REPORTAJES

DONES DEL VENT

Violeta Del Reino: ‘Vine a Mallorca para estar cerca del mar’

La deportista del Club de Vela Port Andratx, que recibirá el Premio Nacional de Vela a la regatista del año, ha agrandado su palmarés con el Campeonato del Mundo de vela adaptada
EMPAR ISABEL BOSCH

Violeta del Reino Díaz del Valle (Caracas, 1962) obtuvo la medalla de oro en el Campeonato del Mundo de Vela Adaptada de la clase Hansa 303 femenina, disputado en aguas de la Bahía de Cádiz el pasado mes de julio. Olímpica en Río en 2016 y campeona del mundo en 2017, este año se había proclamado  también campeona  de España individual y doble,  junto a la mallorquina Jana Mestre, y había obtenido, además,  el bronce en el Campeonato de Europa  femenino celebrado en el lago de Traunsee, en Austria. 



Del Reino completó 12 mangas extraordinarias antes de la Medal Race final en la que conquistó el Campeonato del Mundo de Vela Adaptada,  disputado en Puerto Sherry. En esta prueba participaron un centenar de regatistas de 28 nacionalidades. Del Reino, que dominó la prueba en todo momento,  superó en seis puntos a la australiana Alison Kathryn Weatherly y en diez a la brasileña Ana Paula Gonçalves.



Maestra diplomada en Educación Primaria por la Escuela Universitaria Alberta Giménez (Palma), imparte clases de inglés en el colegio público de Bendinat (Calviá, Mallorca).



De padre y madre madrileños,  se aficionó a la vela  durante sus vacaciones de verano mallorquinas. En su adolescencia fue cursillista estival de las escuelas de vela de Portals Nous (Calviá) y Calanova (Palma) y, en la actualidad,  entrena dos veces a la semana en el Club de Vela Port d’Andratx, un centro deportivo y social especialmente sensible a la vela adaptada a la que abanderan con el lema «el mar al alcance de todos». 



Del Reino decidió afincarse definitivamente en la isla donde aprendió a navegar en el año 2000: «Vine a vivir a Mallorca para estar cerca del mar», explica.



La rutina de sus entrenamientos  empieza a las 13 horas  y concluye a las 16 en verano. En invierno,  inicia las sesiones en cuanto termina su jornada laboral, a partir de las 15’30 horas «y hasta que se hace de noche». 

A veces sus entrenamientos son individuales y, otras, trabaja en equipo, muchas veces junto con su compañera Jana Mestre, con quien obtuvo el oro en el Campeonato de España Hansa 303 de dobles.  



Los ejercicios cotidianos incluyen prácticas de navegación y maniobras, velocidad, toma de boyas y salidas en el mar. Mientras que  en tierra, practica teoría del reglamento de regatas,  yoga y natación, además de las sesiones en el gimnasio con su fisioterapeuta «con el fin de mantener la fuerza de piernas, brazos y tronco», señala.  



Dice de sí misma que es una persona religiosa: «Creo en Dios y le agradezco cada día todo lo que tengo» y que se despierta ilusionada todas las mañanas,  sencillamente,  por la expectativa de tener un buen día.  



Los retos, apunta, van apareciendo. Ahora mismo está expectante por la posibilidad de que la clase Hansa 303 sea incluida en los juegos Paralímpicos del 2020 y también por su participación en el próximo Campeonato del Mundo que tendrá lugar en California.



De todos sus logros destaca como experiencias deportivas y vitales el haber participado en las Paralimpiadas de Río 2016 y el podio del Para World Sailing Championship de Kiel en 2017. Dice que el mar acapara la primera y la última mirada de su día a día porque, también en tierra,  vive cara al mar, desde su casa con vistas a la Bahía de Palma.  Cuenta que, además, el mar es el paisaje que discurre ante sus ojos en el trayecto que la conduce todas las mañanas hasta el colegio donde ejerce como maestra. 



Le gusta practicar windsurf y bodyboard en la playa de Sa Rápita y también le encanta nadar o, simplemente,  flotar y dejarse mecer por la cadencia de las olas.


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