MEDIO AMBIENTE

CONTAMINACIÓN

Acequias de la vergüenza: “la tapamos para que no se vea el agua y la asociación no se pueda quejar”

El Ayuntamiento de Pollença manda una excavadora a la playa de Llenaira para cubrir una de las zanjas con agua contaminada tras otra denuncia de la ASDEPP
MALLORCA PRESS

El Ayuntamiento de Pollença ha ordenado tapar una de las acequias cavadas en la playa de Llenaira después de que la Asociación en Defensa del Port de Pollença (ASDEPP) denunciara una nueva acumulación de agua contaminada en la arena, según informa el diario Punt Informatiu en su edición digital.


BAEZA

Un responsable municipal, Andrés Nevado, ha reconocido que el Ayuntamiento envió una excavadora a la playa para que cerrara la zanja que previamente se había abierto a fin de dar una salida al mar a las aguas del torrente. Esta actuación se llevó a cabo “para que no se vea el agua y esta asociación no se pueda quejar”. El resto de acequias siguen abiertas.



Con todo, el delegado municipal resta importancia a los hechos y asegura que “esta agua no va al mar ni nadie se baña en ella”. “Las analíticas –añade– no se han de hacer aquí, sino en el mar, donde, a no ser que haya temporal, no llegan estas aguas. El Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) hace pruebas regularmente y no ha dicho nada. Si hubiera contaminación, lo habrían dicho”.



Gaceta Náutica publicó el pasado mes de enero un extenso reportaje sobre la situación del saneamiento del agua y la contaminación marina en la Bahía de Pollença, basado en un informe municipal que reconoce las deficiencias de la red de evacuación de aguas pluviales y fecales. El mal estado de las infraestructuras, que se atribuye a la mala planificación hídrica de finales de los años 80 y 90, obliga cavar zanjas de más de un metro de profundidad en la arena, a modo de improvisadas acequias, para que el agua de lluvia no provoque inundaciones y discurra hacia el mar. Esta situación se da en el Paseo Marítimo, en el humedal del Ullal y en el tramo comprendido entre las urbanizaciones de Gomar y Es Pinaret.



«En algunos casos –apunta el informe–, dependiendo de la meteorología, la zona más próxima a las acequias, sobre todo por la acción del viento y de las olas, resulta taponada por la arena de la playa, impidiendo la salida de las aguas pluviales y formando una balsa de agua que puede contener elementos fecales o contaminantes».


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