CONFINAMIENTO

Receta marinera para sobrellevar la cuarentena del coronavirus

El regatista oceánico Antonio Cuervas-Mons cuenta en este artículo su método en tres pasos para mantener la cordura en las largas etapas de la vuelta al mundo: rutina, disciplina y corto plazo.
ANTONIO CUERVAS-MONS

Recién llegado de la ultima regata, me temo, en unos meses, me gustaría compartir con todos mi humilde opinión sobre lo que nos espera las próximas semanas.



Espero que después de pasar esto aprendamos la lección y/o pidamos explicaciones o lo que haga falta para que no vuelva a pasar. No voy a entrar a valorar la gestión y qué se podría haber o no haber hecho. Pero de lo que no hay duda es que ahora no queda otra que apechugar y quedarse en casa para minimizar cuanto antes esta pandemia.


Medusa Sail

Si hay algo que vivimos los que nos dedicamos a la vela oceánica es a estar aislados de todo y en condiciones que muchas veces pueden llegar ser bastante duras. Sin Internet, sin ducha, comida liofilizada, cama “caliente”, mojados, cansados, los “lujos” de tu día a día son un café en polvo calentito o el poder llegar a dormir tres horas seguidas.



Una etapa de la vuelta al mundo suele durar entre unos 15 y 25 días, y como sabéis en ese tiempo no tenemos ningún contacto con el exterior salvo algún email de vez en cuando y una llamada a casa un día  a la semana… Obviamente, el día 1 de etapa, cuando miras todo lo que te viene por delante, te puede llegar a dar vértigo.  Pero como dice mucha gente, quizás los navegantes oceánicos, a pesar de tener un punto de locos, tenemos que tener la cabeza bien amueblada.  Y ahora amigos nos toca a todos tenerla.



Como os adelantaba, el día 1 de etapa, si te pusieras a pensar en los veintitantos días que se avecinan, te volverías loco… Y para evitarlo, resumo lo que personalmente intento hacer en el barco y me funciona bastante bien.



Creo que la clave esta en tres cosas: rutina, disciplina y orden, y pensar a corto plazo. Todas ellas son muy importantes a bordo y van una de la mano de la otra.



Por partes:



La rutina es lo que hace mas llevadero el día a día a bordo, mantener unos horarios y cada día hacer prácticamente  lo mismo: achicar, chequear, desayuno, café de mitad de guardia, leer email de casa… 



La disciplina y el orden son lo que hace que la convivencia y la vida a bordo sea mas llevadera. Cumplir horarios, tener el barco limpio y ordenado, intentar ser positivo con tus compañeros…  Todo esto hace que no haya roces, pues todos tenemos el mismo objetivo: ¡ganar! 



Pensar a corto plazo. Quizás el mas importante para mí. Es lo que yo llamo “guardia a guardia” y me explico. Cuando llevo dos días de etapa no se me pasa por la cabeza pensar en que me quedan mas de 20 días metido ahí, sino en que me quedan 4 horas para terminar la guardia e ir a comer, o me quedan 4 horas para terminar la guardia e ir a descansar, o a llamar a casa o a leer un email… Siempre intento pensar a corto plazo. 



Obviamente, todos tenemos días complicados o de bajón, pero para eso están nuestros compañeros, un día otro tira de ti y al día siguiente tu tiras de tu compañero. Y así día tras día. 



A mi personalmente me funciona y cuando te quieres dar cuenta ya llevas 14 días en el barco metido y se han pasado volando.



Mi mujer, María Muiña, y yo  hemos hecho una tabla de horarios y rutinas diarias que vamos a intentar seguir lo mas a rajatabla posible: tiempo de trabajo, deporte, ocio y tareas del hogar…  Centrarnos en el día e intentar no pensar en que lo que nos queda por delante.  Por supuesto habrá gente que está mas cómoda que otra, pero creo que cada uno tenemos que valorar lo que tenemos; ese cafelillo a media mañana, hacerse unas palomitas en el micro para ver una peli, salir al jardín a la terraza o a la ventana,  o planear todo lo que vamos a hacer cuando pase todo esto. 



¡Ánimo a todos y a quedarse en casa!