SUCESOS

INFORME GN

Los sospechosos incendios de la naviera Grimaldi

La detención del capitán y dos tripulantes del “Grande Europa” extiende una sombra de duda sobre las causas del resto de siniestros que han afectado a mercantes de la naviera napolitana
JOSÉ LUIS MIRÓ

Demasiadas casualidades. Eso fue lo que pensó la Policía Judicial de la Guardia Civil de Palma cuando inició la investigación por el incendio del buque “Grande Europa”, propiedad de la compañía napolitana Grimaldi, ocurrido la noche del 14 al 15 de mayo a pocas millas de Cabrera. Demasiada casualidad que fuera el segundo mercante de esta naviera en prenderse fuego en apenas dos meses (“Grande América”, frente a las costas de La Rochelle, Francia), el tercero desde octubre de 2018 (“Ausonia”, en la ruta Palermo-Livorno) y el cuarto si nos remontamos al año 2015, cuando el “Sorrento”, operado por Trasmediterránea pero propiedad de la naviera italiana, se quemó cerca de Mallorca. Y demasiada casualidad que el fuego tuviera dos focos claramente diferenciados.


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Era complicado aceptar sin más que los barcos de Grimaldi desafiaran todas las estadísticas de siniestros, por lo que desde el primer momento los investigadores de la Comandancia de Palma trabajaron sobre la hipótesis de que fuego en el “Grande Europa” (con más de 1.600 coches a bordo) había sido provocado por alguien que confió en que el buque terminaría hundido o  al menos lo suficientemente calcinado como para que no quedara rastro de la acción criminal. Lo contrario significaba aceptar la tesis oficial lanzada por Grimaldi, según la cual dos coches habían ardido presuntamente por la combustión espontánea de sus baterías, algo “fuera de toda lógica”.



La detención y puesta a disposición judicial del capitán y dos tripulantes del buque, así como la decisión del juez de decretar la prisión provisional bajo fianza de 9.000 y 5.000 euros, induce a pensar que la Guardia Civil ha recabado los indicios necesarios para demostrar que el “Grande Europa” no ardió por casualidad, si bien de momento no ha trascendido el móvil del supuesto sabotaje ni si existe constancia de una relación acreditada, más allá de la mera sospecha, entre el siniestro acaecido en aguas de Baleares y los dos inmediatamente anteriores.



La investigación se encuentra bajo secreto y la única información oficial, facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV), ha consistido en confirmar las medidas cautelares adoptadas por el Juzgado de Guardia de Valencia, que ya ha derivado el caso al Juzgado de Instrucción número 11 de Palma. Las detenciones se practicaron el 13 de junio en el puerto Valencia, a donde el “Grande Europa” fue remolcado desde Palma tras la operación de salvamento que evitó el hundimiento.





Extinción del incendio del "Grande Europa". Foto: Salvamento Marítimo.



La noticia ha tenido una gran trascendencia en Italia, país del que es originaria la tripulación y la naviera Grimaldi. En una extensa información aparecida en el Corriere della Sera se afirma que la Guardia Civil habría interrogado a lo largo del último mes al personal del buque y cuestionado sus versiones. El diario italiano también señala que los investigadores españoles tienen en su poder conversaciones de móvil (sin especificar si son mensajes o audios) en las que los tripulantes se transmiten “consejos” en caso de arresto. Otros medios nacionales, como el diario Última Hora, que publicó en España la primicia de la detención, han hablado de “pruebas abrumadoras”, como restos de productos “acelerantes”.



En Italia se ha hecho pública la identidad de uno de los sospechosos, el tercer oficial del buque, al que se señala como uno de los pirómanos. Se trata de un joven marino de 25 o 28 años (dependiendo de la fuente) que responde a las iniciales C.P., natural de Nápoles. La prensa italiana, que ha indagado incluso en sus relaciones familiares, lo describe como un apasionado de la mar y un estudiante ejemplar que a los 18 años se graduó en el Instituto Estatal Náutico Bagnoli. Su mentor y tío materno, quien le habría conseguido el trabajo en Grimaldi, alcanzó cierta notoriedad años atrás por, paradójicamente, evitar el incendio de un barco en Sicilia. Un amigo del detenido, preguntado por el digital ilmediano.com, afirma que se trata de un “un chico muy tranquilo” que había cumplido su sueño profesional en la naviera Grimaldi y considera que “si las acusaciones españolas son ciertas, significa que alguien le forzó”.



Grimaldi, de momento, se ha limitado a mostrar en un comunicado su “respeto” tanto por la investigación de la Guardia Civil como por la presunción de inocencia de los detenidos, y ha recalcado que es “parte perjudicada”.





Imagen de la evacuación tomada por el detenido C.P., tercer oficial del "Grande Europa".



El buen tiempo salvó a Baleares de una gran marea negra



Los accidentes de cierta envergadura ocurridos en los últimos cuatro años en el entorno de Baleares (desde el incendio del “Sorrento” el 28 de abril de 2015  hasta el del “Grande Europa” del 15 de mayo, pasando por el desvío de un buque de Algerie Ferries al puerto de Alcúdia por un fuego en las bodegas de carga el 12 de noviembre de 2017) se han resuelto, por fortuna, sin daños personales ni vertidos contaminantes gracias a una sucesión de factores favorales. Pero no siempre tiene por qué ser así. Las cosas podrían torcerse con relativa facilidad.



“Hemos tenido suerte”, reconocía horas después del remolque de “Grande Europa” un veterano marino mercante que ha participado en todos los operativos y es “consciente” de la dificultad mayúscula que hubiera entrañado el rescate si en la madrugada del 15 de mayo, en el momento en que se declaró el primero de los dos fuegos a bordo, se hubieran dado las condiciones meteorológicas del 17 de ese mismo mes, sólo dos días más tarde, cuando el viento arreció por encima de los 20 nudos y el tamaño de las olas en la zona del suceso alcanzó más de dos metros.



Dos meses antes del incencio del “Grande Europa” en Cabrera, otro mercante de la naviera Grimaldi, el “Grande América”, se hundió a 300 millas al oeste de La Rochelle (Francia) con 1.800 coches (entre ellos varios de las marcas de lujo Porsche y Bentley recién salidos de la fábrica) , 2.000  toneladas de combustible y 45 contenedores de materiales peligrosos, sin que los servicios de salvamento pudieran hacer nada debido al mal tiempo. Los restos del buque reposan a  4.300 metros de profundidad, mientras, en la superficie, una gran mancha de fuel pesado  (de unos 150 kilómetros cuadrados, visible desde el satélite Copernicus) se ha estado desplazando con las corrientes.



El caso del “Grande América” guarda numerosas similitudes con el del Grande Europa, salvo por el final: trágico en un caso y relativamente feliz en el otro. Ambos buques, al igual que el “Sorrento”, pertenecen a la compañía Grimaldi y ambos se dedicaban al transporte de vehículos.



El incendio del “Grande América” se descontroló en poco tiempo debido a las fuertes rachas de viento que soplaban en el Golfo de Vizcaya el 12 de marzo. La tripulación, formada por 26 personas, no fue capaz de contener las llamas y los servicios de salvamento, una vez consiguieron evacuar el barco, apenas pudieron hacer otra cosa que contemplar con impotencia cómo el fuego consumía el interior del buque y éste se iba escorando por el costado de babor hasta hundirse con toda su carga.



Las imágenes de este siniestro, disponibles en varios vídeos de Youtube, muestran lo que pudo haber ocurrido con el “Grande Europa” en condiciones menos propicias y advierten de un peligro real al que están expuestas las Islas Baleares y ante el que, según admiten en privado expertos en salvamentos, no queda mucha más opción que cruzar los dedos.



“Da igual –señala una de estas fuentes– si un derrame masivo se produce en aguas internacionales o en la costa de Argelia, en pocas horas podría llegar a las costas de las islas. No se le pueden poner puertas al mar y estamos rodeados por millones de toneladas de petróleo y otros productos que van de este a oeste y viceversa a cualquier hora del día”. 



El 27% del petróleo mundial pasa junto a Baleares



Basta echar un vistazo a la página web Marine Traffic, el más fiable de los localizadores satelitales, para hacerse una idea de la densidad de mercantes y petroleros que navegan alrededor de Baleares, muchos de ellos cargados con sustancias potencialmente peligrosas. A las 21.20 horas del pasado 17 de mayo, dos días después del incendio del Grande Europa a 15 millas al suroeste de Cabrera, 12 buques tanque se hallaban en ruta en aguas próximas a Mallorca. Uno de ellos era el  “Cherokee”, un descomunal petrolero de 247 metros de eslora y 40 de manga que se dirigía al puerto de Algeciras antes de cruzar el Estrecho para adentrarse en el océano Atlántico. Es sólo un ejemplo. En el momento en que usted lea estas líneas una o varias embarcaciones llenas crudo u otros productos químicos estarán atravesando el Mar Balear.



Las Islas Baleares se hallan situadas entre dos de los corredores marítimos  más concurridos del Mediterráneo: uno al norte y otro al sur, que une el Mar Negro y el Canal de Suez con el océano Atlántico y por el que se calcula que transita el 27% del transporte mundial de petróleo. La vulnerabilidad del archipiélago ante un eventual accidente marítimo con derrame de hidrocarburos es, por consiguiente, muy elevada. Si bien no existen datos sobre el tráfico exacto en esta zona, dado que muchos barcos no recalan en puertos españoles, un informe del año 2011 estimaba que más de 65 millones de toneladas de petróleo recorrían las autopistas del mar que rodean Baleares, y que en la última década el número de buques tanque habría aumentado en un 21%.



Las cifras que arroja el tráfico de mercancías en los puertos de interés general de Baleares en este periodo, sin ser específicas de petroleros, apuntalan una clara tendencia al alza: de 8 millones de toneladas en 2011 se pasó a 12,2 de 2017, último ejercicio registrado por la Autoridad Portuaria.