OPINIÓN

Más de 20 días navegando y seguimos sin ver tierra

Nos asomamos por nuestros tambuchos cada tarde a eso de las ocho para alentar a la auténtica tripulación, la que no se ve pero lo está dando todo
JESÚS COLL MARTÍN*

Hace más de 20 días que el barco España soltó amarras con un el objetivo de acabar con esta pandemia que tiene en jaque a todo el planeta. No sé si la derrota que está tomando el capitán junto con los oficiales del barco con pabellón español es la acertada; lo cierto es que ha puesto la nave en estado de alarma, obligándonos a izar las señales "Q" sobre "L" en nuestras camaretas, permaneciendo en cuarentena y asomándonos por nuestros tambuchos cada tarde a eso de las ocho para alentar a la auténtica tripulación, la que no se ve pero lo está dando todo. 


Medusa Sail

20 días es el tiempo que aproximadamente suele durar una travesía atlántica en condiciones normales, pero nosotros llevamos más de 20 días navegando y seguimos sin ver tierra. Algo me dice que el capitán lleva el rumbo equivocado, no se sitúa en la carta y está haciendo viradas sin encontrar el bordo bueno, demostrando una total y absoluta improvisación.



Somos muchas las tripulaciones, algunas profesionales, otras amateurs y otras tantas de aficionados que, dada la situación, nos hemos quedado sin Ruta de la Sal, una de las regatas más esperadas por muchos aficionados en estas fechas; también sin Trofeo Princesa Sofía y sin Palma Vela, acontecimientos del más alto nivel en el calendario de la FBV, todo ello sin saber todavía si se podrán celebrar las competiciones más esperadas de la temporada estival: la Copa del Rey de cruceros organizada por el RCNP o las regatas Illes Balears Clàssics en el Club de Mar y la Copa del Rey de Barcos de Época del Club Marítimo de Mahón.



Los profesionales del sector de la industria náutica han visto frustradas sus expectativas de negocio tras la suspensión casi segura del Salón Náutico de Palma, un escaparate cada año más atractivo para sus visitantes y el más importante del Mediterráneo.



Está claro que el varapalo económico, sólo con la cancelacióin de los eventos náuticos nombrados anteriormente,  será muy fuerte para Baleares.



Sólo espero que podamos izar pronto la señal “Q”; eso querrá decir que nuestro buque ya está sano y podemos navegar tranquilos y sin restricciones y volver a la normalidad, aunque sea justo pasado el verano, para que los que sueñan en realizar el cruce del Atlántico puedan llegar a Canarias y, llegado el momento, dar el salto y comprobar que después de navegar más de 20 días… habrán visto tierra".



* Delegado RAECY Baleares