MEDIO AMBIENTE

CONTAMINACIÓN

Las cianobacterias se extienden al parque natural de Sa Dragonera

Un submarinista fotografía a 18 metros de profundidad manchas idénticas a las provocadas por los vertidos en la Bahía de Palma cerca del emisario de fecales de Sant Elm
JUAN POYATOS

Un buceador fotografió el pasado mes de octubre lo que parecen ser enormes tapetes de cianobactarias en el fondo de una cala situada al sur de la isla de Sa Dragonera, no muy lejos del emisario de aguas fecales de Sant Elm. 



Los buceadores de la zona remitieron las imágenes a Gaceta Náutica, que ha consultado con diversos expertos en microbiología que, a falta de tomar y analizar muestras que puedan confirmarlo, consideran muy probable que se trate de una nueva zona muy baja en oxígeno disuelto. Presumiblemente el fenómeno se habría producido por la acumulación excesiva de aguas fecales en un área relativamente confinada.



Según explican los expertos, las fecales humanas acumuladas en zonas sin muchas corrientes o a resguardo de temporales, como pueden ser calas o bahías, se «autodestruyen» pero para eso utilizan el oxígeno disuelto como comburente, lo que impide la vida de plantas y animales y sólo es posible la proliferación de seres vivos que apenas necesitan oxígeno, como pueden ser las bacterias y los virus.  



Las cianobacterias, en concreto la espirulina, la más común y que fue la que se detectó en la Bahía de Palma, proliferan en forma de «tapetes» circulares que van en aumento constante mientras se den las circunstancias ecológicas favorables. 





La zona donde aparecieron las cianobacterias tenía restos de posidonia en mal estado. 



En el caso de la Bahía de Palma se encuentran en una zona a unos 500 metros del emisario que está al través de la playa de Ciudad Jardín. Las muestras tomadas por buceadores de Gaceta Náutica fueron entregadas al Departamento de Microbiología de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), que confirmó, tras los análisis, la presencia de estas bacterias, junto con otros organismos todavía más peligrosos para la salud humana que en estos momentos se están estudiando en laboratorios independientes.



Posteriormente a los resultados aportados por la UIB, la denuncia de un particular, basada fundamentalmente en lo publicado por Gaceta Náutica, permitió a la Fiscalía de Medio Ambiente iniciar una investigación que en estos momentos permanece aún en curso.



Ahora, lo que parecen nuevamente grandes áreas de cianobacterias a falta de ser analizadas por los expertos con microscopio electrónico, han aparecido en una cala muy próxima a el islote de Sa Dragonera, en pleno canal de Sant Elm. 



En concreto, las imágenes fueron tomadas en la Cala des Llebeig, a unos 18 metros de profundidad, sobre fondo de arena y muy próximas a la pradera de posidonia del canal. En las imágenes, realizadas con una «cámara deportiva», de ahí su escasa calidad, se aprecia la proximidad entre los tapetes de cianobacterias y la pradera de posidonia oceánica. También se puede observar en las imágenes lo que parecen ser restos de posidonia muerta o en muy mal estado junto a los tapetes. 



Se da la circunstancia de que cerca de la zona donde fueron tomadas las imágenes hay un emisario de aguas fecales que proviene del núcleo urbano de Sant Elm. 



Esta tubería de aguas residuales fue noticia en 2018, dieciocho meses antes de que se tomaran las fotografías, cuando la Conselleria de Medio Ambiente anunció que se alargaría unos 500 metros precísamente para que no haya vertidos sobre la posidonia, y se realizarían modernos controles de seguridad para comprobar la afectación de los vertidos sobre el medio.

 


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