CLUBES

BALANCE

Los clubes náuticos en tiempos de pandemia

Fuertes caídas en las operaciones de tránsito y en los restaurantes y cantinas debido a las restricciones sanitarias del Covid-19. La mayoría de escuelas de vela se han mantenido activas durante el verano
J.L. MIRÓ FORTEZA

A nadie le cabe duda de que la pandemia de Covid-19 ha afectado a la actividad náutica recreativa. Quizás no de la misma manera que a otros sectores, como el turístico, que ha vivido la peor temporada de su historia, pero sí con la suficiente contundencia como para que la temporada deje un balance negativo. 


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Algunos representantes institucionales han asegurado que la náutica no requieren ningún tipo de ayuda para remontar la profunda crisis que se avecina, dado que ha seguido operando con relativa normalidad. Pero «normalidad» no es precisamente la palabra adecuada para describir lo que ha ocurrido en los clubes este verano.  

La Asociación de Clubes Náuticos de Baleares (ACNB) se mantiene a la expectativa en sus demandas y reivindicaciones, a la espera de analizar los datos de la temporada alta de 2020. Es cierto que los amarres de base no se han visto de momento afectados - aunque no cabe descartar un inminente aumento de la morosidad, teniendo en cuenta que los impagos han aumentado un 60% en el conjunto de los sectores–, pero no lo es menos que las operaciones de tránsito se han reducido de manera significativa en la mayoría de los clubes, cuya actividad social y deportiva también ha sufrido una importante merma como consecuencia de las medidas sanitarias decretadas por las autoridades. Con todo, conscientes de la función social que desempeñan en virtud de sus diferentes estatutos, los náuticos y marítimos de Baleares han aprovechado el más mínimo margen  para mantener la programación de sus escuelas de verano (con aforos reducidos) y de sus secciones deportivas.



Club de Noticias ha querido profundizar en la situación de los clubes de la ACNB una encuesta dirigida a sus gerentes mediante y directores, quienes han sido emplazados a respondedor brevemente las tres siguientes preguntas: a) ¿En qué medida se ha visto afectado la actividad del club durante la pandemia? b) ¿Cuáles han sido las áreas más afectadas? c) ¿Qué actividades se han podido desarrollar y mediante los protocolos? La solicitud ha sido finalmente atendida por 11 clubes de Mallorca, Menorca e Ibiza, lo que permite conocer de primera mano la realidad de pandemia en estas instalaciones y vislumbrar su futuro en el medio plazo.



CM MAHÓN. Nacho Marra, gerente del Club Marítimo de Mahón, no tiene duda de calificar la situación de «grave» en los diferentes departamentos: «En nuestro caso, el área económica se ha visto afectada por la caída de ingresos en la gasolinera y los amarres. Hemos tenido que cancelar regatas, entre ellas la Copa del Rey de Barcos de Época, y suspender actos sociales tan importantes como la celebración del 120 aniversario del club. Lo más positivo ha sido que hemos podido sacar adelante la escuela de verano con buena nota, con una inscripción muy elevada dadas las circunstancias. El protocolo sanitario ha sido muy estricto, pero ha funcionado a la perfección ».



CV PORT D'ANDRATX.Joan Oliver, director del Club de Vela de Andratx, cree que el sector náutico, una vez más, «ha aguantado el golpe bajo» de la crisis: «Los barcos en la base se han mantenido al 100%. Hasta el 18 de julio, el tránsito era un 90% menor que en 2019. A partir de esa fecha y hasta el 30 de agosto la ocupación fue igual a la del año anterior. El cómputo anual en este apartado nos dará una caída del 45%. Lo que queda de año tendremos un 55% menos de ocupación de barcos de paso. En el varadero estimamos una pérdida de actividad del 35% respecto a 2019, mientras que la demanda de combustible ha sido un 45% menor. En el caso de las boyas [el CVPA gestiona el campo de fondeo situado junto al puerto], la situación ha sido similar a la de los amarres ». Las actividades deportivas, incluida la escuela de mar, se han mantenido con una limitación del 70% del aforo.





RCN PORTOPETRO. María Rigo, gerente del Reial Club Nàutic de Portopetro, afirma que las actividades más afectadas han sido los alquileres de embarcaciones de pequeña eslora (Laser, kayac y paddle surf): «A principios de verano tuvimos unas cuantas anulaciones de amarres en tránsito, y las que se han hecho efectivas han sido de más corta duración. Sólo hemos realizado cursos de piragüismo, con un máximo de ocho piraguas individuales y cuatro  dobles. Se ha seguido el protocolo necesario para cubrir a los participantes. Al tratarse de un deporte individual no tiene mayor riesgo”.



RCN PORT DE POLLENÇA. Xavier Bisquerra Llompart, gerente del Reial Club Náutic Port de Pollença, declara que la disminución de ingresos ha sido «importante» debido a que «la temporada se ha reducido». Esto, advierte, tendrá consecuencias en el resultado de la explotación anual: «El restaurante y el puerto deportivo son los que más han notado el efecto del coronavirus. Las actividades del club se han podido desarrollar con normalidad gracias a la reducción de los aforos, a la utilización de equipos de protección y a la toma de temperatura a las personas que accedían a las instalaciones».



CN CALA GAMBA. Joan Marc Rigo, director del Club Nàutic Cala Gamba, recuerda que durante los meses de confinamiento más estricto, de mediados de marzo hasta mediados de junio, no hubo actividad deportiva ni social: «Una de las áreas más afectadas ha sido el varadero, con una caída del 34%  de la actividad respecto al año anterior. La escuela de verano ha contado con casi 500 alumnos. Esto ha sido posible gracias a toda una serie de medidas de seguridad. Hemos establecido nuevos accesos y horarios de entrada y salida, y hemos realizados controles de temperatura e impuesto la mascarilla obligatoria incluso durante la navegación. Los participantes han sido distribuidos en grupos fijos, para poder controlar posibles brotes. Las regatas y pruebas de pesca se han hecho con protocolos igualmente estrictos. Gracias a ello hemos podido celebrar la XXIV Diada de Vela Latina, que ha sido un éxito y ha significado un gran reto organizativo. Los equipos de regata se han incorporado a los entrenamientos con medidas parecidas a las de la escuela de verano». 



RCN PALMA. «La caída de la actividad ha sido enorme en todos los ámbitos del club», afirma Jaume Carbonell, director del Real Club Náutico de Palma: «Las áreas más afectadas han sido la deportiva y la social. El hecho de que tuviéramos que suspender nuestros principales eventos, como la Copa del Rey MAPFRE, da una idea del impacto que ha tenido la pandemia».  La caída en los amarres de tránsito se estima en un 45%, muy similar a la reportada por otros clubes, lo que Carbonell atribuye a que se trata, en muchos casos, de clientes compartidos. El RCNP ha podido mantener sus escuelas de verano, tanto de vela como de piragüismo aplicando las restricciones sanitarias de las autoridades: «Uso obligatorio de mascarilla, distancia de seguridad y desinfección de los elementos comunes, como embarcaciones, kayaks y palas». Una vez concluido el Estado de Alarma, las instalaciones del club han estado a disposición de los socios. La piscina exterior, por ejemplo, ha seguido abierta, si bien ha sido necesario solicitar cita previa para poder controlar el aforo y la distancia. 



CN SA RÀPITA. Miquela Adrover, directora del Club Nàutic Sa Rápita, calcula en un 35% la caída de los ingresos por estancias diarias en el puerto respecto a 2019: «Esto se debe a que se ha perdido la temporada de chárter de antes y después del verano. A finales de agosto, varias embarcaciones adelantaron su salida, coincidiendo con la cuarentena que varios países implantaron a los viajeros procedentes de España. Los servicios más afectados han sido, no obstante, los de restauración y parking». Sa Ràpita aprovechó el confinamiento para terminar una serie de obras pendientes y tener el puerto a punto de cara al verano. Las empresas autorizadas siguieron trabajando en el varadero, lo que hizo que muchos armadores que generalmente se ocupan del mantenimiento de sus barcos contrataran los servicios de éstas. Los trabajadores del club fueron distribuidos en equipos «burbuja», a fin de que no se mezclaran y poder controlar así posibles brotes. «En las escuelas de vela nos hemos visto obligados a reducir el aforo y a utilizar instalaciones más amplias para la formación, como por ejemplo la carpa. A los alumnos les hemos tomado la temperatura cada mañana y nos hemos asegurado de que en todo momento se respetaban las distancias. Las aulas e instalaciones comunes se han desinfectado dos veces al día», añade Adrover.





CN S’ESTANYOL. «Todas las actividades del club se han visto afectadas de alguna manera. Las reservas de verano se han retrasado, las actividades sociales se han cancelado prácticamente todas a excepción de aquellas cuya celebración no suponía un riesgo para la salud», explica Marcos Vieito, gerente del Club Nàutic Estanyol. «Este año el club cumplió 50 años y todas las celebraciones en las que llevábamos mucho tiempo trabajando se han tenido que cancelar. Intentaremos llevar a cabo el acto conmemorativo el año que viene». La actividad de la escuela de verano se ha podido desarrollar sin ningún incidente, «con unas restricciones superiores a las recomendadas por las autoridades sanitarias y desde las federaciones española y balear de vela».



CN S’ARENAL. Ferrán Muniesa, gerente del Club Nàutic S’Arenal, señala que «los primeros meses de la pandemia fueron los más duros». En ese momento se vio paralizada toda la actividad del club, exceptuando la de las empresas y profesionales que trabajaban en el varadero. La temporada alta se ha saldado con «una bajada considerable» del tránsito de temporada. «Sin embargo, podemos decir que los amarres fijos se han mantenido y la actividad en el puerto ha sido buena». Muniesa atribuye esto al hecho de que «la gente ha visto salir a navegar como una forma de escape con la familia, lo que ha beneficiado al sector». Las áreas más afectadas, como en la totalidad de los clubes, han sido la social y deportiva, y en el caso del CN Arenal la del restaurante, que ha sufrido «una bajada importante en la afluencia de clientes, especialmente fuera de las vacaciones». La escuela de verano se ha llevado a cabo con reducción de aforo «y las pertinentes medidas sanitarias».



CN IBIZA. El Club Náutico de Ibiza no ha sido la excepción. «En general se han visto afectadas todas las actividades del club», explica su director, Mariano Arabí, que cifra en «aproximadamente la mitad» la caída de visitantes que ha recibido el puerto entre el 15 de julio y el 31 de agosto. A pesar de todo, la entidad pitiusa ha podido llevar a cabo las actividades de la escuela de vela de verano reduciendo en un 30% el aforo. «También hemos realizado la actividad para personas con necesidades especiales con esas misma limitación, cumpliendo las normas sanitarias». 



CN CIUTADELLA. «Hasta el 22 de junio no pudo venir nadie. Esto ha hecho que en el balance de la temporada se haya visto muy afectado la actividad de embarcaciones en tránsito », declara Matías Campins, gerente del Club Nàutic de Ciutadella:« La temporada de este año empezó a mediados de julio y ha terminado el 15 de septiembre ». Las restricciones a los viajeros procedentes de España en varios países han afectado, sin duda, a este adelanto. No obstante, el Club Nàutic de Ciutadella, en la misma línea que el resto de entidades que han participado en esta encuesta de la ACNB, ha seguido desarrollando las actividades que las circunstancias le han permitido: «Escuelas de vela y piragüismo, entrenos de los equipos de regatas y salidas de escafandrismo ». 

 


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