ENTREVISTA

«Los cruceristas son sostenibles, respetuosos y no provocan problemas de orden público»

Alfredo Serrano es el director nacional de CLIA, la patronal mundial de cruceros turísticos. Rechaza todos los postulados de la nueva "crucerofobia" y lamenta que el Govern hable de limitar esta actividad antes de hablar con las compañías navieras
J.L. MIRO / J. GONZÁLEZ

Cruise Lines International Association (CLIA) es la patronal que representa a las principales compañías de cruceros del mundo. Su lema es «una industria, una voz». Y su voz en España es la de Alfredo Serrano, director nacional de CLIA, la persona con la que el Govern balear tendría que empezar a negociar la pretendida limitación de cruceros turísticos en el puerto de Palma. En esta entrevista asegura que nadie del Ejecutivo autonómico se ha puesto en contacto con él ni con nadie de la asociación. 



La presidenta del Govern balear, Francina Armengol, dijo en su discurso de investidura que una de las medidas de esta legislatura será limitar el número de cruceros en Baleares. Luego lo confirmó el nuevo consejero de Turismo, Iago Negueruela. ¿Cómo acoge CLIA estas declaraciones?

Con preocupación. El hecho de que turismo de cruceros se encuentre en el foco de este tipo de debate no es algo que nos agrade en absoluto. La nuestra es una actividad que genera riqueza localmente y de las más sostenibles, como apuntan muchísimos estudios. Estamos abiertos a sentarnos con las autoridades y deseando trabajar con ellas para conocer cuáles son sus preocupaciones y cómo podemos resolverlas. Baleares es un destino muy importante.



¿En algún momento se ha puesto el Govern balear el contacto con CLIA para hacerle llegar esta intención?

No. En la anterior legislatura tuvimos múltiples contactos con representantes del Govern y del Ayuntamiento de Palma, pero no desde la toma de posesión del nuevo gobierno autonómico.



Con el sistema de planificación de escalas de las compañías de cruceros, con más de dos años de antelación, ¿es realista plantear una limitación de cruceros en Baleares a corto o medio plazo?

En su pregunta está la respuesta. Las escalas están planificadas con la antelación que ha señalado y  los itinerarios están publicados. Parte de las temporadas 2020 y 2021 ya está vendida.



En pocos años se ha producido un cambio de percepción pública hacia el turismo de cruceros en Baleares: se ha pasado de apostar por ellos en 2011 a pedir que se limite su llegada.  ¿A qué atribuye CLIA este cambio en el estado de opinión? 

Aunque sigo de cerca lo que ocurre en Baleares y viajo con frecuencia a las Islas, no soy la persona más adecuada para hacer esa valoración; seguro que encuentra a algún otro analista mejor. Lo que sí puedo decir es que las razones que en su momento llevaron a apostar por los cruceros siguen estando vigentes. 



Y esas razones son...

El turismo de cruceros desestacionaliza, los picos se producen en meses como mayo u octubre, fuera de la temporada alta de Baleares, y rompe el paradigma de sol y playa. Los cruceristas muestran un mayor interés por la cultura y el patrimonio que el resto de turistas que visitan Baleares. Pensamos que la congestión que se produce en algunos momentos en Palma y otras ciudades es menor de lo que mucha gente percibe. El propio Govern y el Instituto de Turismo reconocen que, en el caso de la isla de Mallorca, el número de visitantes que traen los cruceros representa entre el 6% y el 8% del total. Estamos hablando de una cantidad pequeña de turistas cuya llegada se conoce con mucha antelación. Y de un tipo de visitante bastante respetuoso que, al contrario de lo que ocurre en otros puntos de la isla, jamás ha dado problemas de orden público, que gestiona sus residuos de una manera autónoma y tiene un impacto muy bajo sobre los recursos de las Islas. Pienso firmemente que es un tipo de turismo que le conviene a Baleares.



El número de cruceristas ha pasado de 600.000 en 2001 a más de 2 millones en 2017 (últimas cifras oficiales de la APB). ¿Es esta una cifra desorbitada en comparación con otros destinos similares a Baleares? ¿Se puede considerar sostenible?

­­Le haré una analogía: el mayor puerto de cruceros del mundo es Miami, que tiene medio millón de habitantes, más o menos los mismos que Palma.  Aquí hay entre 1,7 y 1,8 millones de movimientos de cruceristas, cuando en Miami la cifra es de 5 millones. Cualquiera que haya visitado Miami verá que los cruceros no representan ningún problema, sino todo  lo contrario. Generan riqueza, mejoran la competitividad del destino respecto al resto del mundo, permiten que haya actividad turística durante todo el año… Además, las cifras que se dan no son correctas o, mejor dicho, no se analizan lo suficientes. Los datos que usted ha mencionado corresponden a movimientos de pasajeros, no a pasajeros. 



Explíquese.

Uno de los grandes éxitos de Palma ha sido poder desarrollarse como puerto base, principalmente del mercado alemán. Cuando un crucero hace actividad de puerto base, se produce un embarque y un desembarque de la misma persona. Es decir, que muchos turistas se cuentan dos veces. Eso da una sensación de crecimiento muy rápido, cuando lo que ocurre es que se está transfiriendo una actividad de tráfico a una de puerto base.



Ese matiz es desconocido por la mayoría. En realidad, todos los destinos, si no me equivoco, querrían ser puerto base.

Sin duda es mucho más atractivo, porque genera actividad aérea y estancias antes del embarque y después del desembarque. Genera más rqiueza.



¿Qué fiabilidad le otorgan al informe de Transport and Environment que sitúa Palma como la segunda ciudad Europea más contaminada por el humo de los cruceros?

Bajísima. Es un documento que no publica su metodología, que no ha tenido la más mínima revisión por parte de la comunidad científica y cuyas conclusiones son erróneas cuando se cotejan con dictámenes mucho más serios. Me resulta paradójico que se dé credibilidad a estudios realizados por organismos que casi nadie conoce y, sin embargo, no se tenga en cuenta, por ejemplo, el informe de calidad del aire de las Islas Baleares, que en ningún momento se refiere a los cruceros como una fuente de contaminación. Hay excelentes técnicos en la Consejería de Medio Ambiente cuya opinión debería también respetarse. Creo que en España, tanto en los gobiernos autonómicos como central, hay buenísimos funcionarios que saben de medio ambiente. Quizás antes de escuchar cantos de sirena de gente que tienen sus propios intereses se debería hacer caso a quienes realmente saben.



Dos informes realizados por la Universidad de Baleares son positivos para el sector: uno sostiene que no se ha hallado relación entre la actividad portuaria y una mayor contaminación del aire, y otro señala que los cruceros tienen un impacto de 256 millones de euros anuales en la economía de Baleares. ¿Cree que no se han puesto suficientemente en valor estos datos?

Claramente no. En el sector turístico hay vasos comunicantes y pienso que poner en tela de juicio solo una parte del turismo es algo que en una economía como la balear, tan dependiente de esta industria, debería hacerse con algo más de mesura. Insisto en que la opinión debería generarse sobre los informes independientes de gente que sabe de lo que habla. 



Una de las quejas más habituales es que los cruceristas se concentran en el centro de Palma en lugar de distribuirse en diferentes destinos de Mallorca. ¿Es posible a corto plazo modificar ese comportamiento de los turistas para rebajar la sensación de masificación? 

Les haré tres consideraciones previas. Una es la que tiene que ver con las cifras. A veces se dice «hoy hay cuatro barcos en el puerto de Palma», y lo primero que hay que hacer es ver qué hacen esos cuatro barcos. Porque pueden estar realizando operaciones de puerto base, llevando cruceristas al aeropuerto y del aeropuerto al puerto. Estos transportes se hacen en autobuses que dudo contribuyan a los problemas de tráfico que tiene Palma. Un porcentaje de esos cruceristas optará por una estancia pre o post crucero en un hotel de fuera de la ciudad.  La segunda consideración es que alrededor de un 20% de los pasajeros no bajan a tierra y prefieren quedarse a bordo. Y la tercera es que ya se está produciendo esa distribución a diferentes puntos de la isla. Se están ofreciendo excursiones a Valldemossa, a las Cuevas…  Tal vez corresponde más a las autoridades locales y a los responsables de promoción turística dar a conocer otros destinos dentro de la isla. En cualquier caso, no hay ninguna evidencia de que sean solo los cruceristas los que masifican el centro de Palma. Su contribución es bastante pequeña. Todo lo que se pueda hacer será bienvenido, pero si no se gestionan las fuentes principales de esa congestión, difícilmente servirá para algo lo que puedan hacer las compañías de cruceros. 



¿Cómo se gestionan los residuos a bordo de los cruceros que llegan a Baleares. ¿Qué se hace con los residuos oleosos? ¿Qué se hace con el resto de desechos?

La gestión está marcada por la normativa MARPOL (convenio internacional para evitar la contaminación marítima), que es de obligado cumplimiento para todo el transporte marítimo. En el caso de las compañías de cruceros se va más lejos de lo que establecen esas normas. Las aguas de sentinas son aisladas, separadas y descargadas en tierra. El 51% de los cruceros del mundo (y en mayor medida la flota del Mediterráneo, la más moderna) incorpora sistemas avanzados de tratamiento de aguas residuales, cuyo estándar es muy superior al de los emisarios de las ciudades costeras. 



¿Veremos algún día los cruceros conectados a la red eléctrica para que no necesiten tener en marcha los generadores de electricidad o es una quimera?

No es una quimera, en el mundo hay 17 puertos en los que existe esa posibilidad, hay 60 cruceros equipados para conectarse y otros 40 que se están adecuando. Los nuevos que se están construyendo vendrán ya equipados. Pero el gran reto no lo tienen los barcos, sino los puertos. Hay que valorar si la generación de la electricidad en tierra compensa que los barcos apaguen unos motores modernos y bastante sostenibles, con tratamiento de gases incorporado. No tendría sentido hacerlo si la fuente de la que procede la energía eléctrica no es renovable. Se podría dar el caso de que para no generar una pequeña cantidad de contaminación en el puerto se estuviera generando a 20 kilómetros. Las Islas Baleares, por lo que sé, no andan sobrada de energías renovables. 


Independence Space 20 por ciento menos