MEDIO AMBIENTE

Los ferrys dejarán de contaminar el aire de Palma en 2022 gracias a la nueva conexión eléctrica

El sistema, que cuesta un millón de euros y se empezará a instalar a principios de 2020, no sirve para los cruceros turísticos porque la red actual no lo permite
JOSÉ LUIS MIRÓ

La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) ha terminado de redactar el proyecto para la instalación de tomas de electricidad en los muelles comerciales del puerto de Palma. Una vez concluida la obra, que se iniciará a finales de este año o principios del que viene, los ferrys que recalan en la capital balear podrán parar máquinas y conectarse a la red eléctrica, lo que supondrá que dejen de contaminar el aire de la ciudad. No así los grandes cruceros turísticos, ya que “la red eléctrica actual no lo permite”, según ha explicado un portavoz del ente portuario.


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El proyecto denominado “Infraestructura en los Muelles Comerciales del Puerto de Palma para la conexión eléctrica de los buques a tierra” estaba contemplado para los años 2018 y 2019 en el Plan de Inversiones de la APB, pero finalmente se ha demorado. Su coste previsto es de 1.000.000 de euros y la duración de la obra se estima en dos años, de modo que hasta 2022, como mínimo, el nuevo sistema no estará operativo.



El puerto de Palma soporta anualmente más de 3.000 escalas, la mayoría de ellas de buques comerciales y de pasajeros (más de seis millones en 2017, sin contar los cruceristas). Todos estos barcos utilizan generadores eléctricos que se alimentan a través de sus motores. La electrificación es una de las asignaturas pendientes de los puertos comerciales, ya que en todos  los puertos recreativos las embarcaciones se conectan mediante un cable a la red general.



Un estudio realizado por el grupo de transporte sostenible Transport & Environment señala que Palma de Mallorca es la segunda ciudad de Europa más expuesta a la contaminación de los cruceros turísticos. Esta investigación, de la que se han hecho eco numerosos medios de comunicación, no incluye la contaminación de los ferrys y otros buques de carga que entran y salen a diario por la bocana del puerto de Palma, cuyas emisiones se verán notablemente minimizadas cuando finalice la instalación eléctrica.