ECONOMÍA

La siniestralidad amenaza con disparar el precio de los seguros

Grupo Baeza advierte de que la náutica ha dejado de ser rentable para las compañías, muchas de las cuales se están planteando subidas de las pólizas
J. L. Miró

Temporales, colisiones con pantalanes, choques con bajos, varadas, hundimientos, incendios… La siniestralidad náutica ha aumentado de manera significativa en los últimos años. Las causas están bastante claras: hay más barcos; hay, por tanto, más actividad y   más accidentes. 

Existen varios indicadores que dan cuenta de esta realidad.


Club de Mar

El más recurrente es el estudio estadístico anual de Salvamento Marítimo sobre rescates y emergencias, actuaciones que en su inmensa mayoría llevan aparejados daños en embarcaciones y que afectan principalmente (en un 90% de los casos) a la flota recreativa.  De los 260 salvamentos de media que se realizaban en los años 90 se pasó en 2018 a 541, tras haberse superado el año anterior el listón de las 600 incidencias.Este incremento paulatino de siniestros se está reflejando también en los balances de las compañías aseguradoras, que, tras el impasse de la crisis económica de los años 2009 a 2013, periodo en el que gran parte de la flota permaneció amarrada, acumulan ya varios ejercicios de resultados negativos. 

Esta tendencia está haciendo que muchas compañías se estén planteando subidas de precios de las pólizas que en algunos casos podrían llegar a doblar los actuales y que, de media, rondarían el 50%. José Baeza, representante de Generali en Baleares, ni confirma ni desmiente estos rumores extendidos en los foros náuticos, pero admite que, en efecto, la siniestralidad en Baleares lleva varios años por encima del 100%, el límite a partir del cual las aseguradoras empiezan a perder dinero. «No sólo hay grandes siniestros como los ocurridos en Pollença durante la tormenta Gloria, donde más de 20 barcos fondeados terminaron sobre la costa. Hay muchas incidencias menores que pasan desapercibidas, pero que, sumadas, hacen que las pólizas náuticas no sean rentables. Esta es una tendencia en Baleares desde el año 2014, en que nuestra siniestralidad fue del 171%, y que sólo se vio interrumpida en 2017, en que nos dio un respiro bajando al 95%. En 2018 subió otra vez al 144% y el año pasado se cerró con ocho puntos negativos».

El sector náutico tiene «un problema muy serio» con el elevado coste de las reparaciones, explica el empresario, y pone sobre la mesa, a modo de ejemplo, una fotografía de un rasguño prácticamente inapreciable en la popa de un velero: «Esto que casi no se ve son 1.500 euros de factura». 

Al margen de los accidentes de mayor envergadura, que en muchas ocasiones son determinantes en el balance final de una aseguradora («un gran siniestro puede echar a perder por sí solo todo un año»), el día a día del área de siniestros de Grupo Baeza es un goteo de incidencias menores. «En los puertos deportivos son habituales los golpes con el pantalán o entre embarcaciones, aunque en estos casos lo normal es que cada armador pague sus propios daños». Los temporales, que Baeza no cree que sean más frecuentes, «aunque sí se habla más de ellos y sus consecuencias en los medios de comunicación», también suelen ir acompañados de una avalancha de partes por impactos que han sido causados por la roturas de guías o amarras. Con todo, los puertos deportivos «realizan un buen mantenimiento y cambian con frecuencia los trenes de fondeo» «En general son seguros; el mayor problema, insisto, no es tanto que haya muchos accidentes, que también, sino lo mucho que cuesta arreglar los desperfectos, lo que hace que cada vez más compañías no quieran asegurar barcos», concluye Baeza.

Uno de los sectores más amenazados por la subida de las pólizas es el del chárter náutico, donde la falta de experiencia de muchos patrones tiene como consecuencia una elevada tasa se siniestros.