CORONAVIRUS

Luz verde al cargamento de yates con destino a Mallorca

Delegación del Gobierno permitirá que los mercantes Yacht Express, Heerengracht y Panagia recalen en Palma. Las embarcaciones que transportan podrán ser llevadas hasta sus puestos de amarre por sus tripulaciones gracias a un permiso especial.
JOSÉ LUIS MIRÓ

Los yates que mañana y el sábado llegarán a Mallorca procedentes de Florida, Southampton y Antigua a bordo de tres cargueros son “mercancía” y en consecuencia pueden entrar en el puerto de Palma. Esta es la conclusión legal a la que finalmente ha llegado la Delegación del Gobierno en Baleares tras dos días de intenso debate –con intervención incluida de la Abogacía del Estado– sobre si el decreto de estado de alarma por el coronavirus permitía la recalada de los mercantes Panagia, Yacht Express y Heerengracht.



Los buques zarparon de Antigua, Estados Unidos e Inglaterra cargados de embarcaciones de recreo con destino a Mallorca los días 14, 15 y 24 de marzo, cuando España ya había decretado el confinamiento de su población y restringido la actividad marítima a servicios esenciales.


Medusa Sail

Un portavoz autorizado de la Delegación del Gobierno en Baleares ha confirmado que los yates podrán ser llevados al varadero o a sus marinas de base por sus tripulaciones, a las que se concederá un permiso especial para acceder al puerto, subir a bordo y navegar con destino al punto de amarre. Una vez terminada esta operación, deberán confinarse a bordo o regresar a sus domicilios.



El Yacht Express y el  Heerengracht, ambos de bandera holandesa y cuyo consignatario es Miguel Puigserver, vicepresidente de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), se quedarán en Palma hasta que el Gobierno levante el bloqueo del puerto.



La APB entiende que hay que tratarlos como mercancía, “por lo que hay que descargarlos, aunque deberán permanecer en el puerto mientras continúen las medidas tomadas por el Gobierno”.



La cuestión de fondo, que ha demorado hasta esta mañana la decisión de las autoridades, no era, no obstante, si los buques podían amarrar en el puerto comercial de Palma, sino cómo tratar su carga, dadas sus especiales características. De hecho, la autorización para las tripulaciones de los yates es una excepción al decreto de alarma, que prohíbe la navegación de recreo y la entrada de embarcaciones en los puertos deportivos. Además de los tripulantes de los mercantes y de los yates, en estas operaciones participan habitualmente inspectores y peritos que comprueban si los yates han sufrido daños durante la travesía.



El Yacht Express zarpó de Port Everglades (Florida) el 14 de marzo, el día exacto en que empezó el confinamiento en España. En ese momento era difícil saber cómo evolucionarían los acontecimientos. El Panagia lo hizo desde Antigua, en el Caribe, al día siguiente. El caso del Heerengracht es muy distinto. Largó amarras de Southampton el 24 de marzo, cuando ya se sabía que los puertos españoles estaban cerrados y limitados, en la medida de lo posible, a mercancías de primera necesidad.