Linares disfruta del camino hacia la Mini Transat

El regatista de Sa Ràpita acabó tercero en la regata Mini Med de Marsella
LUIS POMAR

José Linares, el «minista» del Club Nàutic Sa Ràpita, terminó en tercera posición la Mini Med, una travesía de 500 millas con salida y llegada en Marsella en la que se estrenó en competición en solitario. Superar con éxito esta prueba supone que  Linares sume 1.400 de las 1.500 millas requeridas en competición, además de las 1.000 en solitario, para participar en la Transat de 2021. 



«Estoy disfrutando del camino», reconoce Linares. Para el mallorquín «saber lo que te espera» e ir «pasito a pasito» son pilares primordiales en su preparación para cruzar el Atlántico en solitario a bordo del Vamos-Vamos, un barco con el que cada día se entiende mejor. «Me dejo cuidar por él», explica entre risas diciendo que éste es uno de los innumerables consejos que recibiÓ de Nacho Postigo, anterior propietario de este Mini 6.50 Serie y padrino de este proyecto.

Sin patrocinadores (con el apoyo de Sa Ràpita y GP Sails), tirando de vacaciones y días libres, haciendo encaje de bolillos con vuelos y transportes… Así es la vida de Linares mientras persigue el sueño de clasificarse para la Transat. 



Gaceta Náutica contactó con él un jueves, Linares adelantó una hora el encuentro y confesó que era porque tenía un vuelo. «El barco aún está en Marsella, con suerte esta noche empezaré el transporte de vuelta. Y el martes tengo una reunión a primera hora, a ver si llego a tiempo». Linares no se queja. «Todo lo contrario». Los fines de semana los pasa con su familia aunque eso suponga levantarse a las cuatro para ir a trabajar en el barco «hasta que la familia esté en pie». Con menos preparación de la que le hubiera gustado y superando una lesión de espalda, Linares fue a Marsella y consiguió la tercera posición. 



Antes de salir se le quedó grabada en la mente la frase «Never give up!» (nunca rendirse) que espetó el delegado de la clase Mini la noche antes del inicio de la competición. Esa misma noche, Linares constató algo que ya sabía: posiblemente era el patrón que menos había preparado la travesía.



«La gente va muy preparada y yo llegué con el tiempo justo. Antes de salir comentaban el parte, algo que yo aún no había podido mirar», reconoce el mallorquín quien apunta que «ésta es una clase súper amigable en la que todos nos ayudamos». 



Salió con una idea «conservadora» pero «la estrategia se fue al garete» al verse atrapado en un pozo de viento «tras un bordo desafortunado». «Me vi forzado a seguir una ruta más al Sur con vientos más fuertes», explica Linares. Esta decisión se tornó en un acierto: «Conseguí entrar en regata y confiar en el barco y en el piloto automático planeando a más de 15 nudos».



«Disfruté como un niño», recuerda el minista de Sa Ràpita quien asimismo no esconde los contratiempos que tuvo. «He vuelto a tener problemas de baterías, no doy con la solución, y no he podido descansar demasiado. Además detecté un pequeño problema con la orza, así que ahora me toca volver a sacar el barco del agua y solucionarlo».

 


Independence Space 20 por ciento menos