SECTOR NÁUTICO

TECNOLOGÍA

Cómo convertir un barco con motor diesel en híbrido

Un estudio de dos alumnos del Máster de Náutica de la Universidad de las Islas Baleares señala que no es muy caro ni complejo y en un año o dos se habrá amortizado con el ahorro de combustible
Juan Poyatos

El precio del gasoil no deja de subir año tras año. Una solución para no incrementar el coste de la navegación podría ser reducir notablemente el consumo de combustible añadiendo un motor eléctrico a nuestro barco. Eso mismo se preguntaron dos alumnos del Máster de Náutica de la Universidad de las Islas Baleares (UIB). Emili Serrat, ingeniero eléctrico, y Diego Alonso, ingeniero mecánico, que presentaron, como trabajo de final de curso,  un profundo estudio sobre este tema. El trabajo teórico se llevó a cabo sobre un barco real, un Astinor 820, tipo pesca-paseo, que estaba equipado con un motor Volvo diesel de 150 caballos de potencia.


Bufete Frau

Tras muchas salidas al mar, pruebas y cálculos, se llegó a la conclusión de que el mejor sistema sería acoplar un motor eléctrico específico, similar al de una lavadora, al eje original. Lógicamente, también se le añaden unas baterías, que se cargarían cuando el motor diesel está en funcionamiento. Entre las alternativas, el proyecto contempló la hibridación mediante la instalación de dos motores eléctricos fueraborda y de dos torpedos eléctricos laterales colgantes, pero se acabó eligiendo el motor eléctrico acoplado al motor diésel de origen porque permitía el uso de la misma línea de transmisión y requería poca modificación en el casco, por lo que su puesta en marcha resultaba más económica.



En la embarcación se puede colocar también unas placas solares, de modo que mientras se está amarrado o fondeado las baterías se recargarían. El objetivo, y los cálculos lo avalan, sería poder salir del amarre a propulsión eléctrica. Según los ingenieros, la embarcación podría navegar durante aproximadamente una hora a una velocidad de cinco nudos. Lo suficiente como para alejarse del puerto, donde más deberíamos reducir la contaminación.



Cuando las baterías empezaran a bajar de rendimiento, se arrancaría de forma automática el motor de combustión diesel, que nos llevaría hasta el siguiente puerto o fondeadero. Tras dos horas de motor diesel, las baterías volverían a estar cargadas, lo que nos permitiría aproximarnos al siguiente puerto, amarrar o fondear únicamente con propulsión eléctrica, sin ruido, sin olores, ni contaminación alguna.



El coste de añadir un moderno motor eléctrico, el acoplamiento, las baterías eléctricas y los controladores, supondría una inversión  total de unos nueve mil euros. Dado que el consumo anual de combustible se nos reduciría aproximadamente un 20 por ciento, cada armador puede calcular fácilmente en cuánto tiempo amortizaría el coste de llevar a cabo la instalación. La conclusión de los dos jóvenes ingenieros es clara: hibridizar la motorización de un barco es viable técnicamente, de hecho es bastante sencillo, es económicamente rentable y ecológicamente resulta muy sostenible. En realidad es aplicar una tecnología del siglo XIX a nuestras barcas del siglo XXI.



Aunque tal vez lo que ayudaría definitivamente a que los barcos se fueran poco a poco hibridizando, reduciendo un 20 por ciento el consumo general y por tanto la huella contaminante y las reservas de hidrocarburos, sería que la administración competente favoreciera estas trasformaciones. La hibridación debería tener algún tipo de subvención, o unas tarifas más económicas de amarres y gastos generales. De este modo, o vendiendo al puerto la energía que nos «sobra» cuando estamos amarrados y las placas solares cargan y no se consume, podría ser más que rentable y sostenible para cada armador, y beneficioso finalmente para la sociedad general y el medio ambiente.