SECTOR NÁUTICO

PUERTOS

Las obras de la APB en el Molinar no tienen permiso municipal para ocupar la calle

La autorización se está “tramitando” siete meses después del inicio de la reforma mientras camiones y grúas operan en la vía e invaden el carril bici

JOSÉ LUIS MIRÓ

La empresa concesionaria de la obra del Club Marítimo Molinar de Levante, promovida por la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), no dispone de permiso de ocupación de la vía pública, pese a lo cual sus grúas y camiones trabajan descargando material, circulando en dirección contraria y removiendo tierra en plena calle mientras vehículos, viandantes y ciclistas tienen que abrirse paso en medio del caos, según ha podido confirmar Gaceta Náutica a través de las fotografías aportadas por vecinos del barrio y tras consultar al organismo portuario y al Ayuntamiento de Palma.



Fuentes del consistorio señalan que no consta la concesión del preceptivo permiso de ocupación del vial, mientras que la APB aduce que las maniobras denunciadas por los vecinos consisten en “descargas puntuales que sí están autorizadas por el Ayuntamiento”.



“Lo que se está tramitando –admite un portavoz de Puertos– es un permiso de ocupación de la vía pública que vamos a requerir para vallar el vial”.  



Las obras del puerto del Molinar comenzaron en abril de 2019 y no se han detenido durante el verano, por lo que hace ya siete meses que la concesionaria opera invadiendo la calle sin autorización municipal. Este hecho es “completamente anómalo”, afirma Miquel Obrador, presidente de la Asociación de Vecinos de Es Born, quien se queja de las molestias para los habitantes del barrio y el peligro que supone la convivencia de los camiones y las grúas con los usuarios de la vía.  



El perímetro del Club Marítimo Molinar de Levante está vallado con unas verjas recubiertas de lonas que ofrecen resistencia al viento y que, según los vecinos que se han puesto en contacto con este medio, “se pueden caer en cualquier momento sobre un ciclista o un viandante”. Estas personas consideran “escandaloso” que una obra portuaria de esta envergadura se esté realizando “sin ninguna seguridad” para los usuarios de la vía y aportan como prueba una fotografía en la que se ve cómo un camión de gran tonelaje invade el carril bici situado frente al Club Marítimo del Molinar para descargar piedras, mientras un grupo de ciclistas tiene que desviarse por la calzada. “Esto no es puntual, esto es constante desde que empezó la obra”, dice Obrador.



La reforma del Marítimo del Molinar corre a cargo de la Autoridad Portuaria de Baleares como promotora después de que el club fundado en 1917, decano de la náutica recreativa en Baleares, decidiera renunciar a su proyecto de ampliación por la presión popular e institucional.



La obra pública, cuyo presupuesto inicial era de 2,9 millones, consiste, básicamente, en un lavado de cara de las viejas instalaciones del club. El puerto, de acuerdo con el proyecto en ejecución, mantendrá sus dimensiones interiores y no verá aumentado el número de amarres. La futura gestión será para una empresa o asociación deportiva elegida por la Autoridad Portuaria de Baleares en un trámite de competencia de proyectos, un tipo de concurso público en el que la administración puede exigir que el concesionario sea una organización sin ánimo de lucro, tal y como ya se ha hecho con el Club Náutico de Ibiza.





UN ISLOTE ARTIFICIAL



El elemento más polémico del proyecto del Molinar es la creación de un enorme dique exento de 57 x 12 metros frente a la bocana del puerto. Esta mole fue inicialmente pensada como un dique sumergido sin impacto visual, pero la Capitanía Marítima exigió que fuera visible para evitar accidentes, al estar situado en una zona de mucho tráfico marítimo recreativo.



El resultado de esta actuación fuera de la dársena, llevada a cabo sin informe de impacto ambiental, es un islote formado por grandes rocas y una plataforma de hormigón. Su función es frenar el mar y evitar que el puerto se inunde, si bien el propio proyecto de ingeniería reconoce su utilidad relativa, al reducirse en apenas unos centímetros el tamaño de las olas que se generan dentro del puerto. Las dimensiones de esta nueva isla artificial no son todavía las definitivas, pero su impacto ya es perfectamente apreciable desde el Paseo Marítimo.


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