MEDIO AMBIENTE

CASO VERTIDOS

El residuo alimentario más contaminante llega al mar por el emisario de Sóller

Abaqua reconoce ante el juzgado la "extrema dificultad" de la depuración de las aguas residuales del municipio por la presencia de alpechines procedentes de la industria aceitera
JOSÉ LUIS MIRÓ

La Agencia Balear del Agua y la Calidad Ambiental (Abaqua), empresa pública gestora de 78 depuradoras en Baleares, reconoció en un informe dirigido al juzgado que investiga los vertidos contaminantes al mar que varias de sus plantas no cumplen con los parámetros legales.  



El documento, datado el 7 de octubre de 2019, lleva la firma de la jefa del área de gestión de mantenimiento y señala que únicamente 23 depuradoras de la red autonómica evacúan al mar, ya que el agua saneada en las restantes estaciones se destina a la agricultura o al riego de campos de golf, y que «en general» operan dentro de los márgenes exigidos, a excepción de las de Ciutadella y Mahón en Menorca, Sóller en Mallorca y San Antoni de Portmany en Ibiza.



Estas cuatro, admite Abaqua, no alcanzan los niveles de reducción de fósforo y/o nitrógeno que exige la normativa.


multinautica

El caso más grave se da, según el propio informe de la entidad dependiente del Govern balear, en la depuradora de Sóller, donde el saneamiento de las aguas residuales se ve muy comprometido por la «alta carga contaminante» de los alpechines procedentes de la cooperativa agrícola.  



El alpechín es la mezcla del agua caliente de lavado y de la aceituna. Tiene un color oscuro, similar al lodo y desprende un olor muy fuerte. Este desperdicio tiene una gran carga orgánica y es, por tanto, muy difícil que la naturaleza lo degrade por sí misma. Está considerado como el residuo más contaminante de la industria alimentaria. Las almazaras generan también glicerina y restos jabonosos. 



Los vertidos en las aguas litorales de Sóller se han hecho visibles en los últimos años en forma de grandes manchas grisáceas que se extienden frente a la bocana del puerto natural, en la desembocadura del emisario de la planta depuradora que trata las fecales de Sóller, el Port de Sóller y Fornalutx. Uno de los episodios más sonados se produjo en 2015 (cuatro años antes del informe de Abaqua), cuando un grupo de excursionistas divisó y fotografío un gigantesco vertido desde el refugio de Muleta.



Sin embargo, la desaparición de la posidonia oceánica ha sido atribuida reiteradamente, por asociaciones ecologistas afines a los partidos que actualmente ostentan el poder autonómico, a la supuesta presión de los fondeos en la zona abrigada del puerto.



El reconocimiento ante el juzgado del deficiente funcionamiento de la depuradora de Sóller, y el grave problema generado por los alpechines de las almazaras, es un efecto colateral de la denuncia presentada por la Asociación de Navegantes (ADN) el 22 de mayo de 2019, gracias a la cual se ha podido saber también que los vertidos de la Estación Depuradora de Aguas Residuales II, gestionada por la empresa municipal de alcantarillados de Palma (Emaya), habría arrasado más de 200 hectáreas de posidonia oceánica en la Bahía de Palma, según consta en un dictamen del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) publicado en primicia el pasado mes de noviembre por Gaceta Náutica y que tuvo una gran repercusión en medios de información general.



Unos meses antes del informe de Abaqua, en abril de 2019, la Conselleria de Terrritori del Govern balear se vio obligada a dar explicaciones por escrito al Ministerio para la Transición Ecológica sobre el funcionamiento de las depuradoras EDAR de Palma, reconociendo «serios problemas» y el incumplimiento de la calidad de los vertidos que van a parar al mar a través de los emisarios.


¿TE GUSTA LO QUE HACEMOS?
HAZTE SOCIO DEL CLUB GACETA NÁUTICA.

Numerosos aficionados a la mar son lectores asiduos de Gaceta Náutica en sus versiones digital e impresa. Nuesta audiencia no ha dejado de crecer en los últimos años. Pero las sucesivas crisis han provocado una importante merma en la contratación de publicidad, nuestra única fuentes de ingresos.
Desde nuestra fundación en 2002 hemos sido un medio gratuito y queremos seguir manteniendo ese espíritu. Nuestras noticias siempre estarán en abierto para quien quiera leerlas o compartirlas. Para que esto siga siendo posible hemos puesto en marcha una campaña de contribución voluntaria mediante suscripción, una especie de taquilla inversa que funciona de una manera muy sencilla: si te gusta lo que hacemos, puedes apoyarnos con una contribución y pasarás a formar parte del Club GN.
Gaceta Náutica se ha caracterizado históricamente por su independencia y por publicar informaciones que no tienen eco en otras publicaciones del sector. Esta forma de entender el periodismo nos ha hecho acreedores de algunos premios como el que nos otorgó en 2017 la Asociación de Periodistas de las Islas Baleares (APIB) por nuestra investigación sobre la contaminación marina.
Contamos con poder mantener nuestro producto mediante un sistema mixto de financiación basado en la libertad comercial y el soporte de nuestro lectores socios del Club GN.
Esperamos haberte convencido y si no es así, no importa: sigue abriendo la Gaceta Náutica cuando quieras. Estaremos encantados de informarte.