COVID-19

Operación policial en el puerto de Palma contra el tratamiento ilegal de residuos sanitarios del coronavirus

El Seprona detiene a un transportista que se disponía a embarcar rumbo a Tarragona con un cargamento de material potencialmente contaminado por el virus
J.L. MIRÓ

La Guardia Civil desarrolló hace unos días en el puerto de Palma una operación policial contra la gestión ilegal de residuos hospitalarios generados por la pandemia de coronavirus. Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) procedieron a la detención de un transportista tras descubrir que un camión con destino a Tarragona almacenaban restos de material procedentes de hospitales de Mallorca sin cumplir las normas de seguridad, según adelanta hoy el diario El Mundo en una información firmada por los periodistas Esteban Urreiztieta y Eduardo Colom. El sospechoso quedó en libertad con cargos. Fuentes policiales y portuarias han confirmado los hechos a Gaceta Náutica.


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Un portavoz oficial de la Autoridad Portuaria corroboró el pasado 20 de mayo a este periódico la existencia de la actuación policial, si bien recalcó que “el cargamento en ningún momento bajó del vehículo ni permaneció en el puerto”.  La empresa encargada del transporte alegó ante los investigadores que la gran acumulación de residuos había hecho imposible gestionarlos de acuerdo con los protocolos legales. Según la información de EL MUNDO, los restos sanitarios deben conservarse en cámaras frigoríficas, pero en este caso se encontraban almacenados como si fueran material de cualquier otro tipo.



El cargamento se dirigía a Tarragona, donde se encuentra ubicada la incineradora de Sirusa. Esta planta había quemado a mediados de abril 450 toneladas de materiales sanitarios de la Covid-19, a una media de 13.000 kilos diarios. Los hornos de esta instalación trabajan a más de 1.000 grados de temperatura y garantizan la eliminación del patógeno SARS-CoV-2. 



No obstante, el tratamiento de las decenas de miles de mascarillas, batas, gorros y otros materiales utilizados por el personal sanitario, así como restos de analíticas, viene siendo objeto de polémica desde el inicio de la pandemia. Algunas entidades ecologistas afirman que la incineración de residuos con una elevada proporción de plásticos clorados produce emisión de dioxinas a la atmósfera.



Las fuentes policiales consultadas por GN indican que la legislación obliga a esterilizar cualquier residuo hospitalario antes de quemarlo, debido a su alto potencial contaminante, y dejan entrever que el traslado del  cargamento con estos materiales a Tarragona se ha llevado a  cabo porque Baleares no dispone temporalmente de los medios para tratarlos.  



La Fiscalía de Medio Ambiente instó el 26 de marzo a los delegados territoriales del Ministerio Público a vigilar el tratamiento de “residuos controvertidos", en referencia a los del coronavirus, e instaba a llevar a cabo realizar controles mediante los diferentes cuerpos policiales.



 Más allá de las grandes acumulaciones de material sanitario generadas por los hospitales, numerosos ciudadanos llevan semanas denunciando en las redes el abandono de mascarillas y guantes en las vías públicas, incluso en zonas de costa, como se aprecia en la imagen que ilustra esta información, realizada por el director de las emisoras de Atresmedia Radio en Baleares, Juan Carlos Enrique,  en el barrio palmesano de Can Pastilla.



El Gobierno balear lleva adjudicados al menos 150.000 euros en contratos a empresas de tratamiento de residuos para que eliminen los residuos generados durante la pandemia.