SECTOR NÁUTICO

FORMACIÓN

Master class a bordo del buque ‘Ciudad de Palma’

La capitana y la primera oficial de Armas Trasmediterránea narran su experiencia profesional a las ocho únicas mujeres que cursan estudios marítimos en el CIFP Náuticopesquero
ELENA PIPÓ

Lucía estudia grado medio de técnico de mantenimiento y control de la maquinaria de barcos. A pesar de que siempre lo tuvo claro, sabe que le espera un trabajo duro. Andrea, en cambio, sueña con viajar mucho mientras se aplica como técnico superior en transporte marítimo. Sus perfiles estudiantiles son poco habituales.

Hoy en día la presencia de la mujer en las aulas  es mínima. Los porcentajes de matriculación en las escuelas no alcanzan ni el 10 por ciento en titulaciones para la náutica profesional. El mercado laboral es fiel reflejo de esta situación. Existe mucho desconocimiento sobre todas las posibilidades de trabajo que ofrece la náutica, a qué estudios se pueden optar,  cuáles son los requisitos para acceder, qué prácticas son obligatorias y, sobre todo, qué significa una vida profesional en el mar.


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Conseguir que más mujeres se interesen por el mundo náutico, mostrar los contenidos teóricos y prácticos que imparten, y dar visibilidad al papel de la mujer en este sector, son los retos que ya han asumido entidades como el Centro Integrado de Formación Profesional Náuticopesquero.

Las ocho únicas mujeres que estudian actualmente en la bicentenaria CIFP Náuticopesquero, donde se obtienen las titulaciones de grado medio y superior de mecánico naval como la de patrón de altura, se embarcaron a principios de marzo en el buque Ciudad de Palma de la naviera Armas Trasmediterránea.

El objetivo de la visita no era otro que conocer de primera mano el día a día, las motivaciones y satisfacciones, los miedos o las situaciones de peligro que han vivido las dos mujeres al mando de este buque: la capitán Carmen María Santórum y la primera oficial Aránzazu Hevia.

Con calma y seguridad, ambas marinas fueron respondiendo de forma clara y directa a la batería de preguntas que habían preparado las alumnas: Isabel Torres, Olga de la Vega, Natalia López, Laura Juan, Andrea Muñoz, Andrea Spataru, Nerea Arias y Lucía Morán.

Desde qué despertó tu interés por la navegación, qué facilidades te da la empresa para conciliar la vida laboral con el tener pareja e hijos o si se obedece igual a un hombre que a una mujer... hasta si has tenido un polizón a bordo o si el viaje pierde la magia cuando se convierte en una forma de vida. Todas las cuestiones fueron contestadas en un charla informal que mantuvieron la capitana Santórum y la primera oficial Hevia a bordo del buque de Armas Trasmediterránea que cubre a diario la línea Palma-Barcelona y viceversa, con Gaceta Náutica como testigo.





Ellas lo tienen claro: los conocimientos dan seguridad y con seguridad te haces respetar. Y esto no es tanto una cuestión de género como de edad. «Cuando empecé tenía 23 y fue complicado dar órdenes a gente que llevaba más de 20 años trabajando. Hay reticencias al cambio, a hacer cosas diferentes y, sobre todo, si te las dice alguien más joven», apuntó la primera oficial Aránzazu Hevia. Quizá por este motivo, a juicio de la capitana Carmen María Santórum, la paciencia, la disciplina y la determinación son cualidades necesarias para desempeñar esta profesión.

«No es un trabajo cualquiera. La primera semana ya te acostumbras al balanceo y al ruido. Lo más difícil es que convives 24 horas con la tripulación. No te vas a casa. Se necesita cooperación y reciprocidad en un barco. Tener autoridad y al mismo tiempo mano izquierda. Entender a todas la personas porque si se te ponen en tu contra, la has fastidiado», afirmó la capitana.

Los turnos de trabajo son de 60 días seguidos embarcados en un buque de transporte y aunque la compañía Armas Trasmediterránea permite a los hijos de la tripulación subir a bordo durante los fines de semana, al final la comunicación con las familias y las amistades se mantiene a través de las pantallas de los móviles y ordenadores. Para la primera oficial, a pesar de los amigos que puedas tener a bordo, «te sientes sola y hay que tener un carácter independiente y psicológicamente fuerte».

 ¿Y cuál es el mayor miedo? «No piensas en el miedo. Cada semana preparamos ejercicios para enfrentarnos a situaciones como un fuego, un hundimiento… Somos muy estrictos y actuamos como si fueran casos reales, analizamos todos los fallos para corregirlos. Con miedo no se puede vivir», subrayó la comandante Santórum.

Las mayores satisfacciones de esta profesión, confesó Hevia, «las vas disfrutando, según vas avanzas en tu carrera: la primera guardia sola, la primera maniobra, el momento que asciendes a primera oficia, cada etapa te da una pequeña satisfacción».

A la pregunta de las alumnas sobre las diferencias salariales entre hombres y mujeres, las comandantes explicaron que en Armas Trasmediterránea «todos somos iguales según lo establecido por convenio». También rechazan haber recibido ningún trato fuera de lugar durante su formación académica.

El interés por la navegación se despertó a los 10  años, en el caso de la capitana, durante un viaje con su familia entre Ceuta y Algeciras, mientras que la primera oficial confesó haber entrado «por casualidad» en este mundo.

Ambas coinciden en que el conocimiento del  inglés técnico es básico para esta profesión, cuyos estudios abarcan una amplia variedad de materias. «Nos llamó la atención que aprendes de todo, y también que aún hay reticencias por cursar esta licenciatura dada su dificultad, que no es más que una ingeniería, y porque la confunden con la marina militar», aseguraron.

Concluyeron la charla con un consejo: «El año de prácticas es imprescindible para que uno se decida. Una cosa es que te guste el mar, y otra muy distinta es vivir y trabajar en un barco».





Orientarse hacia la mar



«Al CIFP Náuticopesquero llegan muchos alumnos que no tienen vocación. Algunos tampoco saben que, además de la titulación, tendrán que embarcarse durante doce meses», comentan los profesor Javier Carbajosa y Ana Villen. Saber nadar, un buen conocimiento del inglés y tener una fuerte base de matemáticas, dado la tipología de los contenidos y los cálculos que se realizan, se hacen imprescindibles para cursar los estudios de grado medio y superior de mecánico naval y de patrón de altura. Este año como novedad el CIFP Náuticopesquero ha creado un departamento de Orientación al frente de quién está la experta pedagoga Aina Verdera. «Ayudamos a los alumnos en las dificultades que tienen en sus estudios, reforzando las habilidades de cognitivas y personales», explica Verdera. Desde su departamento se ha puesto en marcha la realización de un vídeo que explica los requisitos y las actitudes que deben tener los estudiantes para acceder a la escuela como la capacidad de esfuerzo, la madurez para analizar situaciones, el trabajo en equipo y la motivación, además de la vocación. También deben saber que para embarcarse es imprescindible superar un exigente reconocimiento médico del Instituto Social de la Marina.


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