PUERTOS

INFORME GN

Radiografía de la crucerofobia

Un estudio de una entidad privada desmiente a la UIB y sitúa Palma como la segunda ciudad europea más contaminada por cruceros / Los puertos de Baleares reciben cada año más de dos millones anuales de cruceristas frente a los 600.000 de hace dos décadas / La presidenta Armengol dice que limitara la llegada de cruceros tras haber participado en la ampliación de Muelle de Poniente
JULIO GONZÁLEZ

«Crucerofobia». Seguro que en los próximos años vamos a escuchar esta palabra a menudo. Entre la población residente en Palma empieza a calar la idea de que los cruceros son, en buena medida, los causantes de la masificación turística en la ciudad.


Skipper Sailing

El pasado 10 de junio, una serie de entidades, entre las que destacaba el grupo ecologista GOB, firmaron un manifiesto en el que exigían al Govern balear y al Ayuntamiento de Palma que tomen medidas para poner freno a los impactos ambientales que provocan los cruceros turísticos al considerar que la situación es «insostenible». Entre las medidas que proponían está el limitar tanto la llegada de cruceros como la de pasajeros por día y un máximo de una embarcación y 4.000 personas por jornada.



SATURACIÓN: UN PROBLEMA REAL



La sensación de saturación por los cruceros no es un fenómeno exclusivo de las Islas Baleares. El pasado 8 de junio miles de venecianos se manifestaron bajo el lema «Fuera cruceros de la laguna» al entender que estas enormes embarcaciones son incompatibles con el equilibrio del ecosistema. En Barcelona, ciudad líder en cuanto al número de pasajeros de cruceros, también se han llegado a organizar actos de protesta contra la presencia de estos buques. Las quejas han calado y el propio Tom Boardley, secretario general de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), reconoció en el último Foro de Turismo Marítimo celebrado en Atenas que la industria debe afrontar el creciente malestar que la llegada masiva de cruceristas provoca en diferentes destinos, según informa nuestro colaborador Oscar Siches.



CONTAMINACIÓN: LAS CONTRADICCIONES 



También en el pasado mes de junio se hizo público un estudio realizado por el grupo de transporte sostenible Transport & Environment que señalaba que Palma de Mallorca es la segunda ciudad de Europa más expuesta a la contaminación de los cruceros turísticos. Según el informe de esta entidad, los cruceros turísticos lanzan cada año en el puerto de la capital balear un total de 28 toneladas de óxido de azufre.

El informe de Transport & Environment señala que las emisiones de óxido de azufre de los cruceros en Europa tienen asimismo un gran impacto en algunas ciudades, equivalente a aproximadamente el 15% de los óxidos de nitrógeno emitidos por la flota de automóviles de Europa en un año.

Sin embargo, en julio del año pasado se presentó un estudio científico de la Universitat de les Illes Balears (UIB), elaborado a petición de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), que concluía que no se había encontrado una relación directa entre la actividad del puerto y la contaminación



BENEFICIO ECONÓMICO



Además del problema ambiental, los detractores de este tipo de turismo señalan que no genera un gran retorno económico en la economía local. Esta crítica ha generado el enfado de las patronales de empresarios Afedeco, Pimeco, CAEB y Pimem que, además de rechazar la limitación de la llegada de cruceros, han asegurado que este tipo de turismo es «muy positivo» tanto para los comerciantes como para la oferta complementaria de Palma.

Un estudio económico de 2015 elaborado por la Cámara de Comercio de Mallorca, junto a la Universitat de les Illes Balears y la Autoridad Portuaria, señalaba que el impacto de los cruceros en la economía de la comunidad era de 256 millones de euros y cifraba el gasto del turista de cruceros de puerto base, los que inician o finalizan el trayecto en algún puerto de Baleares, en 155 euros día, lo que supone un gasto por encima del turista medio.



CRUCERISTAS EN AUMENTO



Lo que resulta innegable es que la cifra de llegada de turistas a bordo de cruceros se ha disparado en los últimos años. En 2017 (último ejercicio con cifras oficiales publicadas), Baleares recibió a un total de 2.130.517 cruceristas y la mayor parte de ellos se concentraron en Palma. Esta cifra contrasta con las 622.663 personas que llegaron en el año 2000 y que suponen un crecimiento del 342 por ciento en lo que va de siglo.

Según cifras de la Conselleria de Turismo, en 2018 se batió el récord de turistas llegados a Baleares al alcanzar la cifra de 16.596.194 visitantes. Los que llegan a las islas por medio de cruceros turísticos suponen de esta forma el 12,8 por ciento del total y son un número muy inferior al que llega por los aeropuertos, pero el hecho de que el puerto de Palma reciba la llegada de varios cruceros casi al mismo tiempo con un pasaje de miles de personas interesadas en visitar los mismos lugares, habitualmente la Catedral de Mallorca y alrededores, es la que genera la sensación de saturación.



MEDIDAS FALLIDAS



Las compañías de cruceros junto con el Ayuntamiento de Palma, el Govern y la APB han iniciado algunas medidas para intentar repartir los cruceros por diferentes puertos y los visitantes incluso hacia el interior de la isla sin que, de momento, haya habido grandes resultados (en 2017 solo hubo tres escalas en Alcúdia), ya que Palma es el puerto mejor adaptado para estos grandes buques y la ciudad ofrece un mayor atractivo para una visita de corta duración. 



La planificación de las escalas de los cruceros se realiza a largo plazo, normalmente a dos años vista. De momento, la APB mantiene su política de fuerte inversión para garantizar la llegada de estas embarcaciones, que cada vez son de mayor tamaño, traen a un mayor número de pasajeros y requieren de más espacio, por lo que las medidas que se tomen hoy no empezarían a notarse hasta el verano de 2021.







BARCOS MÁS GRANDES Y CON MÁS TURISTAS



Estos dos gráficos representan el número de escalas que han realizado los cruceros turísticos en los puertos de Baleares y la evolución en la cantidad de pasajeros. Como se puede apreciar, la curva ascendente de los pasajeros es muy pronunciada (en 20 años se ha multiplicado por cuatro), mientras que las escalas apenas han aumentado un 15 por ciento en ese mismo periodo. La causa es el aumento de la eslora media de los barcos y del número de turistas que transportan a bordo. De hecho, la compañía MSC ha anunciado la construcción de dos nuevos barcos que se botarán en 2022 que transportarán a 6850 pasajeros, un nuevo récord dentro del sector.