguir gestionando su puerto, deberá presentarse a una competencia de proyectos abierta a otras asociaciones o empresas.



La situación de tirantez entre el Club Marítimo y la Autoridad Portuaria se trasladó al terreno personal el pasado 8 de marzo, en víspera de la asamblea de socios del club que debía decidir si éste se presentaba a la concurrencia de proyectos o tiraba definitivamente la toalla.



Esa tarde, Juan Gual se personó en puerto del Molinar y realizó diversas fotos de embarcaciones varadas, así como de Rafael Vallespir y su hija menor de edad. A las pocas horas el presidente del CMML recibió un WhatsApp del presidente de la APB en el que le adjuntaba las imágenes y le decía “fins demá” (“hasta mañana”).



Vallespir interpretó este gesto como una coacción y lo denunció en la Jefatura Superior de Policía, adjuntando las fotos y un pantallazo del mensaje. También recusó a Gual para que se abstuviera de participar en cualquier decisión futura sobre el Club Marítimo, pero el Consejo de Administración de la APB rechazó la petición por unanimidad y dio amparo a su presidente.



Gual, aunque no votó, decidió no ausentarse de la reunión del consejo, celebrada el 15 de mayo. Ese mismo día se inició la apertura del expediente sancionador de la APB contra el Club Marítimo por no cesar la actividad del restaurante. Fuentes del organismo portuario han informado de que además se ha dado curso a los trámites para caducar autorización de ocupación temporal del club.



Hoy Vallespir, al ser preguntado por la apertura del expediente sancionador de 60.000 euros,  se ha limitado a responder: “¿Y qué quiere que le diga? Que van a por nosotros”.