CLUBES

CONCESIONES

Las multas de la APB al Club Marítimo Molinar ascienden a 135.000 euros

A pesar de que en un primer momento lo había negado, el ente portuario ha confirmado que ha impuesto tres sanciones a la entidad deportiva, que dice sentirse acosada
M.P.

No era una multa de 60.000 euros sino tres y por un importe que asciende a 135.000 euros. Gaceta Náutica informó el pasado 28 de mayo de que la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), presidida por Juan Gual de Torrella, había sancionado al Club Marítimo Molinar de Levante (CMML) por desobedecer los requerimientos de cierre y “no cesar la actividad en el edificio” de la entidad, donde ya sólo opera el restaurante.


Port Adriano

En un primer momento negó la confirmación de esta información, pero el ente portuario ha emitido un comunicado esta mañana en el que aclara que han sido tres las sanciones y por un importe de mayor cuantía.



La primera multa, que asciende a 60.000 euros es por “no cesar la actividad en el edificio ubicado a la dársena del Caló den Rigo del Molinar, habiendo sido requerido por la APB por mor de la ejecución de las obras de adecuación de la zona”.



La segunda sanción, también de a 60.000 euros, es por la “cesión a un tercero de la Autorización de Ocupación Temporal (A.O.T.) concedida al CMML para la actividad de restaurante”, mientras que la tercera, de un importe de a 15.000 euros, se debe a la “retirada de los carteles informativos del cese de las actividades del CMML y del restaurante por motivos de seguridad en la ejecución de las obras de adecuación de la zona, colocados por la APB durante los días 9 y 13 de mayo”.



Resulta llamativa la presión de la APB contra la entidad náutica más antigua de Mallorca pues le ha impuesto unas sanciones excepcionalmente duras. La multa contrasta con los 17.500 euros que la propia APB impuso a Trapsayates, del empresario Gerardo Díaz Ferrán, por traspasar la propiedad de unos amarres que eran parte de la concesión, algo que estaba expresamente prohibido en los pliegos del concurso.



Según consta en el expediente, al que ha tenido acceso Gaceta Náutica, la APB asegura primero que el importe de la sanción ascenderá a 60.000 euros, si bien a continuación matiza que “será impuesta, en su caso, por el Consejo de Administración” del ente, es decir, que no se podrá hacer efectiva hasta la próxima reunión del máximo órgano de gobierno de los puertos de interés general de Baleares.



La multa fue comunicada al CMML el pasado 16 de mayo.  El plazo para recurrirla era entonces de 15 días. El instructor del expediente es el ingeniero Fernando Berenguer.



La tensión entre el CMML y la APB no ha cesado de ir en aumento desde que el club presentó alegaciones al proyecto de reforma del puerto. Este plan contempla mantener las dimensiones y el número de amarres, así como la construcción de dos muros: uno en el puerto y otro frente a la bocana. En principio, este segundo dique iba a estar sumergido, pero el 10 de mayo se supo que la Capitanía Marítima había recomendado que sea visible (es decir, que salga del agua) para evitar accidentes.



El CMML criticó que la APB pretendiera construir este dique exento sin informe de impacto ambiental, algo que sí se le exigió al club en su frustrado proyecto de ampliación. El presidente del Club Marítimo, Rafael Vallespir, acusó a Juan Gual de haber mentido a los socios de la entidad, a los que prometió 50 años más de concesión si  retiraban su proyecto y aceptaban el plan que él les proponía. Esa promesa, sin embargo, no se puede cumplir: por un lado, la ley no contempla plazos de medio siglo y, por otro, impide otorgar adjudicaciones a dedo. Si el CMML, fundado en 1917, quiere seguir gestionando su puerto, deberá presentarse a una competencia de proyectos abierta a otras asociaciones o empresas.



La situación de tirantez entre el Club Marítimo y la Autoridad Portuaria se trasladó al terreno personal el pasado 8 de marzo, en víspera de la asamblea de socios del club que debía decidir si éste se presentaba a la concurrencia de proyectos o tiraba definitivamente la toalla.



Esa tarde, Juan Gual se personó en puerto del Molinar y realizó diversas fotos de embarcaciones varadas, así como de Rafael Vallespir y su hija menor de edad. A las pocas horas el presidente del CMML recibió un WhatsApp del presidente de la APB en el que le adjuntaba las imágenes y le decía “fins demá” (“hasta mañana”).



Vallespir interpretó este gesto como una coacción y lo denunció en la Jefatura Superior de Policía, adjuntando las fotos y un pantallazo del mensaje. También recusó a Gual para que se abstuviera de participar en cualquier decisión futura sobre el Club Marítimo, pero el Consejo de Administración de la APB rechazó la petición por unanimidad y dio amparo a su presidente.



Gual, aunque no votó, decidió no ausentarse de la reunión del consejo, celebrada el 15 de mayo. Ese mismo día se inició la apertura de los expedientes sancionadores de la APB contra el Club Marítimo. Fuentes del organismo portuario han informado de que además se ha dado curso a los trámites para caducar autorización de ocupación temporal del club.